Expedición al Musalá, la cima de los Balcanes
Ha sido una expedición rápida y grata. Me ausente como pude de mis obligaciones paternales y me escapé a Bulgaria con la Fundación Barclays, la que mantiene un benefactor programa de ayuda a los que más lo necesitan. El que esto escribe era el director de la expedición y no podía faltar. Los componentes del numeroso grupo son siempre personas de gran educación y con ellos el éxito es seguro. Atravesamos valles y montañas desde Sofia, capital del país hasta llegar a Borovets y desde allí siempre subiendo, -más de 1.700 metros- de desnivel, proseguimos hasta la cima del Musalá (más alto que Alá) y bajamos a cenar y a dormir al refugio del mismo nombre. Al día siguiente visitamos el célebre monasterio de Rila, bajo las montañas de Rila Rodope y regresamos a Sofia para repartir los bien ganados diplomas que acreditaban la ascensión, prosiguiendo viaje de regreso a Madrid. Un record de rapidez.
Septiembre 2011
Miércoles, 28 de Septiembre de 2011
Lunes, 19 de Septiembre de 2011
Efectivamente el dinero es necesario para cualquier actividad, pero casi nunca es absolutamente imprescindible. Hacer algún proyecto sin ayuda económica es más difícil, más arriesgado y menos rentable para su posterior divulgación.
Sé de esos temas. A pesar de mi fama nacional y de mi constante presencia en los medios en tiempos ya muy lejanos, nunca tuve un patrocinio suficiente y duradero para mis numerosas expediciones, aunque pude lograr algunas ayudas iniciales del grupo Fierro (Cointra-camping-gas), a cuenta de mis testimonios y de mi lealtad, (devolver en acciones más del valor económico entregado)
Mis expediciones frecuentemente las hago y las hice con mis escasos presupuestos personales, a cuenta de mis crónicas y conferencias, sin llevar ayudantes y sin infraestructura alguna de seguridad para evitar gastos. Creo que así el mérito es o era mayor. Y las diferencias con las expediciones actuales son inmensas.
1972 “Sólo en Alaska”, 1971 “Sólo por los Andes”, 1973 “Solo en el Himalaya”, no ahora que ya no es posible la soledad, si no cuando no había nadie en las montañas del mundo, ni radio, ni teléfono satélite.
Hoy todo es distinto. Las expediciones al Himalaya son millonarias, con muchas personas de séquito y con excesivas noticias carentes de emoción e interés en la mayor parte de las veces.
(Me refiero a las crónicas en Desnivel, expediciones de Carlos Soria, Edurne y otras en los “ochomiles” del Himalaya, en donde se centran casi exclusivamente las noticias)
Yo me iba en este otoño al Himalaya.
Quería intentar el fantástico Ama Dablam, en la región de Khumbu, pero solo me lo había dicho a mí mismo. Ni a los medios, ni a posibles patrocinadores. Sabiendo mis elevadas posibilidades de fracaso, tanto por edad cómo por mis limitaciones cardiacas, tengo asumido el riesgo que mi expedición comporta, quizás incluso para qué algunos puedan estimarla una imprudencia, y para otros un exceso en el ejercicio de mí papel en la aventura de la vida, en mi caso es muy acentuado.
Pero he suspendido o aplazado mi expedición por un grave problema familiar, y me ha gustado que esta vez el egoísmo que acompaña normalmente al ejercicio del alpinismo haya quedado superado.
Patrocinios
Volviendo a la necesidad de patrocinios, veo como Carlos Soria ha vuelto a resolver positivamente sus expediciones. Siempre él se quejó de no disponer de ayudas, pero hay que recordar que desde hace más de diez años recibió las importantes aportaciones del Corte Inglés, marca que de forma muy elegante nunca le exigió compromisos ni contrapartidas. Sin el Corte Inglés, Soria no habría podido realizar su admirable campaña de “ochomiles” Ahora el BBVA le ha solucionado el futuro. Y él tendrá que corresponder.
