Sábado, 20 de Marzo de 2010
Lamento no haber podido escribir en este medio durante estos días pasados, pero no he sabido entrar en el interior de mi blog para transmitir ideas, actividades y experiencias de estos días.
Soy consciente de que sigo teniendo suerte. También creo que la suerte hay que perseguirla con ahínco e ilusión. No es fácil tener suerte si nos quedamos esperando a que alguien venga a ofrecernos riquezas o buenos negocios. En la vida todo hay que buscarlo y ese empeño cuesta trabajo, dolores y esfuerzos.
¿Es la vida, esa pared que hay que escalar, por donde baja la materia?
La verdad es que durante esta semana y media de ausencia en el blog he vivido mucho y permitirme que os cuente:
Mi amigo Pedro, el Meninges viino a visitarme desde Alemania mi viejo amigo Pedro Maestre, que llamaban el “Meninges”, con quien compartí, hace ya más de 45 años, muchas vivencias en las montañas de Gredos y Guadarrama. Pedro era joyero, muy deportista y nadador del Canoe, el famoso club madrileño de natación. Iba con frecuencia a la Pedriza a bañarse en sus preciosas charcas. Allí le conocí. Enseguida se junto con nosotros los jóvenes escaladores de la Escuela de montaña del FJ, que estábamos en el club Guadarrama y luego en el Peñalara. Sus bromas, simpatía y sobre todo sus canciones nos gustaban. Cantaba muy bien los canticos mejicanos, estilo Jalisco, en el autocar, y las primeras canciones del “Duo Dinámico”, y el autocar era uno de los mejores lugares de convivencia, camino de regreso de la montaña. Nosotros le enseñamos también canciones de aquellas que se llamaban regionales. Muy pronto pudimos cantar juntos a dos o tres voces, cuidando las letras, sin ser nunca procaces, ni interpretar canciones obscenas tan frecuentes en personas de poco estilo. Muchos nos escuchaban contentos y otros se añadían a la experiencia de cantar juntos.
Escalar en la Pedriza era grandioso, pero cantar en el refugio, al atardecer, al regreso de la escalada, mirando al fuego, completaba la experiencia alpina en una importante vivencia para el recuerdo. Con Pedro y sus bromas la gente se reía y oyendo sus canciones todos nos sentíamos bien.
Pedro empezó a escalar, aunque no tenía especial vocación. El solo pretendía aprender para impresionar a las chicas y conseguir amistades y alianzas. También recuerdo las estupendas comidas, excelentes, que llevaba para el fin de semana (ensaladillas rusas, croquetas, tortillas, filetes empanados).
Nos acompañó a Pedro Ramos y a mí cuando escalamos la vía “Ortiz y Basadre” del Cocodrilo (¿1957?) una ruta excepcional que nadie se atrevio a repetir durante 10 años, por su leyenda, hasta que la subimos nosotros. En esas mismas fechas Carlos Soria conseguía la primera repetición de la vía “Lucas”, también en la cara norte del Cocodrilo, escaladas cortas pero severas, cerca de la norte del Nieves, otra de las grandes clásicas de la Pedriza.
Peñalara era un club poco abierto y siempre trataba de impedir que Pedro, que no era socio, entrara en el refugio de la Pedriza, llamado entonces “José del Prado”, nombre de un extraordinario y noble escalador fusilado por el Frente Popular, que había sido maestro de alpinistas tan extraordinarios como Baldomero Sol, Enrique Herreros, el famoso humorista, o José María Galilea. Ya les contaré. Pero Pedro que me acompañaba pagaba su entrada con creces animando con sus dichos y cantando esas bonitas estrofas de amores ganados o perdidos.
“Venimos de Senegüel/ Recuerdos traigo de allí / Yo quise a una montañesa / Y ella no me quiso a mí/ Ella no me quiso a mí/ Que de otro se enamoro/ Y ahora va pregonando la vida que llevo yo/La vida que llevo/ Ahora te la diré/ Ando robando y matando por culpa de una mujer”.
Un día Pedro decidió cambiar de vida y ayudado por una montañera alemana, que había conquistado escalando se fue a vivir a Baviera y allí quedó. Con su marcha se terminaron las canciones de montaña entonadas con primor a dos o tres voces, las que tanto bien hacían para el ánimo, la alegría y la tensión. Escuchar canciones no es lo mismo que cantarlas. Es como ver deporte sin hacerlo.
Recordando amigos, canciones y anécdotas esquiamos en Sierra Nevada en uno de los más bonitos días del invierno.
Esquí de Fondo en el circuito del Puerto de los Cotos
A él acudo con mucha frecuencia por las tardes. Este año me suele acompañar Pedro Ardilla, excelente escalador y alpinista, profesor de esquí durante un cuarto de siglo. Le viene bien seguir esforzándose para no perder facultades. Él reconoce que el esquí de fondo es más deporte y tiene también una técnica más difícil que el esquí alpino, lo que casi nadie se lo espera.
