Ayer visto desde hoy… Nuestro cuerpo anuncia nuestra alma

Me gustaría mucho decirles a ustedes –o a vosotros- que ayer fue un gran día para mí… pero no fue así… Decidí ir a volar en parapente, especialmente para saber si seguía siendo capaz de salir al aire después de varios meses sin haber podido renovar esta singular experiencia… por otro lado tan intensa y torpemente practicada por mí en los últimos 30 años…

También había pensado en escalar una vía del Yelmo de la Pedriza, ahora que han facilitado la entrada en el Parque con un autobús desde Manzanares a Canto Cochino… Incluso había seleccionado el material necesario: empotradores, mosquetones, dos cuerdas, el arnés, pies de gato…

Me llamó Gómez San José, excelente parapentista, y me animó a que fuéramos al Puerto de Morcuera, y con los parapentes en la espalda subiéramos a la cima de la Najarra, ya que el viento parecía moderado del Sur o SE. Y allá nos fuimos…

Había olvidado lo que pesa la gran mochila –enseguida se olvida lo esforzado- la mochila que contiene el parapente, la silla, el paracaídas de emergencia, el casco, el agua, el anorak de abrigo…Confieso que me costó mucho la sencilla subida, más que en otras ocasiones…

¿Falta de entrenamiento? ¿Exceso de edad?…

Al llegar a la cima el viento venía más del Este, que del SE… pero bien… y yo dispuesto a salir al aire, una prueba más de renovación espiritual… con miedo… o cautela… he de confesarlo…

En un mal paso, resbalé y caí de cabeza por la pendiente  golpeándome en la cara –tenía tierra en la boca, y con alguna piedra debí de darme en el pecho… Mis compañeros no me habían visto y levantarme fue un trabajo costoso, aplastado por el peso de la mochila… Nada importante… las caídas en la escalada -son más transcendentes…

La cara golpeada, la respiración alterada por el violento choque con alguna roca, los dientes bien… espero y deseo… pero he de confesar que estaba algo traumatizado por esa caída imprevista… que me recordaba mí fragilidad … mi vulnerabilidad al fin y al cabo…

Miré la pendiente, el viento era bueno, mi compañero Gómez San José me animó repetidas veces… pero yo me encontraba cabizbajo y pensativo, quizás desanimado… Y pensé que si el viento no me era favorable podría tropezar y caer otra vez  ¿Otra vez? lo que me ha ocurrido en muchas ocasiones-  Y si volaba, de pronto, estaría a merced del viento, zarandeado, teniendo bajo mí esa impresionante vista… Hoy no era mi día de fiesta… ¿Falta de entrenamiento? O quizás ¿Exceso de edad?

Recuerdo decenas de salidas en escenarios impresionantes como el del volcán Kinabalu, el más alto de Borneo, en el que los grandes parapentistas austriacos y franceses habían fracasado y se habían lesionado… Y yo decidí salir sobre aquel inmenso precipicio… De esa aventura siempre me felicité… Un día grande…

Pero ayer simplemente decidí no intentar salir. Habíamos hecho ese ejercicio necesario de subir la empinada cuesta cargados y ya era suficiente… ¿Suficiente?

Recordé aquello de: “¿Que anuncia nuestro cuerpo de nuestra alma?”

Ayer no celebré nada en la cima, ni fiestas, ni piadosos recuerdos, ni canciones o rezos…

La vida, mi vida quiso elevarse, pero ayer solo intenteDSC04804 reencontrarme a mí mismo.

 

 

 

 

 

 

 



Vuelve la mística
Según el materialismo dialéctico, todo en la vida tiene que estar respaldado por la razón. Pero mucho antes que la Ilustración, los místicos, desde Raimundo Llull a Giordano Bruno o Teilhard de Chardin, nos habían dicho que la vida estaba escrita y que el ensueño que la cobija es por lo menos tan real como los laboratorios de ensayos científicos.
Ya comienza a ser hora de que estudiemos esta rama de la existencia. ¿Cómo se curan las heridas del alma? ¿Cómo actúa la razón en la felicidad? ¿Cómo se supera el dolor? ¿Cómo se busca el consuelo?
Hay que realizar el gran esfuerzo de relacionar la mística con los más recientes hallazgos de la ciencia. La mística solo ha traído el bien al hombre dilatando su conciencia y mejorando su vida, haciendo transcender los sentidos y ennobleciéndolos. Así se está ya estudiando en Oxford o en Princepton. La Mística retorna.
Otro día trataré de entrar en las consideraciones del moderno alpinismo ¿Mística o Hecho deportivo? Me refiero a escalar en solitario y sin cuerda las paredes extremas y efectuar  luego el salto, lo que denominan “Solo base” IMG_0914



