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	<title>Blog oficial de Cesar Pérez de Tudela</title>
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	<description>Viajes, noticias y comentarios</description>
	<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 06:57:16 +0000</pubDate>
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		<title>Conferencia en Colombia</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 20:21:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias y Comentarios]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta vez no escalaré los volcanes Nevado del Ruiz o el Tolima
Hoy me voy a Colombia para cumplir mi compromiso de participar en la XIII Semana de la Montaña y del Ecoturismo con una conferencia. Agradezco mucho la deferencia de su director, el Doctor Andrés Hurtado García, periodista, premio nacional de Literatura, alpinista y gran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Esta vez no escalaré los volcanes Nevado del Ruiz o el Tolima<br />
Hoy me voy a Colombia para cumplir mi compromiso de participar en la XIII Semana de la Montaña y del Ecoturismo con una conferencia. Agradezco mucho la deferencia de su director, el Doctor Andrés Hurtado García, periodista, premio nacional de Literatura, alpinista y gran personaje de la montaña y de la naturaleza, él que ha tenido la gentileza de invitarme y concederme  la condición de invitado especial para la clausura de la Semana.<span id="more-1282"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Coincidiré allí con Nelson Cardona, el alpinista colombiano que alcanzó esta temporada la cima del Everest, tras haber sufrido la amputación de una pierna y otras graves lesiones, en una caída escalando el Nevado del Ruiz, el famoso volcán colombiano que ocasionó tantas decenas de miles de muertos al sepultar la ciudad de Armero, en la década de los años 80 del pasado siglo. Cuando leí el accidente de Nelson, me enteré de su voluntad extraordinaria para conseguir su recuperación después de tan importantes lesiones, así como de sus repetidos intentos para escalar el Everest. He de confesar mi admiración por su coraje y por su fe en la vida. No escucharé sus palabras, pero procuraré aprender de su inmensa ilusión, sabiendo bien que “solo el esfuerzo y el riesgo redimen al hombre de su pequeñez”</p>
<p style="text-align: justify;">La Semana de la Montaña, en la que años pasados han participado destacados alpinistas españoles, tiene una sesión dedicada al cine de montaña y de aventura: “Banff Mountain”, con seleccionados reportajes de escalada, de esquí de montaña, y extraordinarios parajes de naturaleza. Tras de esa sesión espectacular y otras intervenciones, dudo que mí conferencia, que solo será un recital de emociones, narrando algunos pasajes de mi vida a través de las montañas, pueda suscitar el interés del público asistente. Haré lo posible para trasmitir mis sentimientos ante la dificultad y el peligro con amenidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El Doctor Andrés Hurtado, es uno de los más consagrados fotógrafos de la naturaleza, y su libro “Colombia Secreta”, que es un álbum de fotografías excelentes sobre los grandes parajes del país, que Hurtado conoce mejor que nadie, fue el regalo que el presidente Uribe entregó al Papa en su visita apostólica a Colombia.</p>
<p style="text-align: justify;">Hurtado es el mejor conocedor de la geografía de Colombia: sus montañas y volcanes, sus ríos, sus selvas, su inmensa biodiversidad (el país de la Tierra con mayor porcentaje) sus indígenas, sus flores… Asistí hace unas semanas a una de sus famosas conferencias y quedé impresionado por su erudición incomparable, por su exacta memoria de miles de nombres de difícil pronunciación y por sus centenares de fotografías maravillosas. Algún año el doctor Hurtado será premio Príncipe de Asturias para el que ha sido varias veces nominado.</p>
<p style="text-align: justify;">No subiré al volcán Tolima, ni al Nevado del Ruiz. Es una pena, pero no aprovecharé mi estancia en Colombia para proseguir mi ascensión a los más famosos volcanes de la Tierra. Mi corazón está todavía en fase de recuperación y no me esforzaré en esta ocasión.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero sí aprovecho para agradecer a tantos amigos sus mensajes, interesándose por mi estado físico a través del e-mail y del teléfono móvil. Muchas gracias a todos, y especialmente a cuantos no he podido contestar individualmente como se merecían. Un cordial abrazo</p>
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		<title>Del Blog del famoso periodista Juanma Rodríguez.COPE</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Aug 2010 06:32:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias y Comentarios]]></category>

		<category><![CDATA[el Abominable Hombre de las Nieves]]></category>

		<category><![CDATA[José Luis Pécker]]></category>

		<category><![CDATA[Khan Tengri]]></category>

		<category><![CDATA[Tien Shan]]></category>

		<category><![CDATA[Yeti]]></category>

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		<description><![CDATA[21 de Julio de 2010 - 12:26:02 - Juan Manuel Rodríguez - 224 comentarios.
Hará tres años que conocí personalmente a César Pérez de Tudela. Se me encargó que dirigiera El Tirachinas de verano y se me ocurrió que sería bueno dedicarle un tiempo (poco, menos del que merece en cualquier caso) al mundo de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">21 de Julio de 2010 - 12:26:02 - Juan Manuel Rodríguez - 224 comentarios.</p>
<p style="text-align: justify;">Hará tres años que conocí personalmente a César Pérez de Tudela. Se me encargó que dirigiera El Tirachinas de verano y se me ocurrió que sería bueno dedicarle un tiempo (poco, menos del que merece en cualquier caso) al mundo de la aventura. César se convirtió en uno de los popes de la televisión de los años 70 y saltó a la fama gracias a un programa que presentaba José Luis Pécker y que se llamaba Las diez de últimas. La primera edición de aquel concurso la ganó un señor que se llamaba Secundino Gallego y que era capaz de distinguir por su canto a cualquier pájaro, y la segunda la ganó César, que lo sabía y lo sabe todo de la montaña. <span id="more-1260"></span>Mi amigo Fernando Baquero montó una comida en el Txistu o El Frontón, ya no me acuerdo, y allí le confesé la admiración que profesaba por él, le planteé mi idea y le rogué que me contara si vio o no vio al Yeti, el Abominable Hombre de las Nieves (&#8221;para abominables, algunos seres humanos&#8221;, me dijo). A todo contestó que sí, porque CPDT, como le conocemos en la radio para abreviar, jamás se ha movido por los euros y va regalando por ahí sus experiencias y su sapiencia como el millonario de la película de Lubitsch regalaba su inmensa fortuna entre desconocidos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayer me llamaron para decirme que habían tenido que rescatar a César del Tien-Shan porque le había dado un infarto, otro infarto. Estaba tratando de hacer cima en el Khan Tengri, a algo más de 7.000 metros de altura, y sus amigos de la Asociación Española de Alpinistas con Cáncer tuvieron que evacuarle de allí a toda prisa. Yo, que lo más lejos que he ido ha sido a Israel, pensé que el traslado sería lento y fatigoso, por unos caminos pedregosos, y que él, un hombre de 70 años que acababa de ser víctima de un ataque al corazón, llegaría a España dentro de tres o cuatro días. Primero le examinarían allí, los médicos le darían el O.K. para un viaje tan largo, aterrizaría César en Barajas y sería trasladado en camilla, entubado y con gotero, directamente al Hospital 12 de Octubre. Llegaría la ambulancia al hospital y sería ingresado en la UCI. Me equivoqué. Eran las diez de la noche cuando, hurgando en internet, comprobé con sorpresa que aparecía un artículo en El Mundo firmado por CPDT. &#8220;¡Está aquí!&#8221;&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Marqué su número de móvil, respondió al tercer tono, le pregunté que dónde estaba, él me dijo que en Madrid, le dije que nos había tenido muy preocupados, me respondió que lo sabía, le pregunté qué le había pasado y él contestó: &#8220;nada, nada, un infarto&#8221;. ¿Nada, nada, un infarto?&#8230; Tardé en procesar la información: nada, nada, un infarto; si a mí me diera un infarto en la frontera entre Kazajstán y Kirguistán me metería debajo de la cama y no me atrevería a salir en siete días. Decididamente este tío está hecho de una pasta distinta a la mía. Y por eso justamente, porque el señor César Pérez de Tudela, caballero sin espada, barón de Cotopaxi en los escasísimos ratos libres que le quedan, está hecho de una pasta distinta a la mía y a la de la mayoría de la población mundial, es por lo que anoche decidí abrir el programa ofreciendo el testimonio de un hombre que ha vuelto a regatear a la muerte sin darse por ello la menor importancia, y hoy he querido dedicarle este artículo.</p>
<p style="text-align: justify;">Del mismo modo que no creo que José Tomás quiera morir en la plaza tampoco creo que César Pérez de Tudela quiera hacerlo en una montaña. Para ambos, la muerte es un riesgo que hay que correr por la vida elegida. César escogió vivir por y para la montaña. Hoy no toca lo de la parca.</p>
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		<title>Expedición a las Montañas del Hoggar. Mayo 2010</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 19:36:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias y Comentarios]]></category>