Edurne Pasaban también ha tenido los mejores patrocinios, incluida TVE y fundamentalmente Endesa. Ella también deberá estar a la altura de las circunstancias, pero creo que la mayor parte de las expediciones o de las personas en las que se basan estas aventuras (expediciones vascas de Gas Natural, en el Himalaya y en el Ártico y otras muchas) no cumplen las expectativas de las empresas patrocinadoras y ello va en detrimento de las posibilidades de los demás.
Un buen patrocinado tiene que cumplir inexorablemente los concertado o inclusive contratado, y tiene que hacerlo con profesionalidad, dándole emoción e interés al tema en sí mismo. Y en ello creo que mi persona sí fue un adelantado.
Ojalá pueda aún -si mis circunstancias familiares y mi salud cardiaca lo permitiera- dejar constancia de estas posibilidades (programas de radio, crónicas escritas involucradas en los temas de la marca, protagonismo interesante mostrando lugares nuevos, y sobre todo relacionando el interés humano con el patrocinio, etc.
blog y web: cesarperezdetudela.com
Jueves, 15 de Septiembre de 2011
Walter Bonatti
Le conocí en la Patagonia, en febrero de 1971. Yo venía del Cerro Torre y nos encontramos un atardecer en el río Horcones, bajo el Aconcagua. Hicimos juntos una sopa con el agua negra del torrente y vivaqueamos mirando las estrellas. En esa misma noche, sobre el suelo de piedras, me dijo que llevábamos la “vida más bonita que existía”. Al amanecer nos ayudamos para cruzar el río, con los crampones puestos para no resbalar en las aguas heladas. En aquella ocasión ambos hicimos una ascensión histórica al Aconcagua, de la que yo pude salvar la vida tras varios días perdido por la inmensa montaña. “Cinco Montañas Solo” Edt. Desnivel. “Horizontes Verticales” Edt. Mondadori.
Con el suceso de mí supervivencia Bonatti y el Aconcagua se hicieron famosos en aquella España de pocas noticias de hace cuarenta y dos años. Los alpinistas ya lo conocíamos.
Bonatti murió
Ha muerto Bonatti, uno de los alpinistas más extraordinarios de la historia. Fuerte, altivo, y rebelde. Era un niño desahuciado de la posguerra en una Italia derrotada. Acostumbrado a luchar para sobrevivir en aquellos años difíciles, desde muy joven se entregó totalmente al alpinismo.
Muy pronto destacó realizando las rutas nortes de los grandes precipicios alpinos de las “Tre Cima del Lavaredo”, la cima Oeste y la cima Grande. Creo que escaló la pared norte de la cima Grande, por la vía Comici, y la hizo en solitario y en invierno, lo que daba ya la medida de aquél joven escalador alpinista.
Realizó la cuarta ascensión de la pared de las Grandes Jorasses, por el espolón Walker, una de las más grandes y famosas escalada
s de la Tierra, y seguidamente abrió la vía del Grand Capucin de la pared Este, en el Mont Blanc. Allí comienzó su fama.
En 1954 Ardito Dessio, jefe de la expedición del CAI (Club Alpino Italiano) le seleccionó para formar parte de la misma. En ella los escaladores dolomíticos Compagnoni y Lacedelli fueron la cordada de la cumbre, siendo Bonatti solamente un gregario porteando oxígeno a 8.000 metros.
En 1955 Bonatti para demostrar su valor, realizó en solitario la escalada del Pilar del Dru, una de las cimas más visibles e impresionantes del Mont Blanc, sobre Chamonix. Y durante varios días los teleobjetivos de Francia e Italia estuvieron pendientes de cada uno de sus pasos. Bonatti fue desde entonces un personaje incomparable.
A este suceso le sigue la escalada invernal de la Walker, con Zapelli, y la escalada del Gasherbrum de 7.925 metros, el famoso pico del Karakorum, en Pakistán, con la expedición de Cassin, así como las dos rutas que abrió en el Pilar del Angle del Monte Blanco..
No hay “ochomiles”, solo grandes y difíciles paredes
La presencia de Bonattí en la muerte de Vicendón y de Henry en el Mont Blanc, una de las tragedias más famosas de la historia de las montañas, en 1956, y su supervivencia junto a Ghesser, amplió su impresionante leyenda.