Héroes y santos
En estos pasados días recibí un mensaje por Facebook, que decía:
“Aniversario. Nicasio Perea Ballesteros, jefe de centuria de la OJE, muerto heroicamente en acción de salvamento. Cementerio de Carabanchel, 12,30 h. sábado 21 de marzo 2015”
No era una noticia frecuente y decidí apuntar la convocatoria en la agenda.
Ese sábado pensaba subir a Peñalara con los esquíes de montaña y descender esquiando… para seguir manteniendo esa mínima forma física… pero recordando mi compromiso, salí de Torrelodones en busca de aquel aniversario.
Me costó, en mi natural e inevitable torpeza, encontrar el cementerio de Carabanchel… Una vez dentro realicé varios recorridos entre las miles de tumbas… y cuando ya sospechaba que me había confundido de lugar, vi a lo lejos unas banderas y a unos muchachos reunidos. Ahí estaba el acto.
Una bandera de España y otra de la O J E, al lado de una tumba, la de Nicasio Perea Ballesteros… Y allí una decena de personas, que ya no eran los muchachos de la lejanía, un año más recordaban a Nicasio, el joven héroe, que murió de agotamiento tras salvar a varios de sus compañeros en el mar de Huelva, en un campamento juvenil en la Isla Cristina, nada menos que en Julio de 1969…
¡¡Que impresionante sentido del recuerdo!!… Desde aquél lejano julio de 1969 al año 2015 habían transcurrido cuarenta y cinco años de fidelidad… ¡¡Cuando sentimiento y cuanto respeto debió de merecer aquella muerte!!
Me avergonzó no recordar el suceso, pero luego deduje que en aquellos días yo me encontraba escalando la pared norte del Eiger, la famosa y temida “Norwand” la más trágica escalada de la Tierra… Cara o cruz de la vida…
Cada uno de aquellos asistentes, entre los que se encontraba su hermano Abel, leyeron oraciones y recuerdos.
Yo permanecí callado, admirando a aquellos personajes que habían acudido a recordar al héroe…

“Nuevamente, un año más, estamos aquí a punto de entrar la primavera, tú mismo fuiste primavera, naciste con ella aunque en tu vida, solo 17 años, pronto llegó el otoño… Tú belleza hizo que te convirtieras en ángel y nos guiases abriéndonos camino con tu ejemplo, tu humildad y tu afán de servicio”…

A Nicasio se le concedió la Medalla de Oro al Valor, 17 años, 21 matrículas de honor, Bachiller y Preuniversitario. Se echó al mar para ayudar a varios compañeros en peligro, salvando a varios, y pereciendo por agotamiento…  Servir fue un honor…

Ayer sábado 18 de marzo de 2017, dos años después, volví a saber que se repetiría el sentido homenaje al héroe, y también lo apunté en la agenda. Y cumpliendo mi compromiso fui en la búsqueda de la tumba de Nicasio Perea Ballesteros, en donde se reunirían los amigos, camaradas y compañeros de la OJE .

Quería  volver a admirar a los pertinaces asistentes, transcurridos 47 años, también tratar de atisbar sus sentimientos… y reafirmarme en la importancia del sentimiento a través del tiempo… Pero no pude encontrar el lugar… No existieron ni discursos ni canciones…

 

 



Acompaño la continuación del artículo “Volver as las viejas canciones”. Dos cuadros de escaladores actuales…Aericulo 2. DesnivelColeccion fotos escaladores (2)Coleccion fotos escaladores



Es la continuación (2) de mi artículo en Revista Desnivel: “Volver a las viejas canciones”

Coleccion fotos escaladores Coleccion fotos escaladores (2) Aericulo 2. Desnivel

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