Pesares
Las preocupaciones son esos pesares que nos acosan, sobre lo que podrá ocurrir o ya esté ocurriendo en nuestra vida, o en la vida de esos otros que tantos nos importan, próximos o lejanos.
A mí me preocupa como lo esté pasando mi hijo pequeño, con ese asalto de enfermedad sobrevenido de improviso. También me preocupa, pero mucho menos, que mi brazo derecho recobre su fortaleza (tendón supra espinoso) para seguir escalando los resaltes de la vida, o consolidar ese valor que veo que a veces me falta y que creí que tenía firmemente ganado para siempre. Me preocupa la paz familiar en primer término y después la paz con dignidad del país, y me refiero a España. Me preocupa el estado de mis amigos, para que sufran lo menos posible y que les persiga la buena suerte.
A la Peña vieja con los abogados
No sé qué tiempo tendremos el sábado día 4 de noviembre, día en el trataremos de subir mis compañeros del ICAM y yo a la Peña Vieja. Deseo que haga un buen día de sol y de nubes; y si ya ha nevado espero que la nieve no esté helada y retenga las piedras sueltas cuando la montaña se levanta en los últimos cien metros hasta la cima. Al recordar este deseo me doy cuenta de que sigo siendo un optimista dirigiendo esta ascensión colectiva, y por ello con algún riesgo, pero yo me repito constantemente que todos iremos con sumo cuidado, y de qué a partir de ahora voy a ser todavía más prudente en las convocatorias y en su realización.
En el monte Gorbea y en lo más alto…
Días pasados estuve en el legendario Monte Gorbea (1.482 m). Fui a recordar la subida partiendo de los acantilados de Múrua, para seguir por el inmenso bosque de hayas hasta la cruz de la cima. Un guía debe saber el camino. Días después volví con los compañeros del proyecto benéfico “Cimas Solidarias” de la Fundación Barclays; pasando por las famosas cuevas cársticas de Mairuelegorreta, en donde se reunían los vascos para cantar contra Franco. Luego proseguimos por un cómodo y empinado camino hacia la cima guiados no por mí sino por un amable montañero que formaba parte del grupo.
Preciosa ascensión es llegar a la cima recordando la célebre canción que tanto hemos cantado en las montañas. En la cruz cimera viendo la extraordinaria panorámica, estos paisajes me provocaban deseos de vuelos en parapente, hacia la vertiente de Vizcaya, aunque sé que las prohibiciones de vuelo son generales, aunque absurdas, en todos los parques naturales, por eso de prohibir por prohibir, lo que es tan propio del humano cuando llega a alcanzar un status de mando.
Michel Peissel, el etnólogo explorador
Ha muerto Michel Peissel, el explorador francés cuyos libros publicaba la editorial Juventud y que nos dieron a conocer los territorios de Mustang, en el Nepal, Ladakh y Zanskar. Peissel era un antropólogo aventurero que viajó fundamentalmente por el Himalaya, no contentándose con hacerlo por los países conocidos, siendo por ello uno de los primeros y mejores divulgadores de aquellas culturas y tierras, que sesenta años después han sido tan compartidas por cientos de miles de viajeros de occidente.
El libro sobre el Palacio de la Zarzuela
También estoy entregado en la redacción de un difícil prólogo para el libro de Julio de Antón, el que fuera principal educador y preceptor de su Alteza Real el príncipe de Asturias.
Digo difícil por la compleja y rica personalidad del autor, con el que colaboré en aquellos años, dirigiendo las actividades del Príncipe en los cursos de montaña que se le organizaron de 1976 a 1982 por distintas zonas de España.
El libro que trato de prologar recoge muy diferentes temas, entre ellos el asalto al Congreso de 1981, y la difícil noche que el autor vivió junto al Rey, narrando aspectos inéditos sobre grandes personajes de la Corte.
La importancia del ejercicio
Mí dedicación de estos días, entre otras, claro, es volver a encontrar mi mejor forma física, que a pesar de mis serias circunstancias cardiacas (las que me impiden o limitan las máximas altitudes) siempre ha sido excelente, gracias a mi constante entrenamiento. Estoy haciendo flexiones colgado de las manos para recuperar la potencia y la agilidad a la que estaba acostumbrado casi durante los últimos sesenta años. Lo conseguiré. Cuando el físico decae también, casi siempre, lo hace lo psíquico y ello plantea el declive que no podemos permitirnoslo.
La crisis y mis libros
La crisis y el temor a la crisis dificulta la edición de libros, menos a la Editorial Desnivel, que siguiendo los mejores consejos (de Keysen y otros estudiosos de la economía, que acosejaban poner en circulación mucho dinero con el fin de estimular una inflación moderada)) decide no reducir las ediciones para mantener la actividad y el gasto, superando los malor momentos. Pero no quiero esta vez que sea Desnivel quien publique mi libro “Las Montañas del Alma” -¿Era necesario morir?- que me gustaría pudiese publicar una editorial más generalista para que llegase a esas personas que se hace la difícil y eterna pregunta del “¿por qué?”
También tengo pendiente de edición el libro de “Mis Memorias” –Solo soy lo que me ha pasado- el que tiene esa agente literaria de lujo (Antonia Kerrigan) que me recomendó mi amigo Javier Sierra, el célebre autor de la “Ultima Cena” record de ventas en EEUU y autor reciente del “El Ángel Perdido”. Sus libros han sido traducidos a 44 idiomas. Naturalmente yo me conformo con mucho menos, aunque he de confesar, como el otro día dije sin ninguna vergüenza, que la literatura que más me gusta es la mía, aunque no sea buena, pero que sigue a pesar de los años interesándome lo qué dice, respetando por supuesto a varios metafísicos y poetas esencialistas.
Mario Conde presentó un nuevo libro
Lo hizo a lo grande, en el hotel Intercontinental, en el gran salón Albeniz, completamente lleno de un público incondicional y admirador del antiguo banquero, hoy transformado en un certero economista, escritor de éxito y con grandes pretensiones de llegar a la alta política a través de la Sociedad Civil, su Fundación, para encauzar sus propias ideas.
El libro lo presentaba la Editorial Martínez Roca, del grupo Planeta, a cargo de su directora Carmen Fernández de Blas, quien de forma breve e impecable dijo que el libro, con buena arquitectura exterior, explicaba las razones de la honda crisis económica que España padece y algunas posibilidades para el difícil futuro.
Conde estuvo dominando el escenario desde el comienzo al fin, diciendo sin consultar papel alguno, que es lo difícil, que la banca es culpable, pero no solo lo es la banca, sino también la sociedad en la que esta está inserta, es decir la “sociedad civil” ese concepto tan suyo, que se separa del concepto tradicional de
sociedad, cuando se refiere solo a los ciudadanos particulares, sin incluir corporaciones o entidades sociales. La sociedad real, la de la gente que sufre y tolera tanta arrogancia y tantos abusos desconectada totalmente de sus representantes en esta democracia fallida