		<category><![CDATA[Ghardaia]]></category>

		<category><![CDATA[La Garet el Djemun]]></category>

		<category><![CDATA[montaña de los genios]]></category>

		<category><![CDATA[Montañas del Hoggar. Argelia]]></category>

		<category><![CDATA[Tefedest]]></category>

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		<description><![CDATA[El Hoggar son unas líneas de montañas en la inmensidad del desierto del Sahara, que forman distintas zonas, surgiendo imponentes,  sobre las finas o las pedregosas tierras ocres  de ese espacio vacío.
El Sáhara de Argelia es un inmenso territorio situado al sur de los dos grandes  ”ergs”, como se llama a las grandes dunas, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1245" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://blog.cesarperezdetudela.com/wp-content/uploads/2010/07/dsc014001.jpg"><img class="size-medium wp-image-1245" title="dsc014001" src="http://blog.cesarperezdetudela.com/wp-content/uploads/2010/07/dsc014001-300x225.jpg" alt="Acampada en el desierto (Argel-Mali-Niger)" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Acampada en el desierto (Argel-Mali-Niger)</p></div>
<p style="text-align: justify;">El Hoggar son unas líneas de montañas en la inmensidad del desierto del Sahara, que forman distintas zonas, surgiendo imponentes,  sobre las finas o las pedregosas tierras ocres  de ese espacio vacío.</p>
<p style="text-align: justify;">El Sáhara de Argelia es un inmenso territorio situado al sur de los dos grandes  ”ergs”, como se llama a las grandes dunas, en este caso las orientales y las occidentales. Allí entre ellas, comienza el misterio del Sahara: las ciudades santas de Ghardaia, el oasis de Timimoun, Adrar, In Salah, y más abajo esa enormidad de espacios desérticos, que vistos desde el aire están fragmentados y ennegrecidos, mostrando la extraordinaria actividad volcánica que muchos miles de años atrás se debió producir en ellos.<span id="more-1240"></span>El Hoggar o Haggar son distintas cordilleras, creo que la mayor parte de ellas todavía desconocidas, picos puntiagudos y retadores, verdaderos pitones de roca por cualquier parte que se les mire, los que en épocas futuras próximas serán la atracción de cientos y cientos de escaladores de montañas que no resistirán la provocación de este antiguo mar repleto de montañas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La Garet El Djenun</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Entre todas esas zonas sobresale, al norte en lo que denominan territorio del Tefedest, La Garet el Djemun, la montaña de los genios, unas rocas colosales graníticas que alcanzan más de 2.300 metros de altitud, con aristas y paredes verticales sobre las hamadas circundantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacía más de cuarenta años que tenía información de la Garet, en donde los geólogos, un suizo y un francés, Bogart y Hausser, habían efectuado un mapa geográfico y topográfico en 1932, y especialmente el gran explorador y escritor francés Frison Roché, autor del libro “El primero de la cuerda” y “la Montaña de las Escrituras”, junto al capitán Coche y el cineasta Pierre Ichat, en 1935, habían escalado la montaña, tan temida por los tuareg, llenas de vivas y temerosas leyendas, de cuando los rayos se estrellaban en sus paredes y los truenos se oían a centenares de kilómetros.</p>
<p style="text-align: justify;">Me acompañaban mis hijos Bruno y César, junto al murciano Ángel Ortiz, quién venticinco años antes había abierto durante varios días una difícil ruta hacia la cima. Dejamos a los tuareg que nos acompañaban acampados bajo el macizo y nos dispusimos a la ascensión. El calor era difícilmente soportable en un día radiante sin nubes. Cargados de cuerdas y de material de escalada nos dispusimos a la aventura. Fuimos ascendiendo penosamente por la vertiente contraria a donde discurrían las rutas abiertas en la montaña. Las provisiones de agua se terminaron casi el primer día, por causa del sofocante calor que nos deshidrataba por momentos, con 50 grado de temperatura. Montamos un vivac en la parte alta de la montaña y escalamos sin tregua al día siguiente hasta la cima, buscando la ruta de los primeros exploradores.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la cima se vislumbraba la inmensidad de aquellas líneas de montañas.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajamos contentos, pero muy preocupados por el calor y la deshidratación, yendo  al reencuentro de nuestros compañeros. Fue gracias a que acudieron en nuestra ayuda, con reservas de agua unos generosos argelinos que formaban parte de nuestro equipo de apoyo. Sin ellos alcanzar el campamento habría sido muy penoso. Puedo afirmar que la deshidratación, según los estudiosos, puede producir la llamada hipopotasemia, baja el nivel de potasio en la sangre, lo que trae consigo calambres y dificulta las contracciones musculares entre otras importantes carencia orgánicas. Así se puede morir en el Sáhara, por deshidratación y asfixia.</p>
<p style="text-align: justify;">La escolta de beduinos y tuareg que nos acompañaba nos miraba con respeto tras nuestro ascenso a la temida montaña. La que las pocas veces que se corona, se hace siempre en riguroso invierno. Regresamos a Tamarasset en donde nos recuperamos prontamente con bebidas isotónicas y con los célebres tés calientes del desierto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El milagro de Tamarasset</strong></p>
<p>Tamanrasset, es la capital del Sur del Sáhara, una ciudad sin pozos y sin palmeras. Allí en sus cercanías está lo más conocido y visitado de las montañas del Hoggar: El Atakor, en donde se sitúa el famoso Asekrem, con casi 2.800 metros de altura, y en donde el padre Charles de Foucauld monto su ermita mirando las increíbles siluetas de los Tezulais, y del Illaman, esa perfilada aguja de lava basáltica que se levanta retadora sobre las hammadas, de la que ya escribió el Teniente francés Guillo –Loham, en 1902, cuando recién conquista In Salah, hizo una valiente incursión al frente de sus legionarios , cruzando el territorio de los temidos tuareg declarando:</p>
<p style="text-align: justify;">-Vengo impresionado por haber atravesado los grandes territorios vacíos, y entristecido por no haber podido escalar la más bella montaña del desierto.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo ya conocía estas preciosas montañas y estos parajes únicos: oasis y ciudades pérdidas aún, en pleno siglo XXI, en el secreto del pasado, cerradas en las inmensidades del tiempo y del espacio.</p>
<p style="text-align: justify;">Había escalado unos años atrás el Illaman, la inmensa cima basáltica, que me entusiasmo, pudiendo explorarla por ambas vertientes hasta el pináculo de su cima.</p>
<p style="text-align: justify;">Con mis compañeros del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, también años atrás habíamos ascendido al Tahat, la montaña más alta, con casi 3.000 metros de altitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el Sáhara y el mismo continente africano tiene ese raro poder de atracción, que tira de nosotros, con fuerza, para ir a su reencuentro. Yo quería subir más montañas y seguir internándome en el secreto de aquellos oasis y de aquellas ciudades de adobe.<br />
<strong><br />
Tassili de los Adjers</strong><br />
También deseaba recorrer la otra región denominada Tassili, Tassili de los Adjers, las mesetas de areniscas y esquistos cristalinos, inyectados de rocas eruptivas. Agujas montañosas tan esbeltas y con tantas posibilidades para la escalada, que en ellas se podría organizar la mayor y mejor escuela de escalada en roca.<br />
La longitud de estas aglomeradas montañas se extiende a lo largo de varios centenares de kilómetros de noroeste a sudeste. Es el Adrar de los Adjers, en donde hay montañas de cimas planas y cúspides afiladas superando fácilmente los 2.000 metros de altitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Allí en los Adjers, el agua se filtra entre la roca basáltica, surgiendo nuevamente a la superficie, por lo que hay zonas en las que el agua fluye casi permanentemente, y en donde las lluvias no son tan escasas como en las montañas del Hoggar.</p>
<p style="text-align: justify;">Dicen los estudiosos que esa región del Sáhara, la de Tassili, o de los Tassili, estuvo por ello habitada hasta tiempos muy recientes. Prueba de ello fue visitar a Tarik, un viejo beduino, puro cómo aquellos parajes en donde vivía con sus hijos y sus nietos en cabañas de caña y piedra, cerca de un lago, con sus rebaños de cabras y ovejas, completamente cercado por altas sierras, en un paraje que parecía una fortaleza natural creada por la imaginación de Tolkin, el autor del “Señor de los Anillos”, que tanto se debió inspirar en los sobresalientes abismos de África.</p>
