Sobre las noticias del rescate de Oscar Pérez en el Latok

Sobre las noticias del rescate de Oscar Pérez en el Latok

La verdad es que ahora me siento bien sentado en el pequeño jardín de mi casa al atardecer. Estoy tranquilo aunque pendiente de las noticias del rescate del alpinista lesionado a 6.300 metros en el Karakorum. Ya no me siento responsable ocurre lo que durante varios decenios me ocurría, cuando sentía la imparable necesidad de trasladarme al lugar del suceso para tratar de ser útil y ayudar en lo posible a quiénes estuvieran en peligro. Ahora yo soy bastante menos de lo que fui y son muchos los que están en su mejor momento de fuerza, técnica y entrenamiento.

El K-2 es el pico más alto del Karakórum, y el segundo del mundo.

Ayer intenté volar en parapente. Para ello por la tarde emprendí camino al puerto de la Morcuera. Me cargué el parapente a la espalda y empecé a subir la cuesta bajo un sofocante calor. Fui despacio y subí bien, de un tirón, sin parar, recordando que cuando voy con algún amigo debo de hacerlo dos o tres veces. En la cumbre hacía mucho viento, aunque estaba muy bien orientado. Me senté a saborear el paisaje mirando allá abajo a los riscos de la Pedriza, esperando. A las siete de la tarde el viento pareció que descendía de velocidad. Preparé minuciosamente el parapente, me abrigué y me puse el casco. Esperé a que llegase esa pequeña ráfaga necesaria para enfrentarme con la pronunciada pendiente y sentirme en el aire, pero cuando decidí salir dando un paso adelante, noté que la parte derecha se había enganchado con las numerosas piedras, el parapente me volteó hacia atrás y me arrastró. Conseguí pararlo y me levanté entre grandes rayas de aire que me hicieron muy laboriosa y lento el trabajo de poder guardar la gran vela en la mochila. En lugar de bajar volando mirando el paisaje y soñando con que seguía siendo el mismo, me contenté con bajar caminando, pensando que a pesar de mis fracasos mantenía la voluntad intacta.

El rescate del Karakorum.

Decía al principio que estaba bien y tranquilo sentado en el jardín de mi casa. He estado y sigo estando estos días pendiente de las noticias del rescate del aragonés Oscar Pérez en el Latot II. Es cierto que se está haciendo todo lo posible, aunque opino qué lo único válido sería haber iniciado ya, dos días después de la noticia, en cuanto Alvaro Novellón se hubiese restablecido del gran esfuerzo realizado, y junto al americano Zangrillo, voluntario que había descendido del K2, ambos verdaderamente aclimatados, y algunos porteadores disponibles hubieran emprendido la escalada de la arista, igual que hicieron Oscar y su compañero, llegando a donde está Oscar, asistirle y comenzar a bajarle, ayudándole y descolgándole, bien por la pared misma o bien por la sur que parece ser el itinerario menos abrupto. Se han perdido muchos días de buen tiempo, con las gestiones de los helicópteros que nunca, o casi nunca llegan a tanta altura, aunque siempre pueden ser muy útiles, y esperando ayudas extraordinarias que nunca llegan a tiempo. Muchos preparativos que esperamos puedan ser verdaderamente útiles.

Para operar en esas cotas hay que estar muy bien aclimatado a la altitud y yo no sé si esos espléndidos alpinistas que han salido de España hacia el Latok –todos amigos y compañeros del club Peña Guara- Corominas, Ascaso, Simón Elías, Larrañaga y Portilla de Madrid tienen una aclimatación suficiente. Los únicos actualmente adecuados a esos esfuerzos son como pienso, el propio compañero de Oscar Alvaro Novellón y el americano Zangrilli y los porteadores de altura que puedan acompañarlos.
El club Peña de Guara está gestionando muy bien la difícil situación, reclamando la atención de los máximos poderes públicos, y haciendo que la noticia tenga la mayor repercusión posible. Es lo único que puede hacer que no es poco.

La trágica muerte de Luis María Barbero días atrás también en el Karakorum.

Pero lo que contrasta con lo que ahora está ocurriendo, es la completa ausencia de noticias de la anterior tragedia, la de la desaparición del alpinista de Alcoy Luis María Barbero, en las proximidades de la cima del Gasherbrum II, quién formando parte de la numerosa expedición en la que también se encontraba el veterano Carlos Soria, en el Gasherbrum, que hizo señales de petición de socorro con su linterna dos noches después, desde 7.600 m., señales que fueron contestadas por sus compañeros, sin que ninguno de ellos tratase de movilizar a unos rescatadores que estaban allí, en el sitio adecuado, y todos debidamente aclimatados a la altitud. De esta tragedia consumada no ha habido noticias en telediarios, ni movilización de ningún club, ni participación de esta angustia a autoridades o instituciones, ni salida de rescatadores desde España. Nada. Simplemente se dejó morir a Barbero allí mismo, sin que nadie quisiese sentirse responsable, aunque las circunstancias climáticas no fueran las mejores.

