Lunes, 11 de Enero de 2010
Ayer me fui por la tarde a la Pedriza. Y aunque la niebla cubría todas las cimas, era la única zona de la sierra del Guadarrama, que servía de refugio ante el viento y la tormenta.
Necesitaba andar y trepar. Y especialmente esforzarme en la necesaria práctica de la destreza para frenar ese declive que nos persigue desde jóvenes, en mi caso desde hace ya muchos años. No quería por ello dejar de entrenarme. leer más…