<p style="text-align: justify;">Para recorrer aquellas soledades de piedra, y sus enormes gargantas y barrancos, para ver una forma de vida prehistórica y también para investigar las pinturas y grabados en sus rocas hay que llegar a Djanet, mayor oasis del oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">Dicen los viajeros provenientes del Hoggar, que llegando a Gat, otro oasis perdido, que la belleza de aquella zona supera todavía a la del mismo Hoggar. Las vastas llanuras, las bellísimas dunas de arena rosada, las negras hammadas se extienden interminables sobrepasando mil veces el lejano horizonte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Djanet es el paraíso perdido</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No es ninguna exageración. En medio de los páramos de Tassili está este oasis, calificado de verdaderamente hermoso por los viajeros franceses de principios del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde las lomas del moderno hotel Teneré, en lo alto de una pequeña colina, vemos las llanuras blancas de arenas, cruzada por un grandioso lomo de rocas oscuras, abajo está el cauce del amplio “ued” de Egriu, el seco lecho fluvial que brilla como si por él fluyese el agua de la vida, entre palmerales y pequeños huertos, con chozas de paja bajo los árboles.</p>
<p style="text-align: justify;">Las gentes que lo pueblan, los antiguos y enigmáticos tuareg, ahora sedentarios, mezclados con sus antiguos esclavos negros, los harratines, entre beduinos y argelinos del norte establecidos en el lugar. Estos tuareg ya no son aquellos hombres celosos de su vieja cultura. Ahora son todos ciudadanos argelinos y se sienten orgullosos de su pasado y de su presente conservando  la tradicional hospitalidad de los pobladores del desierto. Desde que el avión los comunica con Argel varios días a la semana, el paraíso perdido de Djamet está unido a la vieja Argelia mediterránea, cuna de tantas civilizaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Visitamos las ruinas del antiguo poblado del Mihane, sobre las colinas rocosas, confundiéndose las casas  destruidas y abandonadas con los blanquecinos bloques graníticos. Ayahil cierra lateralmente el valle al lado de un farallón rocoso, a cuyo pie brotan manantiales que riegan las huertas bajo la absoluta limpieza de su atmósfera.</p>
<p style="text-align: justify;">Djanet, palabra árabe significa jardín, un paraíso a 1.000 metros de altitud en donde la vida es tranquila y el café del centro está totalmente animado todas las tardes y mucho más cuando la televisión trasmite un partido de futbol.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>De regreso a Argel.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El Sáhara y las montañas del Hoggar y de Tassili se habían quedado impresas en nuestras mentes: los oasis, los palmerales, las noches pasadas bajo las estrellas durmiendo plácidamente sobre la arena, en compañía de aquellos seres amables que atendían siempre nuestros deseos, que cocinaban exquisitos platos sobre los pedregales, sabiendo encender fuegos con los escasos recursos de leña.</p>
<p style="text-align: justify;">No pudimos escalar el Iharen, en la proximidad de Tamarasset, una pirámide de basalto erguida como una torre, surcada de grandes fisuras, de unos trescientos metros de verticalidad. Yo quería haber investigado la ruta que escaló el capitán Coche con el descubridor de las montañas del Hoggar, el escritor y alpinista francés, antes mencionado Frison Roche. Al Iharen llegamos un atardecer, reponiéndonos de la ascensión de La Garet el Djenun, todavía deshidratados; fue una lástima no haber podido surcar aquellas rocas y mostrar a nuestros numerosos acompañantes las técnicas de la escalada en roca y los veloces descensos utilizando las cuerdas en “rapel”.</p>
<p style="text-align: justify;">Argel es una preciosa ciudad mediterránea y occidentalizada por Francia, la que se eleva sobre la bahía, dejando a un lado la vieja “medina”, la antigua ciudad de calles estrechas y escalinatas, entre vistosos miradores al mar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La generosidad de Argelia</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Argelia nos había recibido, una vez más con generosidad, ayudándonos en nuestra misión de periodistas investigadores de la naturaleza y como comunicadores que pretendíamos divulgar la existencia de estas regiones del gran sur. Desde estas líneas agradecemos todas las preocupaciones que el turismo argelino mantuvo para hacer posible nuestra expedición.</p>
<p style="text-align: justify;">Hubo un tiempo, en los años “50” del pasado siglo, en la que el Hoggar y el Tassili fueron una región muy visitada por escaladores, viajeros, e investigadores de todos los países de Europa, pero tras el duro proceso de la independencia de la hoy República Democrática de Argelia y los inciertos y duros años del terrorismo islámico, hoy felizmente superados, los viajeros la hicieron caer en el olvido.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo volveré todavía, ojalá una vez más, al Hoggar, buscando la paz de las montañas del desierto,  como un peregrino que se investiga a sí mismo. Y entonces me prometeré escalar el Iharen, la perfilada cima, contando mis miedos y mis emociones.</p>
<p style="text-align: justify;">Y también prometo quedarme quieto, mirando las numerosas pinturas y grabados sobre las piedras calientes, esos vestigios del pasado que tanto podrían decirnos sobre la vida prehistórica, un museo natural en una de las regiones más importantes de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Y también prometo que pasaré todas las noches al raso, durmiendo plácidamente, con la conciencia tranquila y el cuerpo cansado, sobre la fina arena rosada, bajo esas magníficas chimeneas volcánicas que han perdurado a través de miles de años por encima de la efímera vida de los pobres mortales.</p>
<p style="text-align: justify;">*César Pérez de Tudela y Pérez. Periodista, escritor y académico de la Real Academia de Doctores de España.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Breve Guía Viajera de Argelia.</strong></p>
<p>Argelia es una República Democrática y Popular.<br />
Tiene 2.381 kilómetros cuadrados y es en extensión el segundo país más grande de África.<br />
48 wilayas. 30 millones de habitantes. Ciudades norteñas cómo Argel, la capital del país ( 2.500.000 habitantes), Orán (800.000) Constantina, Annaba etc<br />
La moneda es el dinar argelino. El idioma es el francés y el árabe y dialectos bereberes. Antecedentes culturales: omeyas, hamaditas, almoravides, almohades, romanos, franceses y españoles…<br />
El Hoggar es un terreno elevado en el mismo centro del Sáhara, al sur del país. Esquistos cristalinos. Atakor es el más visitado y conocido macizo de las montañas del Hoggar, declarado parque nacional, estando dominado por esbeltas montañas, de origen volcánico, que se levantan centenares de metros sobre sus zócalos verticales (chimenas de basalto macizo de viejos volcanes, como enormes torres) La cima más alta es el Tahat (3.000 metros) El Asekrem, a 2.800 metros está la ermita del padre Charles De Foucauld.<br />
La Actualidad de Argelia es totalmente apacible y segura para cualquier viajero, en un país muy hospitalario y amable.<br />
Embajada de Argelia en Madrid. General Oraá 12, 29006. 91 5629705. www.emb-argelia.es<br />
Office National du Tourisme. www.ont-dz.org<br />
XL Travel. www.100pour100voyages.com<br />
Tamanrasset. AKAR-AKAR. Viajes Saharianos. Rutas en Camello y 4X4. www.akar-akar.net<br />
Djamet. Ténéré Viajes. www.tenere-voyages.com</p>
<div id="attachment_1242" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://blog.cesarperezdetudela.com/wp-content/uploads/2010/07/argelia-1-799-large1.jpg"><img class="size-medium wp-image-1242" title="argelia-1-799-large1" src="http://blog.cesarperezdetudela.com/wp-content/uploads/2010/07/argelia-1-799-large1-200x300.jpg" alt="Escalando la Garet el Djenun" width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Escalando la Garet el Djenun</p></div>
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		<title>Entrevista de la Guardia Civil de Valladolid</title>
		<link>http://blog.cesarperezdetudela.com/index.php/2010/07/entrevista-de-la-guardia-civil-de-valladolid/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 18:39:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[¿Cómo son los orígenes de la escalada y el montañismo en España?
