La fenomenología es un método y una doctrina filosófica. Trata de descubrir ideas, esencia y al fin el ser ideal.

La fenomenología por tanto podríamos decir que es la filosofía de las esencias.

Fue la corriente filosófica más importante  del siglo XIX: la ciencia descriptiva de las esencias vivenciales de la conciencia; uno de los intentos más rigurosos para alcanzar las fuentes del conocimiento.

El rigor de la investigación exige lograr la mayor exactitud posible valorando las diversas situaciones, sensaciones y sentimientos. Exagerar o restar importancia a lo ocurrido conduce a propiciar el error.

Por ello es más sano no reprimir las emociones, siempre que la ocasión lo aconseje. Es necesario expresarlas, contándolas con el mayor realismo y objetividad, aunque el centro de la objetividad parta necesariamente de la subjetividad del que las ha vivido.

Compartir con otros las sensaciones, emociones y sentimientos, confesando los errores.

Hay que decidirse renunciando, asumiendo o arriesgando. Salir de la duda puede superar la angustia y las preocupaciones.

Hay que ganarse nuestro propio respeto. Ser solo lo que en realidad somos. No debemos engañarnos escondiendo miedos o temores.

¿Pero quién somos?

Si deseamos ser perdonados debemos también saber solicitar perdón, con sencilla humildad.

También debemos aprender a pedirnos perdón a nosotros mismos, para liberarnos de la amargura, del odio y de las preocupaciones.

Si respetas a los demás también te respetaras a ti mismo.

Si hemos cometido un error debemos corregirlo inmediatamente.

Y también es bueno pensar que no conseguir lo que queríamos puede ser una suerte.

Otro día, amigos, desarrollaremos algo más la fenomenología de las grandes experiencias.

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