Jueves, 22 de Julio de 2010
Había regresado desde Bishkek practicamente sin recibir asistencia médica, tras mi evacuación urgente de las montañas del Tien-Chan . Me encontraba descansando en mi casa, pensando en personas y en situaciones de aventuras y desventuras, cuando ya muy de noche recibí una llamada de Fernando Guardiola, el Galleta, que me comunicaba la muerte de Juanma, el “Torri”, un querido amigo de las montañas. Llamé al Ardilla y a varios amigos más para notificarles la triste noticia.
Este es el breve artículo que le dediqué hoy en el Diario el Mundo:
Pag. 22 OBITUARIO. EL MUNDO Jueves 22 de julio 2010
In Memoriam. “Entrañable amigo de las Montañas”
“Desde muy joven Juan Manuel García Pérez, el Torri, se sintió atraído por las escaladas en los Picos de Europa, Gredos, Pirineos y Guadarrama. Nunca fue famoso, con excepción de su participación en aquella escalada invernal de la pared oeste del Naranjo de Bulnes, que siguió día a día toda España. Por este motivo su foto apareció varias veces en la portada de los periódicos españoles, y especialmente en del Diario YA, a página completa. Corría entonces la década de los 70 del pasado siglo, y aquel era el diario de mayor difusión en España. Juanma vivió esos días de exaltación con júbilo juvenil y no lo olvidó nunca.
El 17 de julio de 2010, treinta y siete años después, casi apartado de las montañas pero no de sus amigos que hoy todavía ignoran su muerte, el Torri apareció dormido para siempre en su cama. Enseguida me avisó Fernando Guardiola, el Galleta, el recordado escalador todavía en activo en las difíciles rocas de la Pedriza madrileña.
Hemos dado la noticia a las decenas de compañerosde escalada: al prodigioso Ardilla, al Rolin, al Loro, al Mogoteras, al Conde, a Lucas…Pero en este caluroso verano, que tanto separa a los hombres, muy pocos de aquellos que tanto querían a Juanma han podido asistir a la incineración de su cuerpo.
Antes yo había podido ver su elegante figura en el Tanatorio de Orcasitas, con ese gesto sereno dispuesto a emprender la escalada del “más allá” para alcanzar ese ámbito superior e invisible del que halaba el poeta Rilke.
El Torri o Torrija (perdonen tantos motes o sobrenombres, ya que a veces el idealismo de la montaña no resulta muy académico) estaba envuelto en la bandera tricolor republicana, que a mi me hubiera gustado más que hubiera sido la roja y gualda, y rodeado de su familia y de sus desconsolados amigos del barrio que lloraban sin disimulo. Su muerte la sentiran cientos de montañeros que le trataron y le querían por su simpatía y por su generosidad, siempre dispuesto a salir a buscar a compañeros en peligro, perdidos por las sierras. A ellos van dirigidas estas humildes líneas que anuncian la muerte de un escalador de montañas.
A partir de ahora, Juanma García Pérez será ese amigo al que habrá que recordar para pedir ayuda a lo Alto, cuando la escalada de la vida se ponga más difícil; su posición, allá en otras esferas desconocidas para nosotros, dicen los místicos que velará por nuestra inseguridad.
-Juan Manuel García Pérez nacio en 1951 y murió el 17 de julio del año 2010.
23 de Julio, 2010 a las 13:14
CONOCI A JUANMA HACE MAS DE 40 AÑOS, VIVIA EN MI ANTIGUO BARRIO DEL TERCIO, COMPARTIMOS ALGUN TIEMPO EN LONDRES ALLA POR LOS AÑOS 70, ERA UN HOMBRE SONRIENTE, Y SIEMPRE ESTABA DE BROMA.
HE RECIBO LA NOTICIA PORQUE UN AMIGO ME AVISO DE SU MUERTE.
LE DESEO QUE ESTE EN LO MAS ALTO DEL UNIVERSO COMO CUANDO ALCANZO EL BULNES.
EL CULORRO
23 de Julio, 2010 a las 22:35
Nuestra mayor escalada es nuestro difícil tránsito por este valle de lágrimas, culminado por la extraordinaria grandeza de las cimas ignotas, ignorantes de ese asfalto que embota nuestros sentidos.
Las amistades forjadas en la montaña son para toda la vida, pues unen en perfecta armonía las almas gemelas de los que conciben este bello y noble deporte como su modus vivendi.
La pérdida de un amigo siempre marca nuestro corazón, y cubre con un velo de tristeza las montañas, que tanto saben de buenos y malos momentos, vividos en sus altivas atalayas.
Buena suerte y pronta recuperación, amigo César; que las montañas sigan por mucho tiempo cobijando tus incombustibles ansias de vivir la grandeza que da cobijo a nuestra pequeñez.
Fco Javier Mendizabal.