Se comienza a ir a las montañas a principios del siglo XX, casi siempre por personas de clases sociales elevadas y también otras con finalidades de estudio. Es después de la Guerra civil, a partir de 1940, cuando el montañismo empieza a “socializarse” a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo son los orígenes de la escalada y el montañismo en España?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se comienza a ir a las montañas a principios del siglo XX, casi siempre por personas de clases sociales elevadas y también otras con finalidades de estudio. Es después de la Guerra civil, a partir de 1940, cuando el montañismo empieza a “socializarse” a través del Frente de Juventudes, con su obra de los campamentos en las montañas (marchas y escaladas) Mi libro “Crónica alpina de España, Siglo XX” de DESNIVEL detalla y motiva detenidamente esta respuesta.<span id="more-1238"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo empezó su afición a la montaña?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La lectura de algún libro de montaña y la figura de los montañeros alpinistas me interesaron mucho. Cuando acudí por primera vez a las montañas quedé impresionado por las canciones y por el ambiente que se vivía antes y después de las prácticas de escalada, o durante las marchas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Hay muchas diferencias en los medios que se utilizan?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, claro que las hay. Ahora los peores equipamientos, los más baratos, eran impensables hace cuarenta o cincuenta años, que de haber existido habrían sido un viaje al futuro.  Antes escalábamos con abarcas o en el mejor caso con unas botas de caminar con cerquillo. Los sacos de dormir y las chaquetas eran de lana, totalmente al margen de lo específicamente  técnico que ahora se fabrica.</p>
<p style="text-align: justify;">Y en los artilugios de escalada la diferencia es abismal: cuerdas, arneses, pies de gato etc. Las cuerdas eran de cáñamo y se partían con relativa facilidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿La ascensión que más fama le dio fue la escalada invernal del Naranjo de Bulnes, en 1973?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esa fue una escalada muy notable, con mucha emoción, que tuvo una gran repercusión mediática, pero anteriormente también  habían tenido mucha atención pública los rescates en el mismo Naranjo de Bulnes, en los años 1969 y 1970, mi ascensión solitaria al Aconcagua y mi sobrevivencia tras aquellos largos días perdido por la montaña, la expedición solitaria al Mc Kinley en Alaska. Se sumaron aquellos años muchas escaladas y expediciones que contribuyeron a ampliar mi popularidad, que se había iniciado con mis apariciones en Televisión Española, las que veían muchos millones de españoles, en la que yo contaba cómo era el alpinismo y la montaña en aquél concurso que gané tras aparecer todas las semanas en la mejor hora de la audiencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo fue su primera ascensión al Naranjo de Bulnes por su cara oeste?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Fue efectivamente una gran escalada que siguió atentamente la mayor parte de los españoles de aquella época. Cómo algunos podrán recordar todas las cordadas que lo habían intentado anteriormente habían tenido mala suerte. Berrio y Ortiz, los guipuzcoanos, murieron por caída cerca de la cima, y Arrabal y Lastra fueron rescatados “in extremis” Otros como el madrileño Mayral y el vasco Ruiz, fueron víctimas de una avalancha. Las tentativas se producían siempre con resultado trágico. La escalada invernal de aquella pared fue una preciosa odisea, que se sumaba a los dramas acaecidos en aquella montaña. Y yo estaba relacionado con ellos, como rescatador de montañas. De ello trataba mi libro “SOS en el Naranjo de Bulnes”</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál ha sido la mayor alegría que le ha deparado la montaña?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No puedo ahora precisarla. Tras más de 50 años de intensa actividad como alpinista, expedicionario y rescatador de montañeros, y continuando  en activo, me resulta muy difícil elegir entre tantas inmensas alegrías que he podido sentir.</p>
<p style="text-align: justify;">Alegrías al ver publicados mis libros, alegrías al terminar una conferencia habiendo interesado a  los asistentes, alegría tras una entrevista importante en televisión o en radio.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás en estos años esté dándome cuenta de lo importante que ha sido no desfallecer y tratar de elegir siempre el camino más difícil.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo que cuando pudimos rescatar con vida a Lastra y Arrabal, viví unos meses de felicidad completa. Y también cuando regresamos de la expedición al Cáucaso, tras llegar a la cima del Uschba, que entonces se consideraba cómo una de las montañas más difíciles del mundo. También cuando bajé solo del Aconcagua, en mi segunda ascensión, gocé de una alegría que se confunde con la paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero creo que nada fue comparable al respeto que sentí por mi persona tras escalar la pared norte del Eiger, que siempre había sido la escalada más temida de la Tierra. Los dos meses que permanecí en una clínica curando las congelaciones mis pies fueron un homenaje.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y su mayor tristeza?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No sé muy bien cual habrá sido mi mayor tristeza, pero este mismo año de 2009 regresé del Everest inundado de desaliento. A pesar de mis entrenamientos, y de haberme sometido a distintas intervenciones, no había podido superar mis limitaciones cardiacas, tras mis infartos padecidos (Everest 1992 y Gulab Kangri en 1997).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero hay que sacar fuerzas y ánimo del fondo de uno mismo. Para neutralizar la tristeza hay que apasionarse por la vida. Así lo hice este mismo año, yéndome seguidamente tras mi fracaso en el Everest, a abrir una nueva ruta al volcán Ararat, o escalando el Naranjo de Bulnes con mis amigos de la Guardia Civil de Montaña, o guiando a mis compañeros abogados por el glaciar Inylchek en las montañas del Tien Cham.</p>
<p style="text-align: justify;">He tenido grandes reveses en la vida y muchos fracasos, pero me encuentro pletórico de ánimo.</p>
<p style="text-align: justify;">Volví del Hindu Kush, en mi trágica expedición de 1971, anonadado tras la muerte de Elena, mi mujer, y la ascensión al Tirich oeste, por una vía inédita y difícil quedó oculta por esa inmensa tristeza, de la que me fui rehaciendo con la expedición solitaria a los Andes, y la de Alaska ese mismo año, también en solitario al Denali.</p>
<p style="text-align: justify;">
<strong>¿Cuál fue su mayor reto?</strong></p>
<p>Mi historial como expedicionario, alpinista y escalador es muy extenso, lógicamente tras casi 55 años permanentemente en actividad, pero tengo que volver a mencionar cuando fui a escalar la pared norte del Eiger, nada menos que en 1969. Fue cuando pude da la mejor dimensión de mí mismo. El Eiger en aquellos años era la actividad más temida de todas las montañas de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Sufrir he sufrido mucho. ¿Cómo es posible vivir intensamente sin sufrir? Sufres ante el miedo, sufres por el frío de los vivacs, sufres los grandes cansancios, en los enormes esfuerzos. No es posible llegar a la cima sin sufrimiento. El miedo  ante lo que pueda ocurrir es especialmente cruel, especialmente cuando estás por otro lado lleno de responsabilidades familiares llenas de afecto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuáles son sus próximos retos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tengo pendiente una invitación del Nepal para intentar escalar el Ama Dablam, una de las cimas que anhelo. Ya veremos. Pero este año he conocido el Tien Cham, y allí se encuentra otra de las grandes montañas de la Tierra, que ya conocía de foto pero que nunca había estado bajo su silueta: el Khan Tengri. Querría intentar escalarla este próximo verano. Me queda poco tiempo. Mientras procuro estar entrenado, escalando en roca, o con los crampones puestos, haciendo esquí de fondo y de montaña, o cuando puedo por el viento, intentando salir al aire colgado de mi parapente por las cimas del Guadarrama.</p>
<p style="text-align: justify;">También constituyen un reto mis libros. Ahora querría terminar un estudio ambicioso sobre la filosofía del alpinismo, entrelazando reflexiones con los graves sucesos del ejercicio del alpinismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y sostengo el reto permanente de mis conferencias. Asisto a difíciles confrontaciones en el mundo empresarial directivo, en el cual hay que extrapolar y reconducir algunos principios que son fundamentales en la montaña: ilusión, responsabilidad, superación,  liderazgo…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué es para usted la Guardia Civil?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es una institución ejemplar que lucha por mantener el orden. Tengo en ella muchos amigos desde hace muchos años. De la Guardia Civil lo que más me gusta es el sentido del honor, un concepto del que esta sociedad actual lleva algunos años desvinculándose.</p>