En 1961 toda Europa vivió el drama del Freney, en el Mont Blanc. Atrapados por una larga y violenta tormenta de rayos y nieve, en una ruta de difícil escalada, fueron muriendo día a día sus compañeros italianos y franceses, víctimas del agotamiento. Bonatti sobrevivió junto a Pierre Mazeaud, otro personaje de elevado interés humano. (catedrático, ministro, juez…)
En 1965 Bonatti se despide al alpinismo de gran dificultad abriendo en solitario y en invierno una vía nueva en la pared norte del Cervino. Su fotografía sobre la cima de la gran montaña alpina, con la bandera de Europa, fue portada de numerosas publicaciones y él fue recibido en Milán como uno de los grandes héroes modernos.
Ese mismo año el famoso editor italiano Mondadori, le fichó para la revista Época. Bonatti emprendió durante varios años una original “Vuelta al Mundo” que pasaba por la cima de las montañas y las selvas de la Tierra.
Ha muerto un personaje que con su vida enriqueció la historia de los hombres.
César Pérez de Tudela. Alpinista. www.cesarperezdetudela.com
Miércoles, 7 de Septiembre de 2011
El hombre ilustrado de hoy. Hacer lo que hay que hacer
No me cabe duda alguna sobre mis limitadas condiciones intelectuales. Y cada vez más, a medida que pasan los años.
Una gran parte de las personas actuales saben dos idiomas y algunos más. En Cataluña son bilingües, al igual que en otras regiones españolas, y cada vez más los jóvenes y no tan jóvenes hablan al menos con cierta corrección el inglés. Toda mi admiración hacia ellos. Saber comunicarse con el mundo exterior es esencial para el desarrollo de la vida y de la personalidad del individuo.
Los conocimientos se pierden por no utilizarlos y los idiomas también. La práctica es fundamental para no olvidar lo adquirido, tanto en juegos deportivos, oficios, o labores intelectuales.
También he de decir que hablar con precisión y dominio dos o tres idiomas es más teórico que real. Decir lo que se quiere decir no es tarea fácil, ni siquiera en el idioma de origen, el nuestro de nacimiento y educación. También me parece cierto que todos hablamos empleando frases hechas y diciendo siempre pensamientos ya codificados, y por tanto sin elaboración propia, lo que hace que digamos más lo que dicen todos que lo que nosotros quisiéramos haber dicho, después de haber creado –como los poetas- nuestro propio verso, preguntándonos a nosotros mismos lo que de verdad pensamos o queremos expresar.
Esto quizás me redime algo de tanta torpeza acumulada en los últimos veinte o treinta años.
Yo siempre trato de decir lo que quiero decir sin dejarme llevar por las modas o por lo que dicen los demás incluidos los medios. También veo con cierta envidia cómo la gente coordina espléndidamente sus sentidos en los actuales juegos deportivos, en el esquí, en los vuelos en parapente, en las tablas encima de las olas, en el mar colgados de una cometa, con esa precisión admirable, resultado de la constancia repetida del mismo o parecido acto una y otra vez. Yo me encuentro torpe, no sé si por el paso de los años, el miedo, o la perdida de entrenamiento. Especialmente cuando pienso en la escalada de montañas, en los duros recorridos a pie, o en los rápidos reflejos necesarios para hacer bien lo que siempre he hecho en forzadas posturas y equilibrios imprescindibles.
Estar vivos es estar haciendo, bajo la pena de sucumbir, acertando hacer lo que hay que hacer. El hombre ilustrado es el que ve bien los caminos de la vida. ¿Seré ahora mismo un “error” permanente? Estimar estas conjeturas solamente cómo un ejercicio de análisis de la conciencia para regresar al quehacer de hacer lo que hay inexorablemente que hacer.
cesarperezdetudela.com. blog y web. Ldo. en Derecho, Ldo. en C. de la Información y Académico. Explorador alpino y alpinista.
Jueves, 1 de Septiembre de 2011
Abogados de Madrid en la Ciudad Perdida.
La gente acude en tropel al Machu Picchu, la ciudad Inca del Urubamba, la que hace cincuenta años era un hallazgo, solitaria y oculta para las masas de turistas que hoy llegan a descubrir sus secretos, en un país cómo Perú, que ha sabido acreditar con hábil marketing sus históricas piedras y sus múltiples paisajes de selvas, montañas y desiertos.
