El viernes pasado tuve que sustituir a Edurne Pasaban, siendo yo quien contase mis escaladas y expediciones a los más de 200 ejecutivos, directivos y empleados de los Laboratorios Salvat de Barcelona. Edurne se encontraba en Zaragoza, con el doctor Kiko Arregui, curando sus congelaciones y su cansancio. Laboratorios Salvat celebraba el éxito de haber logrado que EEUU aprobara un fármaco por ellos creado, lo que suponía la última fase de la internacionalización de sus productos por todo el mundo. El reto de una empresa española pequeña pero bien preparada, con un equipo humano entusiasta y competente.

Yo para seguirles animando les conté alguno de mis éxitos, solitarios y en equipo, los de hace 40 años y los nuevos, los retos de una larga vida alcanzando cimas difíciles, y también les hablé de mis fracasos. Recuerdo que les dije:

“El éxito  también es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”

Mi vida se va normalizando tras el Everest y hasta he tenido noticias de Nepal, en la que MONTEROSA,  una de las principales agencias de Katmandu, me ofrece la posibilidad de ir al Ama Dablam este próximo otoño como invitado. El Ama Dablam es una de las montañas del Himalaya que considero más  interesantes, tanto por su belleza como por su dificultad, por lo que siempre la he tenido en la lista de lo que me gustaría hacer, siendo una montaña de discreta altura muy adecuada para mis  circunstancias  (6.800 metros) Solicitaré me amplíen la invitación, por lo menos al otoño que viene, ya que este debo estar con la Fundación Barclays en el Atlas.

Voy a regresar a Turquía, al Ararat, para seguir buscando el Arca de Noé. Hemos sido invitados Alfredo Merino del Diario El Mundo, y yo, para escribir sobre la interesante montaña. Yo tuve el honor, junto a otros compañeros, de poder abrir la pared o vertiente norte de esta gran cumbre, considerada la más alta de la Tierra para las civilizaciones de los Sumerios y los  Acadios) hace tres años. Fue una extraordinaria primera ascensión mundial de la que muy poco he escrito.

En esta ocasión, que será en julio, trataremos de bajar por el glaciar de Ahora y sí pudiéramos abrirnos camino en él, buscaríamos esas maderas fosilizadas que son parte del Arca y que dicen allá han sido vistas.

Sería también extraordinario

A continuación me van a perdonar, pero sigo contándoles mis desdichas en el Everest. Les prometo que ya por última vez.

Más que mis desgracias hago mención lo más detallada que puedo, aunque a veces me repita,  de lo que allí ocurrió tras mi marcha, elogiando la valentía del alavés Víctor Izquierdo que cuando descendía de la cima ayudo a una alpinista italiana, que ambos habíamos conocido en los campamentos preliminares, a descender. Ella y otro compañero italiano se encontraban inmóviles, sin visión por encima de los 8.600 metros, condenados a no regresar a la Tierra. Víctor los ayudo a descender salvándoles de una muerte cierta. Esa valentía y esa generosidad son las que merecen varias condecoraciones y mi humilde felicitación que trataré de hacérsela llegar. Muchas Gracias. César P. de Tudela