<p style="text-align: justify;">Usted ha de recordar que durante muchos años he sido, y sigo siendo un compañero del Cuerpo Nacional de Policía, ingresando en el antiguo Cuerpo Superior cómo Inspector, allá en 1964.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué relación ha tenido con el GREIM?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El GREIM, o Grupo de Montaña de la Guardia Civil, es una de las mejores creaciones de la Institución. Su labor humanitaria es extraordinaria. Contribuí, colaborando en aquellos primeros años, realizando visitas y conferencias en el Centro de Formación de Candanchu. Llevando el programa de Rescate y Salvamento en Montaña, en la Dirección General de Protección Civil del Ministerio (1980-1988) tuve una relación muy estrecha con la Guardia Civil y concretamente con el GREIM.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Recuerda a Don Bernabé Aguirre?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bernabé es para mí un gran amigo. Admiro su gran clase como persona, y no digamos como alpinista, escalador, instructor y esquiador. Bernabé es un alpinista muy completo lleno de coraje y con un impresionante historial. Espero que nunca se jubile, ya que creo será difícil sustituirle en sus misiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Tuve el honor de acompañarle en su última ascensión al Naranjo, celebrando sus más de 500 ascensiones. Fui uno de los afortunados, que no siendo de la Guardia Civil, escalamos en su honor, junto a varios altos jefes del Instituto, que también alcanzaron la cima. Fue una jornada inolvidable. Creo que la relato en mi pagina web: www.cesarperezdetudela.com y espero que saldrá en algún dominical próximo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué opinión le merece el cobro de los rescates?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ya en Protección Civil del Estado, cuando se generalizaban las operaciones de rescate y salvamento, opiné que el español tiene garantizado el derecho a la vida en la misma Constitución. No me parece bien lo de poner precio a la vida o a la muerte. Hay que rescatar a todo aquél que se hallé en peligro. Cobrar será un trámite posterior que en muchos casos sería muy discutible jurídicamente. Si no se rescatase a un español, sea alpinista consciente o irresponsable, se podría incurrir en la omisión del deber de socorro.</p>
<p style="text-align: justify;">En el alpinismo es muy difícil matizar lo que es prudente o imprudente, cuando el mismo alpinismo, que es en su esencia un idealismo, puede ser considerado poco racional o incluso en sí mismo una imprudencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué opinión le merece la juventud actual?</strong><br />
Es difícil generalizar, pero la juventud actual forma parte de una sociedad muy superficial y positivista, engreída en la reclamación de sus derechos, sin la necesaria contraprestación de obligaciones. Mi época juvenil siempre fue de servicio, enfrentándonos a las hostilidades de la vida. Es necesario educarse en la dificultad. La facilidad mata la vida. Y de eso sabemos mucho los alpinistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué mensajes daría a la juventud de ahora y especialmente a los hijos de los guardias civiles?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La vida es una aventura fascinante y hay que emprenderla con coraje y fe. Hay que prepararse con esfuerzo para poder enfrentarse a la carrera de obstáculos de la existencia. Creo que los hijos de la Guardia Civil están educados en el servicio a los demás, bajo el ejemplo de sus mayores. Los jóvenes han de descubrir pronto su personal anhelo y este es desear algo con verdadera intensidad. Y lo que es para mí fundamental, todos necesitamos redimir nuestra humana pequeñez y para ello es imprescindible saber sobrellevar el esfuerzo y aún el riesgo, siempre acechando a los seres vivos. Y también les diría:</p>
<p style="text-align: justify;">“Confiar siempre en todo aquello que sea difícil”</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y a la Guardia Civil en general?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que no debo dar consejos a la Guardia Civil, pero sí a mis compañeros del Cuerpo Nacional de Policía. Deberemos ser fuertes contra los delincuentes peligrosos, y condescendientes con los modestos padres de familia, aunque hubieren cometido alguna falta reglamentaria. Nunca al revés, cómo a veces pudiera ser desgraciadamente frecuente. Mucha ética en los comportamientos y nunca utilizar medios al margen de la gallardía policial, ya que para un servidor del orden y del Estado, el fin no debe justificar los medios. Mucha humanidad en las intervenciones, cómo hacen los rescatadores de montaña de la Guardia Civil.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿A usted le gustaría que su última morada fuese, como la de Don Pedro Pidal, en el Mirador de Ordiales, en los Picos de Europa?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El marqués de Villaviciosa de Asturias, fue un privilegiado. Ahora no sería posible enterrarle allí, aunque él en aquella época se lo mereciera y fuera reglamentariamente posible.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo preferiría dejar mi enterramiento para cuando no pueda más. Nunca quise morir anciano y por eso lucho cada día para seguir en plena juventud, sin preocuparme de los años que van pasando. No sé bien la edad que tengo. Mi edad depende de mi estado de ánimo y muchas veces creo que estoy en los 45, o los 55 años a lo sumo.</p>
<p style="text-align: justify;">La montaña es un buen lugar para quedarse, aunque siempre deseamos fervientemente volver a casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de partir para ese ámbito trascendental del “Más allá” he de alcanzar muchas cimas y vivir muchas emociones, terminar alguno de mis libros pendientes y haber investigado más sobre la metafísica de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué le gustaría añadir?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Qué le agradezco mucho esta entrevista. También decirle que siento no poder acudir con ustedes a subir, en compañerismo, el Espiguete o Peña Prieta, y a poder contarles mis aventuras. Tengo el próximo sábado, cuando estén en el refugio, que mantener una ponencia en la “Semana de la Ciencia”, en la Fundación del Corazón, contando cómo funciona mi víscera cardiaca: “el corazón de la Aventura”, intervención que tenía prevista para otro día y que me la han adelantado.</p>
<p style="text-align: justify;">En compensación dé un cordial recuerdo a esos hijos de la Guardia Civil que usted  entrena con tanta ilusión. Y si me dice las señas postales le enviare alguno de mis libros dedicados que espero les interesen. Muchas Gracias por todo. Y un cordial abrazo de compañero.</p>
<p style="text-align: justify;">*César Pérez de Tudela es explorador e montañas y guía de alta montaña.<br />
También es periodista, Licenciado y Doctor en C. de la Información, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid y académico de la Real Academia de Doctores de España</p>
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		<title>Entrevista Revista de Alemania &#8220;Costa Blanca Nachvichter&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 18:31:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Sr. Pérez de Tudela. Usted suma más de 50 años de experiencia en las montañas del mundo &#8212; ¿Cómo empezó  a desarrollarse su pasión por la montaña?
Yo provenía familiarmente del mundo del arte, pero la lectura de un libro de alpinismo sobre el Eiger me descubrió la montaña. Enseguida quise vivir la experiencia y pronto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Sr. Pérez de Tudela. Usted suma más de 50 años de experiencia en las montañas del mundo &#8212; ¿Cómo empezó  a desarrollarse su pasión por la montaña?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo provenía familiarmente del mundo del arte, pero la lectura de un libro de alpinismo sobre el Eiger me descubrió la montaña. Enseguida quise vivir la experiencia y pronto me inscribí en los cursos de escalada de una antigua organización que se llamaba el Frente de Juventudes. Allí encontré buenos instructores y un sano ambiente. Íbamos a la sierra del Guadarrama, unas pequeñas montañas my próximas a Madrid. Allí se podían efectuar largas marchas, escaladas en la Pedriza (uno de los rincones más bellos dignos de conocerse) y muy apto para esquiar en las nieves invernales.<span id="more-1236"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El montañismo y la escalada fue un verdadero descubrimiento: el compañerismo, el espíritu de superación, las canciones… Pronto caí en la idea que esa afición se transformaría en una pasión que sería el centro de mi vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Qué tipo de equipo llevaba durante sus primeras salidas a la montaña?