Gasherbrum II
Gasherbrum II

Este contraste de situaciones en las mismas montañas, y casi en sucesivas fechas plantean curiosas conjeturas que naturalmente yo no debo desarrollar como persona declaradamente pasional por los salvamentos de montaña, que siempre constituyeron para mí una de las más humanitarias y rotundas misiones del hombre en las montañas, habiendo participado en decenas de rescates y de ser el primer director de cursos para la especialización de los cuerpos de bomberos de España en salvamentos y rescates difíciles ( Dirección Gral. de Protección Civil del Estado 1980-1988).

Pido disculpas por exponer mis conjeturas cómo veterano rescatador de alpinistas y montañeros, deseando que esta vez se llegue a tiempo para descender a la vida a Oscar Pérez de las alturas del Latok, y que el meticuloso plan de rescate sea acertado y oportunamente a tiempo.

6 comentarios sobre “Sobre las noticias del rescate de Oscar Pérez en el Latok

  1. Las noticias en cuanto al montañero Oscar Pérez no son nada alagá¼eñas, a estas alturas de la película, las posibilidades de encontrarle con vida son escasas, las heridas y la altura son factores negativos a tener en cuenta, pero sobre todo el tiempo que ha transcurrido desde el momento en que ocurrió el accidente hasta la fecha de hoy hacen pensar en lo peor.

    No me gusta como se está gestionando la noticia, ni me gusta el efecto mediático que se la está dando.

    Cesar, leo donde comentas que actualmente eres menos de lo que fuiste a colación del impulso que sentías hace años por acudir a prestar tu colaboración ante un suceso como los que han acaecido últimamente. El caso es que, independientemente de la formación física – los años no pasan en balde, amigo-,existe una formación intelectual de la que muy pocas personas en España pueden presumir cuando nos referimos a la materia de la que estamos hablando, la montaña, el rescate alpino.Y tú, César, eres todo un referente y como ya he dicho en alguna otra ocasión INMERECEDIDAMENTE RECONOCIDO.

    Un saludo de un amigo desde la localidad serrana de El Escorial.

    Goyo.

  2. Terrible el silencio sobre Luis -apenas unas noticias acá y allá-, que contrasta con la movilización despertada ante la tragedia de á“scar. Quizás ha influído la cabezonería aragonesa que llevó al club Peña Guara a remover Roma con Santiago para lograr la implicación de los paquistaníes vía gobierno español.

    Un saludo.

  3. Sr perez de tudela :
    soy un admirador suyo desde que tengo uso de razon , estuve en la charla que dio en el nacional geografic cafe de gran via en madrid y me fascino todo lo que dijo , yo ahora no me dedico a la montaña pero cuando era mas pequeño hace unos 10 años mas o menos iba todos los fines de semana con un grupo de montaña que habia en oviedo y recorrimos muchas cimas entre las que es de destacar y mas me gustaron subir fue la del naranjo de bulnes y la subimos si no recuerdo mal por la cara norte y me parecio bastante dificil pero fue una experiencia impresionante .
    Gracias por la charla que dio en el nacional geografic me encanto y me emociono ver las fotos de la subida del naranjo de bunles ya que yo soy del norte mas exactamente de la provicia de asturias y me gustaria cuando tenga tiempo y dinero dedicarme a la montaña como usted pero como eso no puede ser de momento me gustaria que me dijese un grupo de momantaña para hacer lo mismo que hacia de pequeño

  4. Hola César: siguiendo la pista que me has dejado en Facebook, he llegado al campamento base de tu web y de tu blog. Me encantan tus razonamientos expresados en diversos artículos acerca del “ochomilismo” como turismo caro y peligroso, la desvirtuación de la altura emocional de la montaña. Poca altura de miras tiene quien mide en metros la grandeza de esos templos por los que, si existe, seguro que camina Dios. Gracias por este espacio para expresarme. No me siento en absoluto representada por quienes han realizado gestas ochomilistas sumando cimas bajo sus botas como quien colecciona cromos (no les quito el mérito… pero no, no me gusta confundir las cumbres con un rocódromo de altísimo riesgo; y conste que servidora, no ha pasado de 3.003 m) A mí la montaña así considerada me duele (expediciones rivales, pugna por llegar antes que otra persona, acompañamiento mediático…) y cualquier modesto logro personal con un grupo de amigos excursionistas (o sea, montañeros de bajas cotas físicas) me parece un oportunidad única para inspirarme, para sentirme hermanada con la naturaleza. Un abrazo y gracias de nuevo (sí, el concurso aquel era LAS DIEZ DE ÚLTIMAS, no UN MILLÓN PARA EL MEJOR, como decía yo equivocadamente en tu espacio en Facebook)

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