Teyuna, la ciudad perdida de los taironas
Es el contraste del Machu Picchu. Unas ruinas que descubiertas en 1976 aún permanecen ocultas entre la selva de la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia, reguardadas de las agencias de viajes y protegidas por varios días de duro caminar por selvas y ríos caudalosos.
Teyuna o Ciudad Perdida, como se la conoce en aquellas regiones del norte de Colombia, frente al Caribe (Santa Marta, Barranquilla y Cartagena de Indias) es el perfecto contraste.
La Ciudad Perdida todavía se encuentra solitaria y llena de misterio en lo alto de aquella inmensa serranía selvática, protegida por los descendientes de aquella cultura tairona, quiénes la edificaron entre los siglos XII al XIV. La Ciudad Perdida, en Colombia, es de alguna manera la otra gran ciudad, que junto a Paikikin o quizás Mosoc-Lacta, espera pacientemente ser explorada por los profesionales de la promoción turística.
Ojalá siga protegida muchos años de la vulgarización que el turismo masivo necesariamente impone, protegida y habitada en sus alrededores por los poblados de kogis y arsarios, dignos descendientes de los taironas, los que con mirada enigmática y altiva dan vida a las inmensas vertientes verdes pobladas por las más diferentes especies de plantas y animales.

Mis compañeros del ICAM
Estos días he regresado de la Ciudad Perdida acompañando a mis compañeros del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, los que durante cinco días completos recorrieron aquellos preciosos paisajes por intrincados caminos selváticos, vadeando ríos y torrentes, para descubrir al fin, de forma sorprendente, los más de mil quinientos escalones que hay que subir desde el río Buritaca, a las terrazas y muros de la grandiosa ciudad, de la que a pesar de los esfuerzos de los arqueólogos e investigadores se ignora casi todo, fundamentalmente la causa de su asentamiento, allá por el siglo VII, así como de su abandono, en los siglos XVI o XVII, después de que los conquistadores españoles Fernández de Lugo y Jiménez de Quesada trataran de encontrar por aquellas latitudes la leyenda del Dorado.
La inmensa ciudad descubierta solo parcialmente mantiene un vasto conjunto de escaleras, caminos de piedra, muros, entre terrazas y plataformas, sobre las cuales se construyeron templos ceremoniales y cabañas. El terreno ganado a la selva supera las 35 hectáreas. Actualmente no se puede pernoctar en la ciudad y hay que descender nuevamente al denominado campamento 3, a orillas del Buritaca.
Esta ha sido mi segunda visita a la ciudad de los taironas, Teyuna, la que descubrí hace dieciséis años, conduciendo a un grupo de jóvenes deportistas que habían ganado el premio de una famosa marca, tras dura selección.
Los compañeros del ICAM (Colegio de abogados de Madrid) han estado a la altura de las circunstancias y han caminado con ilusión, como jóvenes ansiosos por la aventura de la vida, durmiendo en hamacas en cada uno de los campamentos instalados a tal fin, ascendiendo y bajando pronunciadas vertientes entre el calor tropical de una intrincada selva, cruzando una y otra vez los acaudalados torrentes con decisión y espíritu juvenil.
Ser mayor es saber que la aventura ya no es posible. Y ese no ha sido el caso de Longueira, Marco Doncel, Novillo Crespo, Uña Llorens, Palacios Flores, Alfaya Vázquez, Benítez Alcudia, Rodríguez Méndez, Rodríguez del Castillo o Montesinos Morales.
El Derecho también es esfuerzo y cuando más anhelo y voluntad existan en los hábitos de la existencia mejor ampararemos los derechos ciudadanos requeridos.
Y Colombia es un destino lleno de interés geográfico y humano. Qué no se preocupen los viajeros por las guerrillas, los narcos o los paramilitares. Colombia es a pesar de lo que se diga un país ordenado, un extraordinario lugar para ver los parajes más variados: selvas, montañas, volcanes y valles, entre una biodiversidad como es difícil de encontrar en la Tierra, con ríos luminosos que cambian de color a lo largo del año y una población buena y amable, lo que ya es un hallazgo en los tiempos de hoy.