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente, sobre mediados de los años 50 del pasado siglo, las circunstancias socio económicas de España no aconsejaban grandes gastos, además en España todavía no existía una tradición alpina y nuestro equipamiento era rudimentario, y muy diferente al actual, pero disponíamos de lo fundamental: piolets, cuerdas de cáñamo que eran muy inseguras, clavijas artesanales, viejas mochilas, sacos de dormir poco confortables, esquíes para el descenso y el fondo. En fin, el deficiente equipamiento lo suplíamos con ilusión y cuando descubrimos los Pirineos franceses o del principado de  Andorra, pudimos ver que ya existían otras vestimentas y otros equipamientos más adecuados.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de las dificultades realizábamos espléndidas escaladas y grandes travesías de esquí en Guadarrama y Gredos (dos extraordinarios macizos montañosos del centro de España).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Qué significa para usted la exploración y la ascensión de una montaña?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es el camino de la vida. En la montaña comencé a orientarme y aprender a escoger el camino que se adaptaba a mi preparación, a mi ambición y a mi técnica. Tuve que irme haciendo fuerte para poder seguir hacia la cumbre, y dejé la comodidad para internarme en el esfuerzo. Fue mi mejor escuela de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La escalada de una montaña me enseñó a ser valiente solo cuando era necesario serlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿El alpinismo se puede convertir en una adicción?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">No. No tiene ninguna relación con las drogas o los grandes vicios. Es un gran esfuerzo persiguiendo la belleza y el conocimiento. ¿Sabe usted que el alpinismo, era la pasión de ese gran pensador que sigue siendo Frederich Nietzsche? Soy un estudioso de su filosofía y tras muchos años he descubierto que él deseaba ser un escalador de montañas. En su obra “Así habló Zaratustra” he descifrado un centenar de pensamientos sobre el alpinismo y la montaña.  He tratado también de estudiar a Hölderlin y a Martín de Heidegger y estoy llegando a saber que el alpinismo es un idealismo trascendente, y como tal muy al margen de lo razonable. Es una conducta poético-mística, y ello explica tantas muertes y tantos hechos incomparables en estas sociedades tan materializadas y tan vulgares.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Cuál fue la expedición más significativa de su vida?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Perdone que no conteste rotundamente su pregunta. ¡He realizado tantas expediciones a las montañas de la Tierra! que sería una respuesta muy larga. He publicado casi cuarenta libros contando mis experiencias, y me resulta muy difícil resumir tanta vida y tan intensa.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1969 pude escalar, siempre cómo primero de cuerda, la célebre pared norte del Eiger, entonces la escalada más temida y trágica de la Tierra. Escalé también un año antes el Uschba, en el Cáucaso. Años después el Cerro Torre en la Patagonia. En 1979 pude explorar el fondo del Volcán Cotopaxi, que hasta entonces nadie había podido descender. En 1995 bajé en parapente el volcán Kinabalu, en Borneo. Escalé solo, en 1972, el monte Mc Kinley. He vivido muchos momentos estelares y también he sufrido muchos dramas. Es la vida de un explorador.</p>
<p style="text-align: justify;">Además mi vida continúa. Pasado mañana me voy a las montañas del Tien Chan, en Kirguizistán, para tratar de escalar una de las montañas más perfiladas y bellas de la Tierra, también una de las difíciles: el Khan Tengri. Espero que pueda superar los problemas de mi corazón que sufrió un infarto grave en el Everest hace  casi veinte años, aunque no he dejado nunca de emprender expediciones de escalada y exploración.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿En la llamada zona de la muerte se puede esperar la solidaridad de los demás?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo tuve un infarto en el Everest. Efectivamente  no me encontraba tan alto, acababa de superar la cascada de hielo del Khumbu, pero ya no esperaba ayuda de nadie, yo que siempre he sido un activo rescatador de alpinistas en peligro. Por suerte y gracias a Dios, fui rescatado por un equipo de amigos compuesto por mi hijo Bruno, el sherpa Chowang Rinzi, el militar alpino Arceredillo y otros inolvidables compañeros.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ciertamente es muy difícil ser rescatado cuando se está muy alto. No es fácil, y a veces imposible, ayudar a un semejante por encima de los 7.000 metros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Cree que las facilidades que hoy día existen, contribuyen para animar a muchas personas a intentar grandes ascensiones?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si creo que tanta divulgación crea mucha afición y provoca los deseos de quiénes sin la debida experiencia y formación pretenden grandes ascensiones. Esto ocurre concretamente con las cimas de ocho mil metros, y específicamente en el Everest. Las agencias facilitan la organización compleja de una expedición, la ayuda de los sherpas que ahora son grandes especialistas, las cuerdas fijadas en cada montaña famosa, la compañía de muchos otros alpinistas… todo contribuye a esta popularización de este deporte tan especial del alpinismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Qué experiencia tiene usted de los sherpas?</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">He conocido sherpas que no habían ido a ninguna montaña, porque habían nacido en Katmandu, y como tal eran legos en el alpinismo.</p>
<p style="text-align: justify;">He tenido sherpas como Chowang Rinzi, extraordinario por su bondad, honradez y facultades.</p>
<p style="text-align: justify;">He conocido sherpas muy miedosos o avariciosos. Algunos muy presumidos e imprudentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que son como somos todos los seres humanos. Gentes que han dejado de ser ganaderos y agricultores para ser guías o ayudantes en las vecinas montañas, en las que ganan mucho más aunque exponen su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">El pueblo sherpa es un pueblo muy interesante como cuento en alguno de mis libros y concretamente en el que se titula “El Lama Milarepa” libro que están tratando estos meses de traducir al alemán para ser editado. En él cuento mis reflexiones filosóficas, las que según mi modesta opinión nunca he hallado en ningún otro libro de montaña.</p>
<p style="text-align: justify;">PD. Muchas gracias distinguida amiga por su deferencia hacia mi persona. Le ruego, si fuera posible, me enviases un ejemplar de la revista en donde apareciese esta entrevista. Ya sabe en donde estoy a su disposición.</p>
<p style="text-align: justify;">Si necesitase datos sobre mi persona le ruego consulte mi blog y pag. web: cesarperezdetudela.com</p>
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		<title>Resumen el libro &#8220;El Lama Milarepa&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 18:19:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[El barón de Cotopaxi, un veterano explorador y alpinista,  se plantea escalar solo el Everest, con la ayuda del sherpa Chowang Rinzi, descendiente directo de los tibetanos que emigraron a Nepal a través del Himalaya, y amigo del barón de pasadas expediciones.
La novela relata todas las vicisitudes del barón en su singular ascensión, y muy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El barón de Cotopaxi, un veterano explorador y alpinista,  se plantea escalar solo el Everest, con la ayuda del sherpa Chowang Rinzi, descendiente directo de los tibetanos que emigraron a Nepal a través del Himalaya, y amigo del barón de pasadas expediciones.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela relata todas las vicisitudes del barón en su singular ascensión, y muy significativamente, va exponiendo todas las reflexiones que se van desarrollando en su mente, entre alucinaciones y visiones de sucesos que forman parte de la historia de la famosa montaña. Es por tanto una novela filosófica sobre el ejercicio idealista del alpinismo.</p>
<p><span id="more-1232"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La narración es una ficción, una novela que por primera vez, en la Literatura de Montaña, concede importancia a las sensaciones y sentimientos que tienen lugar en la altitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un estudio fenomenológico sobre la soledad, la superación, la voluntad y el miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">El relato se complica con la presencia del Lama Milarepa, el famoso poeta y santón budista y una búsqueda del valle de los yetis.</p>
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		<title>Regreso a la Vida.</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 17:54:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Asociación Española de Alpinistas con Cáncer]]></category>