Pyrenair. Las aerolíneas aragonesas que aproximan el Pirineo a España, Pyrenair, nos llevó a Lérida a un nutrido grupo de periodistas, mecidos en la comodidad de un avión “bombardier” canadiense de su flota. Del aeropuerto viajamos a Andorra y cenamos en el hotel Roc Blanc: “Benvinguts al Benestar” Esquíamos en un día soleado en las pistas de Vallnord, que reúne las estaciones de Pal con Arinsal y estas con Ordino y Arcalis. Me gustó mucho descender por Arinsal, una estación a la que fui invitado cuando era famoso para inaugurarla, lo que impidió una gran nevada y nadie o casi nadie logró llegar a ella. Comimos en Pal junto a Martí Rafel, su director, un trabajador del esquí desde su infancia en las empresas del famoso deportista Pedro Levin (Ciacome) que importaba los esquís Fischer y tantos equipamientos más en los años “70” del pasado siglo.
De Andorra nos llevaron por el puerto de la Bonaigua al Valle de Arán y nos hospedaron en Baqueira. Yo estuve en el hotel “Himalaia”, un ejemplo de buen gusto recogiendo el ambiente de aquellas tierras a las que mi persona está tan unida. El domingo esquiamos en Baqueira. Yo lo hice también Beret, después que el conocido reportero Alemán, de Deportes, me hiciese una espléndida y original entrevista hablando de retos y del yeti para Telemadrid, la que no sé cuando emitirán. Habíamos cenado en la Borda del Lobezno, al lado del Hotel Montarto, con Bisbe, el conocido esquiador catalán, ahora director de la estación y Hugo Puigdefábregas, presidente de la aerolínea Pyrenair, el que me confesaba su ascensión, siendo un adolescente, al Aspe, la preciosa montaña de Candanchú.
Conferencia para Bankinter
Fui requerido para cerrar una sesión de mentalización en el trabajo de equipo de directivos del Banco español Bankinter. Una larga sesión en la que conté mis desventuras y aventuras por las montañas de ayer y de hoy, cumpliendo, ojalá lo consiguiera, los objetivos propuestos de animar en el trabajo para superar la crisis, midiendo los esfuerzos y los riesgos. Fueron los aplausos muy generosos.
Artículo sobre el alpinismo de hoy y el alpinismo clásico de los años “60”
He escrito un largo artículo que aún no se ha publicado sobre este tema.
Sí. Hay muchas diferencias. Antes vivíamos más en la montaña, nos ayudábamos unos a otros, sin el afán tan exagerado del record o de llegar los primeros. Ahora todo son carreras de montaña, corriendo con los esquís de acá para allá, o realizando puros hechos deportivos. Han surgido nuevas especialidades, que cada vez, a mi juicio, tiene menos sentido, como ese duro y difícil ejercicio de subir por la roca con los crampones puestos y un piolet curvo que se engancha en las rocas para llegar a las cascadas heladas, o escalar sin ningún seguro para demostrar cada uno su gran preparación. La poca lógica del difícil alpinismo, que en sí mismo es una “sinrazón”, se ha extremado hasta límites no fáciles de concebir en la actualidad. Ha transformado el alpinismo clásico: aventura, vivencia y cultura, en un puro hecho deportivo y hemos perdido esa vertiente que se relacionaba con el romántico ejercicio del humanismo en la naturaleza de las montañas. El tema queda abierto.
20 de Marzo, 2010 a las 17:58
Lamentablemente “las carreras” generan tambien mucho dinero y el Alpinismo clasico, la exploracion, lo desconocido en suma, te cuestan lo suyo. Si tienes 5 dias para subir una bella montaña en Africa o Andes y en cambio solo le dedicas unas pocas horas, te estas perdiendo lo mejor del camino. A mi tambien me parece absurdo este mundo de prisas auto-impuestas. Solo cuando las ciscunstancias aprietan hay que correr. Yo prefiero paladear la montaña como se hace con un buen vino, un libro. Alguien se imagina el valor de beberse una botella de Vega Sicilia en 3 minutos?
A menos que un majadero ofreciera recompensa…
El panorama competitivo actual puede ser bastante deprimente en su mayoria y muy poco didactico para los recien llegados. Y aun queda la traca final; la carrera femenina por los 14 ochomiles.
Por cierto habeis visto alguna vez esos encuentros “deportivos” de descerebrados que arrastran bloques de cemento, bombonas de hierro, camiones con los dientes, etc, etc. Yo en eurosport. Y bien llenos se ven los graderios y venga publicidad a cada rato.
Da risa que a eso le llamen deporte, que te parece!