Sobre el miedo

Sobre el miedo

Cesar Perez de Tudela

El otro jueves surgió en Es Radio (El Primer Palo de Juanma Rodríguez), una vez más, mi declaración o confesión sobre el miedo pasado y el que aún deberé pasar… Declaré sin rubor alguno -como tantas otras veces- que mi vida está llena de “miedos” y que lo he sufrido en muy diversas ocasiones, aunque normalmente la víspera de mis retos alpinos…
El miedo es una sensación primitiva y muy importante dentro de las emociones del animal humano… y que algún día me gustaría poder elaborar – no sé si podré hacerlo -una teoría general del miedo, yo que lo he sufrido y sentido con tanta intensidad…
Juanma me animo a que recordara alguna de estas situaciones de mi larga vida… en la que ahora tengo en conciencia, que ha estado llena de difíciles momentos, alguna vez muy largos… recuerdo que lo primero que llegó a mi mente…
Fue el miedo que sobrelleve cuando cayó una enorme arista cimera en el Annapurna… y el viento que desplazó me derribo y me arrastró por el glaciar, dejándome sin tienda, sin saco de dormir y sin otros equipamientos fundamentales… Fue en un amanecer lleno de incertidumbres… en el que por designios de lo Alto yo seguía vivo…
Bajando de la cima del monte Olivia, en Tierra de Fuego, me distraje lleno de optimismo y caí más de 300 metros, por un empinado canalizo de hielo, saltando los farallones rocosos, en los que me veía fuera de mi… Fue un trayecto en el que viví las emociones del “más allá” y he contado varias veces en artículos y libros…
Pude recordar también la larga espera… de más 24 horas suspendido de una cuerda casi cortada, sujeta a una sola clavija, cuando una avalancha de rocas me precipito al abismo en el Peñón de Gibraltar, con el fémur de mi pierna derecha totalmente partido… Tanto miedo y tanto dolor…
En el trascurso de mis comentarios quise improvisar como se siente el miedo… pero la inmediatez de la radio me lo impidió y ahora con más calma puedo decir que esta sensación tan fuerte hace aumentar la segregación de jugos gástricos… que se produce una gran dilatación arterial y un gran ritmo cardiaco…con un mayor funcionamiento hepático…
Y lo que he podido experimentar en más ocasiones, es que los pensamientos se aceleran juntándose… y de pronto se dominan ámbitos desconocidos, lo que obliga a tomar decisiones con incomparable rapidez… Los expertos dicen que se transforma el metabolismo y se liberan cantidades ingentes de adrenalina…
Parece cierto que la repetición del miedo requiere también un entrenamiento, un autocontrol… desarrollándose la capacidad para dominar el miedo…
Una vez, volando en parapente desde la cumbre de la Maliciosa, en la sierra del Guadarrama, fui víctima de violentas térmicas (la hora era la más adecuada para ello) e iba recibiendo sacudidas, hacia arriba… hacia abajo… hacia los lados… y recuerdo mis gritos pidiendo socorro… hasta que conseguí tranquilizarme y me dije a mi mismo que lo que tenía que hacer era “pilotar” y dejarme de gritos y lamentos, procurando desviarme hacia los bosques, saliendo del calentamiento del aire sobre las superficies rocosas… Fue un vuelo lleno de sobresaltos en el que lo verdaderamente difícil era poder bajar y llegar al suelo…

Una vez …volando en Chamonix, no calcule bien la hora y una termica imprevista me subía imparable… y durante algunos segundos… que me parecían eternos… ya me veía colgado de los cables del teleférico… Un miedo distinto…  en cada uno de los casos, pero común el aumento de las pulsaciones cardiacas y ese tratar de tomar decisiones… angustiosos momentos en los que al parecer se liberan grandes sumas de adrenalina… Y la fotografía que ilustra estos comentarios corresponde precisamente a esta última situación…

 

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