		<category><![CDATA[José García Romo]]></category>

		<category><![CDATA[Khan Tengri]]></category>

		<category><![CDATA[Tien Shan]]></category>

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		<description><![CDATA[Regreso a la vida de César Pérez de Tudela
El éxito entusiasma, enardece y levanta el alma.  ¿Pero la tristeza del fracaso también?
He regresado precipitadamente del las soberbias montañas del Tien-Shan, a las que había marchado -lleno de temor y a la vez de optimismo- pretendiendo alcanzar la cima del Khan Tengri, uno de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Regreso a la vida de César Pérez de Tudela</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">El éxito entusiasma, enardece y levanta el alma. <span> </span>¿Pero la tristeza del fracaso también?</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">He regresado precipitadamente del las soberbias montañas del Tien-Shan, a las que había marchado -lleno de temor y a la vez de optimismo- pretendiendo alcanzar la cima del Khan Tengri, uno de los más emblemáticos “sietemiles” de la Tierra, sirviendo de apoyo cómo guía alpino a la expedición de la “Asociación Española de Alpinistas con Cáncer” y promovida por la generosidad del alpinista José García Romo, quién con este gesto pretende llevar ánimos a quiénes sufren la temida enfermedad, superando él mismo su grave dolencia.<span id="more-1223"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">He vuelto maltrecho y enfermo tras los esfuerzos realizados, cuidado y atendido por los mismos a los que yo pretendía ayudar, como justo castigo de mi imprudente perseverancia en esta preciosa locura del alpinismo.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">He sobrevivido a una horrible y larga noche, dentro de una pequeña tienda que la nieve cubría, en lo alto del glaciar Inylchek, al lado de la impresionante pared de mármol rosa del Khan Tengri, uno de los parajes más alejados del mundo. Una noche en la que he estado sobreponiéndome a la muerte a cada instante, en un infinito calvario, víctima de un episodio cardiaco que aún no sé cómo ha podido resistir mi gastado y herido corazón.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Tras haberme resistido al viaje al “más allá”, en el amanecer, tuve <span> </span>que levantarme y recorrer doce kilómetros de glaciar, saltando peligrosamente las grietas ocultas por la copiosa nevada, escoltando por dos leales compañeros, José y Alberto. Allí no había unidad de vigilancia intensiva “uvi”, ni enfermeras con bata blanca, ni camas hospitalarias bajo el Khan Tengri, en su lugar, frío, nieve, cansancio agotador y precipicios. Solo un camino para abrir en los hielos del glaciar.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Otra dura lección en esta azarosa y fascinante existencia, en la que he podido sacar esa fuerza oculta que todos los hombres de cualquier condición mantenemos en la hondura del ser.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Días después he podido ser evacuado en un helicóptero del Ejército ruso por gestiones de la Federación Madrileña de Montañismo y de la Mutualidad General del CSD. ¡Gracias por ello! Viajando al lado de la majestuosidad de aquellas cimas y perfiladas aristas iba pensando que dejaba solos en su bondadosa misión a mis esforzados compañeros. Entre Kazajastán y Kyrgyzstán he podido sentir el calor del sol y de la vida que llegaba en la compañía de Anastasia, la mujer rusa esposa de García Romo, comisionada para ayudarme en la ciudad de Bishkek, capital del país, en donde evité ser internad para hacerlo si fuera preciso en Madrid. Gracias nuevamente a la Federación M. de Montañismo y la Mutualidad General Deportiva.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">He aceptado otra vez el fracaso en esa esforzada vida de ilusiones. La vida de los alpinistas es como la misma vida, un drama, que siempre tratamos de ocultar y que no siempre termina en tragedia. Sigo vivo. Y seguiré luchando por estos “irracionales” ideales que solo son belleza y luz.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">¿En qué otra actividad mítico-deportiva hay tanta vida y tanta muerte cómo en el alpinismo? Sólo ello explica sus valores, su inmaterialidad, su mística y al fin su metafísica.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Me seguiré sometiendo a cuántas atenciones médicas sean necesarias para tratar de recuperar algo de aquellas facultades físicas, que a lo largo de mí dura y larga existencia, la ilusión por ser y los entrenamientos, me habían otorgado. También sé qué los años han pasado inexorables dejando cicatrices por tantas esforzadas luchas.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Y debo decir también a quiénes este humilde artículo leyeren, que no hay reflexión más honda que la de estos alpinistas entusiastas, quizás no racionalistas o “trans-racionales” cómo diría Ortega, o el mismo Nietzsche, los que pretenden llegar a la cima del Khan Tengri sin porteadores, sherpas o cualquier infraestructura, para alegrar y animar a esos niños del Hospital “Doce de Octubre” de la Comunidad de Madrid que quieren superar ese cáncer que los separa de la vida. ¿Qué mejor estímulo que la ilusión?, cómo dijo Gregorio Marañón. Esos niños esperanzados que han estampado sus pequeñas manos limpias sobre la bandera que mis compañeros dejaran en la cumbre. Mis compañeros que no son famosos deportistas, pero sí campeones de la superación y de la vida, los que invierten, sin ayudas o patrocinios de ningún orden sus mermados ingresos en la misión. La vida solo es una misión de la conciencia.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Al fin queda así al descubierto la esencia idealista que persigue la bondad en el deporte, lo que muy pocos conocen.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Esencia que no tiene que ver con los éxitos brillantes de gratificaciones millonarias y conmemoraciones apoteósicas.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">¿El éxito junto a la fe, la gratitud y la felicidad, pueden disolver la enfermedad? ¿También el fracaso puede ser energía? ¿Y el hombre lo qué piensa de sí mismo?</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Muchas Gracias a todos los medios y a tantas personas que se han preocupado por mí. El fracaso también levanta el alma.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 9pt; line-height: 115%;">César Pérez de Tudela es alpinista. Medalla de Oro de la Real Orden al Mérito Deportivo</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
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		<title>La muerte de Juanma García Pérez</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 17:39:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias y Comentarios]]></category>

