Jueves, 24 de Septiembre de 2009
No me hubiera gustado perderme la oportunidad de estar hoy aquí con vosotros todos espléndidos escaladores y alpinistas.
Y por ello es un honor para mí haber coincidido en la cima de esta montaña de tanto y tan hondo significado con todos vosotros.
Desde hace casi dos años estaba esperando saber cuando se iba a realizar esta reunión alrededor de Bernabé, deseando poder asistir sin que ningún compromiso pudiera evitarlo.
Bernabé Aguirre es en principio un personaje singular en las montañas españolas. Tiene relevancia humana por sí mismo. Por su carisma personal, por sus relaciones con gente tan diversa, por sus iniciativas organizando foros de opinión y por sus indiscutibles facultades de alpinista en su total dedicación a la montaña.
La prueba de lo que digo está en quiénes son los que hoy asisten a este acto sencillo pero lleno de significado. Todos hemos dejado muchas otras obligaciones , pero quizás esta sea preferente:
Rendir homenaje a Bernabé Aguirre.
Por sus grandes escaladas. Por su destreza como escalador y alpinista, por sus numerosas escaladas a esta cima del Naranjo de Bulnes.
Pero lo que yo destacaría de Bernabé es su espíritu servicio.
De un servicio que siempre pasa desapercibido. De su misión de adiestrar a los guardias civiles en esa función de alta humanidad como es el salvamento y el rescate..
Salvar y rescatar al que lo necesita, devolver a la vida al que no puede valerse, es para mí en la montaña el supremo servicio.
Salvar es la más inteligente y bondadosa acción que podemos hacer en las montañas. Y merece el respeto profundo de todos. Rescatar a los temerarios, a los imprudentes, a los alpinistas conscientes y responsables que tuvieron la suerte adversa.
Al rendir homenaje a Bernabé por sus extraordinarios servicios día a día, en su puesto de servicio, estoy alabando y reconociendo los servicios de las unidades de intervención en la montaña: La verdadera Guardia de la Montaña que tantos honores merece.
Desde aquí saludo a todos, altos mandos, mandos intermedios y montañeros-escaladores-alpinistas todos.
Gracias es un honor que me hayáis concedido la palabra.
Pero antes de terminar querría deciros que tanto Bernabé como todos cuantos realizáis servicios en la montaña merecéis un hondo respeto.
Ya lo dije hace unos años en Huesca, en una sesión solemne, en el día de exaltación de las Unidades de Montaña, ante todas las autoridades civiles y militares de la provincia, y delante de la mirada atenta de los obispos.
Ejército (Brigada de Cazadores de Montaña Aragón) y Guardia civil de Montaña
Representáis los valores humanos, las Capacidades y el Adiestramiento.
La Motivación y el Estudio. Preparación y Sufrimiento.
Estáis entre los primeros escaladores-alpinistas de España y tenéis moderna tecnología, siendo las unidades más eficaces en las modernas concepciones del servicio a España.
Y lo más importante de vosotros es ese espíritu de superación, de sufrimiento y de servicio.
Esa voluntad que solo se forja en la verticalidad de las montañas.
Esa intuición admirable que solo se desarrolla de manera excepcional en la variedad casi infinita de gestos, en multitud de situaciones diferentes, que en ninguna otra actividad, ni siquiera en la alta competición deportiva tienen lugar, que son necesarios para sobrevivir y ayudar a sobrevivir en las situaciones extremas.
Todo cuanto rodea a la Montaña y al Alpinismo es trascendente (precipicios, tormentas en lugares y situaciones apocalípticas). Situaciones y cuadros humanos que no sería fácil siquiera de imaginar y que vosotros habéis visto y habéis superado.
Recuerdo conversaciones con compañero vuestros:
Con el coronel Santiago Arribas, muerto en acto de Servicio en el Glaciar de Bossons, con Alfonso Juez, con Curro Gam, con Curro Soria, con Arellano, Expósito, Hernández, o ese militar de montaña generoso y callado al que tanto debo que es Arcederillo, y de quién no podré olvidar su coraje, valor y generosidad cuando me rescató en el Everest.
-¿Las Montañas son más júbilo que miedo?
-¿Las Montañas son más belleza que riesgo?
-¿Es noble morir en la Montaña? ¿O es un drama atroz?
“Al encuentro de las tormentas vuela el espíritu, presintiendo el destino” dijo Hölderlin
Todos cuantos llevamos esta vida fascinante de misiones y servicios en la Montaña padecemos algo del síndrome de Ulises, el gran viajero que nunca podía regresar a su destino, el destino del ser, en el Olimpo, en el Ararat, en el Everest o en el Naranjo de Bulnes…
-Vencerse a sí mismo es el verdadero destino del hombre.
-Admiro, a quien como vosotros hace de su virtud su destino
-Admiro a quien del peligro ha hecho su oficio.
-Admiro a los que aprendisteis a ver de lejos, al escalar las montañas
-Admiro a los que como vosotros, salvando y rescatando pasáis sobre sí mismos
-La montaña es un destello y un fulgor para el alma
-A vosotros que buscáis el valor en la lucha por la Montaña
-Admiro a los que superar el peligro les hace mejores.
-Admiro a los salvadores de almas que se elevan por encima de la vulgaridad con ese valor educativo y ejemplar.
-A los que luchan desesperadamente por no caer
Hoy amigos, este día precioso ha sido para mí el goce de encontraros, y de rendiros a todos un homenaje en la figura sencilla, amistosa y recia de Bernabé Aguirre que dignifica más aún si fuera posible el Cuerpo al que sirve.
Y para terminar estas torpes palabras permitidme que recuerde el verso magistral y metafísico de Rilke:
“Alguien tendría que volar para decir a los demás como es la vida desde lo alto y mostrarles el camino y la verdad”
Pero será Hölderlin el que ahonde en el verdadero sentido del alpinismo:
“ALLI EN DONDE ESTA EL PELIGRO, NACE TAMBIEN LO QUE SALVA”