Febrero 2010
Archivo Mensual
Domingo, 21 de Febrero de 2010
El viernes pasado acudí a Marbella. Allí la Fundación Fuerte había convocado una conferencia mía con un fin puramente benéfico, en colaboración con la Fundación Horizonte, a favor de la infancia y en contra de la drogadicción. Una obra encomiable.
Durante los días previos había recibió una decena de llamadas para hacerme entrevistas radiofónicas pidiéndome que adelantará el tema de mi conferencia, cuyo título se refería a las acciones del hombre para superar los retos de la vida. Yo decía que todavía no sabía bien que capítulos de mi azarosa y rica existencia emplearía para teorizar sobre mis acciones y omisiones con motivo de las aventuras y las desventuras de la vida. leer más…
Martes, 16 de Febrero de 2010
Soy optimista para seguir levantándome en el camino de la vida.
Ayer estuve escalando en la Pedriza. Era una vía fácil, si es que alguna ruta de escalada lo es, y más aún en la roca compacta de la preciosa y singular montaña de Madrid.
La escalada era solo por tanto para mí un sencillo entrenamiento, acompañado esta vez de dos queridos y veteranos escaladores - alpinistas.
En los últimos veinte años escalo, vuelo y me arriesgo para no llegar a ser una persona mayor. (Ser “mayor” es haber renunciado a la aventura), y ese no es todavía, y ojalá que nunca mi caso.
Y también para captar, dentro de lo posible, los sentimientos y sensaciones que cómo en pocas actividades se producen en el alma del que ejercita la vida. leer más…
Domingo, 7 de Febrero de 2010
Este jóven francés de 23 años, que ya había ascendido al Cho Oyu y al mismo Everest por la vertiente nepalí, quería bajar deslizándose sobre su tabla de “snowboard” del mismo Everest ( Chomolungma ) por el corredor Norton, a la derecha de la arista norte, en donde el famoso alpinista militar inglés que le dio nombre alcanzó los 8.500 metros por vez primera y sin oxígeno en 1924.
Era el año 2002, en el otoño, cuando Siffredi fue guiado y conducido por el sherpa Phurba Tashi, que le había ayudado en las otras anteriores expediciones, a escalar por la vertiente norte del Tíbet hasta la cima del Everest.
Marco Siffredi, repuso su mascarilla de oxígeno, se monto en la tabla y se despidió de los sherpas. Dió un salto y comenzó el increíble descenso. Nunca más nadie supo de él.