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		<description><![CDATA[Había regresado desde Bishkek practicamente sin recibir asistencia médica, tras mi evacuación urgente de las montañas del Tien-Chan . Me encontraba descansando en mi casa, pensando en personas y en situaciones de aventuras y desventuras, cuando ya muy de noche recibí una llamada de Fernando Guardiola, el Galleta, que me comunicaba la muerte de Juanma, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Había regresado desde Bishkek practicamente sin recibir asistencia médica, tras mi evacuación urgente de las montañas del Tien-Chan . Me encontraba descansando en mi casa, pensando en personas y en situaciones de aventuras y desventuras, cuando ya muy de noche recibí una llamada de Fernando Guardiola, el Galleta, que me comunicaba la muerte de Juanma, el &#8220;Torri&#8221;, un querido amigo de las montañas. Llamé al Ardilla y a varios amigos más para notificarles la triste noticia.<span id="more-1220"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Este es el breve artículo que le dediqué hoy en el Diario el Mundo:</p>
<p style="text-align: justify;">Pag. 22  OBITUARIO.  EL MUNDO Jueves 22 de julio 2010</p>
<p style="text-align: justify;">In Memoriam. &#8220;Entrañable amigo de las Montañas&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Desde muy joven Juan Manuel García Pérez, el Torri, se sintió atraído por las escaladas en los Picos de  Europa, Gredos, Pirineos y Guadarrama. Nunca fue famoso, con excepción de su participación en aquella escalada invernal de la pared oeste del Naranjo de Bulnes, que siguió día a día toda España. Por este motivo su foto apareció varias veces en la portada de los periódicos españoles, y especialmente en del Diario YA, a página completa. Corría entonces la década de los 70 del pasado siglo, y aquel era el diario de mayor difusión en España. Juanma vivió esos días de exaltación con júbilo juvenil y no lo olvidó nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">El 17 de julio de 2010, treinta y siete años después, casi apartado de las montañas pero no de sus amigos que hoy todavía ignoran su muerte, el Torri apareció dormido para siempre en su cama. Enseguida me avisó Fernando Guardiola, el Galleta, el recordado escalador todavía en activo en las difíciles rocas de la Pedriza madrileña.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos dado la noticia a las decenas de compañerosde escalada: al prodigioso Ardilla, al Rolin, al Loro, al Mogoteras, al Conde, a Lucas&#8230;Pero en este caluroso verano, que tanto separa a los hombres, muy pocos de aquellos que tanto querían a Juanma han podido asistir  a la incineración de su cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes yo había podido ver su elegante figura en el Tanatorio de Orcasitas, con ese gesto sereno dispuesto a emprender la escalada del &#8220;más allá&#8221; para alcanzar ese ámbito superior e invisible del que halaba el poeta Rilke.</p>
<p style="text-align: justify;">El Torri o Torrija  (perdonen tantos motes o sobrenombres, ya que a veces el idealismo de la montaña no resulta muy académico) estaba envuelto en la bandera tricolor republicana, que a mi me hubiera gustado más que hubiera sido la roja y gualda, y rodeado de su familia y de sus desconsolados amigos del barrio que lloraban sin disimulo. Su muerte la sentiran cientos de montañeros que le trataron y le querían por su simpatía y por su generosidad, siempre dispuesto a salir a buscar a compañeros en peligro, perdidos por las sierras. A ellos van dirigidas estas humildes líneas que anuncian la muerte de un escalador de montañas.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de ahora, Juanma García Pérez será ese amigo al que habrá que recordar para pedir ayuda a lo Alto, cuando la escalada de la vida se ponga más difícil; su posición, allá en otras esferas desconocidas para nosotros, dicen los místicos que velará por nuestra inseguridad.</p>
<p style="text-align: justify;">-Juan Manuel García Pérez nacio en 1951 y murió el 17 de julio del año 2010.</p>
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		<title>Tiempo de partir a las montañas Celestes</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 15:54:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias y Comentarios]]></category>

		<category><![CDATA[Khan Tengri]]></category>

		<category><![CDATA[Kirguiszistán]]></category>

		<category><![CDATA[Tien-Chan]]></category>

		<category><![CDATA[Zazajastán]]></category>

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Tiempo de partir a las montañas Celestes. Tiempo de emociones 
El afán de vivir es perseguir el “anhelo”. Y a veces este se encierra en el misterio de la vida. Partir, emprender la aventura: añorar, soñar y volver.
Me voy y no querría irme. Somos energía eterna. Nostalgia de la vivencia dulce y amarga.
Me marcho al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--[endif]--></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Tiempo de partir a las montañas Celestes. Tiempo de emociones </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">El afán de vivir es perseguir el “anhelo”. Y a veces este se encierra en el misterio de la vida. Partir, emprender la aventura: añorar, soñar y volver.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Me voy y no querría irme. Somos energía eterna. Nostalgia de la vivencia dulce y amarga.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Me marcho al Tien-Chan, allá, en el corazón remoto de Asia, en el Kirguiszistán, al lado de Zazajastán y China, un complicado viaje por las estepas kirguises, y todo ello solo para intentar llegar a una cima remota y bella de la montaña Celeste, el Khan Tengri, 7.000 metros de hielo y roca, una de las grandes cúspides de la Tierra.<span id="more-1215"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Me marcho pero no huyo. Voy a mi reencuentro con la luz, para saber hacia dónde debe proseguir el camino, el que inicié hace varias décadas, divulgando la vivencia y abriendo la conciencia a la creación de nuestro personal destino</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Y si llego al pináculo de su cumbre, lo hare junto a los amigos de la expedición española de la “Asociación de alpinistas con cáncer”, los que quieren dejar en la cima la bandera que les entregó, hace unos días un numeroso grupo de niños que sufren la gran enfermedad, internados en el Hospital “Doce de Octubre” de la Comunidad de Madrid.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Esos niños que han<span> </span>estampado en la bandera sus pequeñas manos ilusionadas, siempre dolientes, cuidados con afecto por sus médicos, enfermeras y maestros. Y así intentar contribuir a Ilusionarlos, contándoles al regreso la gran aventura del esfuerzo, las fuertes voluntades y las duras alegrías, distrayendo sus dolores, forjando en ellos ese nuevo espíritu de lucha: cualquier vida solo es esfuerzo, ilusión y anhelo.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Rindo homenaje a José García Romo, promotor y luchador de la vida, un alpinista que quiere superar su cáncer personal subiendo y luchando por ayudar a esos niños que esperan con esperanza ver salir el sol de la vida.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Y así, como un espíritu que quiere contener energía y esencia, parto angustiado y lleno de temeroso entusiasmo a la aventura de <span> </span>ese camino, dejando atrás tantos sentimientos encontrados.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">Completa tú vida con aquello que más pudieras desear. ¿Creer en lo imposible?</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 9pt; line-height: 115%;">César Pérez de Tudela es explorador de montañas y académico</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
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		<title>Me voy. Parto a la difícil aventura.</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 20:05:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesar</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias y Comentarios]]></category>

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		<description><![CDATA[Quedarse es resignarse. Me voy. Me alejo de los hondos afectos, los que al recordarlos nos recuerdan que seguimos vivos, me separo de la vida cómoda y fácil. No me resigno a no ser, queriendo descubrir el &#8220;ser del ser&#8221;, ascendiendo, buscando el camino duro, arriesgado y difícil de las montañas. Mi objetivo es reflexionar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Quedarse es resignarse. Me voy. Me alejo de los hondos afectos, los que al recordarlos nos recuerdan que seguimos vivos, me separo de la vida cómoda y fácil. No me resigno a no ser, queriendo descubrir el &#8220;ser del ser&#8221;, ascendiendo, buscando el camino duro, arriesgado y difícil de las montañas. Mi objetivo es reflexionar subiendo hacia la cima; esta vez a el Khan Tengri, una de las montañas más perfiladas de Asia, un difícil 7.000 metros.<span id="more-1208"></span> ¡Ojalá me encuentre bien! tal cómo fui, cómo era hace quince, veinte o treinta años atrás. Pensaré y rezaré enviando esa energía cósmica que el alma envía a todos los confines, mientras exploro como un peregrino que debe encontrar la senda de la bondad, entre los precipicios de esa cordillera del Tien-Chan, en Kirguizistan. Dejo todo lo que cualquiera valora: la seguridad, la calidad de vida y la comodidad. Me estoy yendo y ya querría haber regresado. No es una huída, es solo otra vez mi &#8220;reencuentro&#8221;. Dejo mis programas de radio, mis entrenamientos por Guadarrama, mis estudios y mis escritos. En la radio (Gestionaradio, 94,8 FM) creo que se emitiran varias historias de montaña que grabé el pasado año para la COPE. Dejo también mis trabajos y mis libros pendientes de ser terminados, incluído el de &#8221; Mis Memorias&#8221;, que Roca Editorial de Barcelona quiere editar. &#8220;Mis Memorias&#8221;, las que todavía están inconclusas. Si tuviera tiempo, antes de partir, debería explicar más el por qué de esta nueva aventura, que es en principio solo el ejercicio de un idealismo, quizás trascendente, buscando esa esencia profunda que se esconde en la existencia. Estoy empezando a saber quién soy, cada vez más espiritualidad y menos corporeidad. Espero dejar escritas algunas explicaciones dando siempre las gracias a todos quiénes las leyeren. Gracias. César P. de Tudela</p>
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