Entrevista a César P. de Tudela y Pérez.

1.    ¿Eres Creyente?. Sí por la Gracia de Dios. Creo que es así. Siempre le pedí ayuda en los momentos difíciles. Pero no soy un fundamentalista.

2.    ¿Dios ha tenido alguna influencia en tú vida? Sí. He vivido la emoción, el miedo, el peligro. Y en los momentos límite siempre acudo a Él para que me ayude, y lo pido de forma compulsiva, cuando estoy en una escalada difícil, cuando veo el inminente peligro. Hoy mismo he salido volando de la Najarra y el viento me llevaba de aquí para allá. Estaba asustado y he estado pidiendo protección. Todo ha ido bien y he podido aterrizar en un calvero del pinar, en los alrededores de Soto del Real, bajo la Pedriza.

3.    ¿Crees que el ser humano tiene necesidad de creer en Dios? Sí desde luego. Lo que ocurre es que la razón no sirve para enjuiciar los grandes capítulos de la vida. Y Dios no es razonable. Ninguna religión puede ser considerada desde el racionalismo. El humano es un ser pequeño y desvalido, y gracias a su vertiente espiritual podemos relacionarnos con Dios, desde nuestra limitada mente. Dios es misterio. Y los presuntuosos humanos –todos los somos- nos jactamos del poder y de la capacidad del hombre. Pero la ciencia jamás podrá desvelar el misterio de Dios. Dios es intuición, el don más metafísico del hombre según los estudiosos del “ser”, muy superior a la inteligencia, que es el medio que utiliza la ciencia humana. En este sentido coinciden todos los investigadores, especialmente los grandes filósofos y los teólogos, que son los especialistas de tan trascendente tema, aunque sus razones nunca lleguen a ser consecuentes a través de la razón que solo sirve para la investigación de la materialidad.

4.    ¿Sin Dios ni creencias, el mundo sería igual o sería diferente? Pienso que sin Dios habría todavía menos compasión y solidaridad. La conciencia es una sustancia de la esencia del alma, y sin la creencia de nuestra poquedad, la sabiduría de la bondad quedaría aún más empequeñecida. Dios es un temor, un freno al egoísmo, un aviso para saber que todos somos unos primates un poco alzados por decisión de los Alto. Es este un tema muy trascendente y propio de una conversación profunda y larga.

5.    ¿Cuando te salen las cosas bien das gracias a Dios, y cuando te salen más le echas a Él la culpa? Cuando veo que estoy vivo tras caerme por un precipicio atroz, estoy enloquecido dando Gracias a Dios. Igualmente en tantos momentos y situaciones que mi azarosa vida me ha impuesto. Siempre doy Gracias a Dios.

Pero nunca le culpo por mis fracasos que son solo míos. Sé que soy torpe, tengo muchas limitaciones, solo soy valiente alguna vez, y aún así he conseguido levantarme sobre la vulgaridad dominante y llevo una vida grandiosa y fascinante. Soy un atrevido que con sus pocas virtudes y sus escasas facultades ha logrado realizaciones admirables. Y ello ha sido por la ayuda de Dios. ¿De quién si no?

6.    ¿Cómo influye Dios en la vida del hombre? Nos envía fuerzas, nos recuerda la esperanza y nos indica la oración, esa conversación del alma que nos tranquiliza en los sucesos tristes y nos convierte en humildes.

7.    En tu vida llena de aventuras, riesgos y satisfacciones ¿Cómo has vivido y relacionado tus creencias en las cotas conquistadas? He subido grandes y difíciles montañas, gracias a Dios y quizás un poco también gracias a mi entrenamiento, técnica y voluntad.  Mi ilusión, constancia, estudios y preparación han podido contribuir a esta larga vida dedicada a mis “vivencias” de las he deducido muchos libros publicados, muchas conferencias, artículos, reportajes y programas en medios de información. Pero he de reconocer que mi excepcionalidad ( mis sucesos extremos muy numerosos en las montañas del mundo) mi buena suerte en los momentos límite, el entusiasmo y la ilusión por fortalecer mi cuerpo y mi ánimo, se lo debo a las circunstancias en las que Dios ha estado decidiendo. Es bueno partir de cero como yo hice. Era débil y me hice fuerte. Así es más ilusionante y  más retador.
Los salvamentos de montaña y los rescates, en mi caso muy numerosos, han sido para mí la iluminación de las eternas virtudes de la solidaridad, la compasión y el llamado amor al prójimo. A medida que mi vida ha ido desarrollándose, con  las múltiples experiencias  de las  vivencias, algunas no fácilmente imaginables,  el estudio y la investigación  ha contribuido a aumentar mis creencias en lo Alto.
En esta sociedad simple y materializada no se tienen en cuenta, ni computa para una imposible calificación social, estas experiencias grandiosas que yo he tenido la providencial oportunidad de vivir.

8.    ¿Cuando has conseguido llegar a una cima difícil que has pensado? En bajar pronto. En tener mucho cuidado. En lo que deberé orar para agradecer esta felicidad si llegó abajo.

9.    ¿Crees en el Más Allá, vida después de la vida?. Es un tema del que no puedo saber nada.
Quizás para ello habría que estudiar a los metafísicos, a los poetas y a los místicos. Ellos son los especialistas, si es que en el escaso saber humano podemos imaginar ese paso transcendente a lo eterno, entre conceptos que escapan a nuestro elemental conocimiento. Rilke habla de ese ámbito superior e in visible de después de la muerte. Yo no me atrevo a pronunciarme. Es misterio como la vida y como el amor.

10.    ¿Para ti quien es Jesús de Nazaret? Lo que dice la Iglesia. No puedo saber nada más. Quizás un prototipo ejemplar de caballero andante, y un místico lleno de poesía y valor.
11.    ¿Rezas con frecuencia? Cuando estoy asustado o la situación me sobrepasa, o no puedo más
Entonces, en esos momentos cruciales, prometo caminar descalzo a santuarios lejanos para establecer esos diálogos espirituales que a mi juicio tanto necesita el hombre.