Recuerdo del alpinista vasco Zuluaga

Me he encontrado en Torrelodones con un señor que me ha saludado muy afectuosamente. Me  ha dicho que era el hermano de la madre, es decir el tío de un alpinista vasco: José L. Zuluaga, Zulu, a quien conocí en las montañas de Chile hace ya muchos años. Zuluaga murió en el Shisha Pagma, en el otoño de 1996. Un alud le arrastró a él y a sus compañeros, Oiarzabal, Vallejo y los hermanos Iñurrategui.  Zuluaga no pudo salir a la superficie y desapareció.

-¡Y allí quedó entre la nieve!  -¡Qué pena tan joven! Y según me dice mi hermana, él quería haberse ya retirado de estas duras experiencias, pero le animaron  a ir sus amigos de Vitoria. ¡Así es la vida!

Zuluaga tenía dos hijas y vivía últimamente en Chamonix, regentando una tienda con su novia francesa, cuyo marido había muerto también en la montaña. El tío de Zuluaga me ha contado en un momento muchas circunstancias de este amigo  de las montañas, a quien Dios tenga en un lugar grato,  en ese ámbito desconocido que a todos nos espera.

Sí.  Así es la vida. Nunca sabremos bien lo que más nos conviene. Yo estoy contento con mi determinación de no haberme ido, precipitadamente, a la difícil aventura de tratar de escalar el Ama Dablam en este otoño tan desapacible en el Himalaya. Lo he dejado para el otoño que viene, ya que la agencia de Katmandu me guarda la invitación. Y necesito tener  futuro, para no asfixiarme en el extraordinario pasado.

Mientras siguen acumulándose  en mi agenda proyectos de montañas (Tien Cham, los Alpes, Pirineos, o simplemente escalar en la Pedriza), libros y escritos, junto a amables ofrecimientos de ir aquí y allá, para que cuente mis experiencias y mis reflexiones. Nunca hubiera pensado en lo requerido que iba a estar a estas alturas de la vida, lo que me produce mucha satisfacción en mi autoestima personal.

Madrid es una trampa.
Haga como yo y no se meta en política

También sufro  requerimientos y multas. La vida ciudadana se está poniendo muy traidora. Las instituciones públicas han perdido rigor y a partir de ahora vamos a tener que estar muy atentos ante el proceder de los poderes públicos, desesperados por sus desaciertos y ambiciones. Madrid es una trampa y una amenaza para sus ciudadanos. Obras innecesarias, calles prohibidas, multas graves por faltas leves, exacciones de cualquier tipo junto a la indefensión jurídica, son características de la actualidad socio política.  Mientras  el poder  del Estado ensaya caminos sin salida. ¿Saben realmente algo los que están arriba? ¿O los de arriba deberían tratar de subir cimas más fáciles y con  menos gastos?

Las libertades y los derechos ciudadanos no cesan de disminuir. Y sin ofender a nadie, ni opinar de política, siento la necesidad de afirmar que estamos en tiempos de  acentuada disociación entre los políticos y el pueblo que los elige, enmarcados en ese imperativo legal de votar en listas cerradas y bloqueadas,  que anula la esencia de la democracia.

La dimisión de Costa

Para mí ha sido sorprendente este suceso de la actualidad mediática.

Todos los que conocen al valenciano Costa, secretario general del PP valenciano, afirman  de su total entrega al partido, de su entusiasmo y de su honradez, diciendo una y otra vez que no existe contra él imputación jurídica alguna.

Y en lugar de defender a ese compañero calumniado (no sé si justa o injustamente) y premiar su valía – que sostienen sus mismos compañeros- estos le dimiten sin someterle a un análisis siquiera, y le condenan como “víctima sacrificable” a los dioses de la opinión, para superar la incómoda situación creada por sospechosas circunstancias, que posiblemente nunca se aclaren (informes de la policía, magistratura, campaña de desprestigio electoral) Costa fue amenazado, incluso con la expulsión si no cesaba en su puesto voluntariamente, según dijo con firmeza y gesto inexpresivo en televisión la señora Cospedal.

Con un suceso así de ejemplar deberán tener mucho cuidado, quiénes guiados por los deseos de una  rápida escalada social, u otros motivos más éticos, quieran adentrarse por esos territorios de nieblas y precipicios de la política democrática, formando cordada con esos jefes y compañeros de partido.

Con una cordada así no me arriesgaría yo a ninguna ascensión o escalada. En este caso la política ha mostrado su cara oculta.

Otoño en el Himalaya

Mucho viento y frío. Edurne Pasaban se retira con sus guías y vuelve a su casa fracasada en el Shisha Pagma. La verdad es que lo siento, pero este himalayismo, y tantos otros, ya no es el alpinismo ejemplar de la historia. Casi nada es igual. Este es solo una caricatura de los modelos del pasado, aunque se repitan una y otra vez ascensiones a “ochomiles” del Himalaya.

Ahora se persigue únicamente el record. Y para ello se utilizan los mejores medios, desvirtuándose muchas veces con tantos medios los mismos hechos. Y las empresas que pagan y patrocinan, no saben más que lo que dice la información social, tan curiosamente sin criterio, y dan por ejemplar lo anecdótico, vendiendo liderazgos a una sociedad que desprecia cuanto ignora.

También se retiran Vallejo, Iñurrategui y Zabalza del Everest, patrocinados por Naturgas, que es Gas Natural. No han podido con el pasillo Hornbein del Everest, por las avalanchas, el viento y el frío que ya no podían aguantar. Los tres, hay que dejarlo muy claro, son tres de los mejores himalayistas de la historia. Pero también hay que dejar claro que el pasillo Hornbein fue ascendido por primera vez en 1963, hace 46 años, en pura escalada alpina por los americanos Tom Hornbein y Unsoeld que habían subido por la arista oeste, se desviaron por el pasillo que lleva el nombre de Hornbein y bajaron por la vertiente sur. Eso no ha podido ser superado. Y fue una pura ascensión alpina digna de respeto y de recuerdo, que siempre hacemos lo posible por no mencionarlo y parecer que solo existió el presente.

También conviene recordar que en 1984, la expedición búlgara ,en la que murió en la cima  Christo Prodanov de agotamiento, su sherpa Rinzi se había retirado antes dejándole solo, situó días después en la cumbre a Volchev y a Savov y luego llegaron Petkov y Doskov. Y todos habían subido por la arista oeste y el pasillo Hornbein y descendido por la vertiente sur hacia Nepal. Esas ascensiones fueron también en  estilo alpino.
Y no puedo dejar de mencionar la expedición que abrió la “vía española”, paralela a la vía japonesa, creo recordar que en 1987, para evitar que no siempre ocultemos la verdad. La expedición estaba dirigida por Luis Fraga y en ella figuraban Bárcenas, Garrido y otros alpinistas de distintas autonomías españolas, que superaron buena parte del pasillo Hornbein sin poder alcanzar la cima y que también subieron y bajaron con el mismo estilo alpino que Zabalza, Iñurrátegui y Vallejo Rosen, llegando entonces relativamente muy cerca de la cima.

Mal tiempo en el Himalaya, aunque algunos otros,  como Oiarzabal, hayan podido llegar a la cima, aunque en este caso esta no haya sido el punto final más alto del Shisha Pagma.

Lo deseable es que los esforzados exploradores hayan podido regresar a su casa, contando experiencias y habiendo explorado su conciencia, uno de los fines más importantes y más ocultos de esta forma de vida tan irracional y tan extraordinaria.