Quedarse es resignarse. Me voy. Me alejo de los hondos afectos, los que al recordarlos nos recuerdan que seguimos vivos, me separo de la vida cómoda y fácil. No me resigno a no ser, queriendo descubrir el “ser del ser”, ascendiendo, buscando el camino duro, arriesgado y difícil de las montañas. Mi objetivo es reflexionar subiendo hacia la cima; esta vez a el Khan Tengri, una de las montañas más perfiladas de Asia, un difícil 7.000 metros. ¡Ojalá me encuentre bien! tal cómo fui, cómo era hace quince, veinte o treinta años atrás. Pensaré y rezaré enviando esa energía cósmica que el alma envía a todos los confines, mientras exploro como un peregrino que debe encontrar la senda de la bondad, entre los precipicios de esa cordillera del Tien-Chan, en Kirguizistan. Dejo todo lo que cualquiera valora: la seguridad, la calidad de vida y la comodidad. Me estoy yendo y ya querría haber regresado. No es una huída, es solo otra vez mi “reencuentro”. Dejo mis programas de radio, mis entrenamientos por Guadarrama, mis estudios y mis escritos. En la radio (Gestionaradio, 94,8 FM) creo que se emitiran varias historias de montaña que grabé el pasado año para la COPE. Dejo también mis trabajos y mis libros pendientes de ser terminados, incluído el de ” Mis Memorias”, que Roca Editorial de Barcelona quiere editar. “Mis Memorias”, las que todavía están inconclusas. Si tuviera tiempo, antes de partir, debería explicar más el por qué de esta nueva aventura, que es en principio solo el ejercicio de un idealismo, quizás trascendente, buscando esa esencia profunda que se esconde en la existencia. Estoy empezando a saber quién soy, cada vez más espiritualidad y menos corporeidad. Espero dejar escritas algunas explicaciones dando siempre las gracias a todos quiénes las leyeren. Gracias. César P. de Tudela