Viernes, 24 de Abril de 2009
No querría haber escrito lo que a continuación debo narrar. Nunca lo imagine, aunque se que la vida es la que manda. Siempre somos optimistas y engreídos de nuestra escasa valía.
He fracasado en mi sueño de tantos años antes de empezar la ascensión. El miedo me ha vencido de forma fulminante. No he podido hacer nada por superar el temor a la muerte que he percibido entre la confusión del sueño de las alturas.
Así, una noche tras otra, con duros pensamientos hipnagógicos, trágicos y terminales. Esta sucesión de apercibimientos y sensaciones, a los que he estado acostumbrado en otras épocas mas juveniles de mi existencia no hubieran tenido suficiente fuerza para tomar una decisión tan inesperada y asombrosa, si durante la noche, sobre los 5.000 metros, no hubieran estado acompañados, por una fuerte insuficiencia respiratoria, una asfixia profunda y reiterada, que estimaba el prologo de mis sufrimientos cada vez mas alto.
No he podido dominar el miedo que ha llegado a mí en las noches a ser insuperable, nervisos angustioso y trágico. Tras la primera noche decidí cansarme y subir más, pero la noche resulto también interminable en la que la hipoxia se apoderaba de mis pensamientos y mis pulmones se bloqueaban. Quería vestirme y correr hacia abajo, abandonando la dura visión del Everest bajo el que estaba, blanco y negro, alto e indiferente.
Deseaba marcharme huir de lo razonable. Me había entregado totalmente a la montana, al ejercico duro de la ascension, habia aceptado todo, el gasto económico elevado, la incomodidad, la separación de mis hondos afectos, el sentimiento de culpabilidad por el egoísmo que entraña la persecución de los sueños, las obligaciones derivadas de los patrocinadores. He defraudado a todos y principalmente a mí mismo.
De todo ello tratare de pensar en próximas ediciones. He sido evacuado por mi hijo Bruno atravesando el Tíbet en un rápido viaje hasta Katmandú. Lo he perdido todo, pero sigo vivo, confuso y estúpidamente contento.
Un cordial recuerdo y perdonenme. CP de Tudela
24 de Abril, 2009 a las 14:13
Don César:
No tiene por qué pedir perdón. Hay montañas mucho más altas que el Everest y Vd. ha escalado ya muchas y ayudado a otros a escalarlas. Le deseo mucha suerte y le doy mi más sincera enhorabuena por la decisión, que aunque dura estoy seguro de que fue la única posible.
Un abrazo,
R.Antón
24 de Abril, 2009 a las 18:26
Cesar, la mayor de las victorias es poder regresar junto a lo tuyos, la montaña siempre estará.
Animo y mucha fuerza, te esperamos
NAMASTE!!!!!!!
Una fuerte abrazo de luis, de tu vecino de mar cantabrico 4
24 de Abril, 2009 a las 23:52
animo cesar, que esto no te afecte, para mi siempre seras el mas grande.
25 de Abril, 2009 a las 2:01
Hola César; somos Miriam y Esteban. Desde la última reunión en el ICAM, sólo hemos deseado que regresarais vivos, tú y Bruno, sanos y salvos. Si no ha podido ser… no ha podido ser. No creo que hayas defraudado a nadie ni a ti mismo. Como leo en tu blog… “la vida manda” y opino que la montaña también, ella elige y cede el paso a quien considera. La vida sigue para ti y el Kirguizistán nos invita a acomopañarle en agosto, si todo sigue en pie.
25 de Abril, 2009 a las 12:19
César, has mostrado tu grandeza de espíritu y tu lado más humano. Te admiramos ydeseamos lo mejor. Te dedico los versos de Rudyar Kipling a su hijo que supongo conocerás:
Si estás preparado para enfrentarte al triunfo y la derrota, y tratar a esos dos impostores de la misma manera, entonces serás un hombre.
If you are ready to meet with triumph and disaster, and treat those two impostors just the same, then you will be a man.
Un abrazo. José Manuel y Lupe
25 de Abril, 2009 a las 12:27
Nada hay que perdonarte, César, que el cariño que te tenemos está muy por encima de tus logros atléticos (impresionantes, por otra parte). No ha podido ser, como tantas otras cosas en la vida de cada uno, a buen seguro que ello te hará más fuerte y mejor persona. Un abrazo.
25 de Abril, 2009 a las 20:08
Hola Barón.
Lamento mucho el triste desenlace de su expedición en su lucha por alcanzar la cima y a su vez volver a disfrutar de la ascención al Qomolangma y de volver a sentirse parte de esos paisajes maravillosos que muchos de nosotros podemos saber de ellos gracias a sus libros.
Le diré, Barón que me gusta mucho leerle y saber que comparto muchas de sus apreciaciones y valoraciones que hace a cerca de la naturaleza y de los seres humanos.
“Una marcha a tiempo es una victoria inteligente”, queria decirle que le considero un ser increible y que para muchos de nosotros nos gustaria seguir sabiendo y aprendiendo cosas a travez de sus innumerables aventuras, es para muchos de nosotros un ejemplo a seguir.
Deseo que se recupere, que la salud es lo mas importante y hay mucha gente que le quiere y aprecia.
Mucho Animo y continué adelante.
25 de Abril, 2009 a las 20:41
Te escuché, César, en El Tirachinas. Simplemente conmovedor. Aparte de que me encanta escucharte, el asunto de los sueños es algo que me inquieta y que, de motu propio, trato de aprender lo más que pueda. ¿No crees que hubiera sido un momento de haber aprendido más desafiando esos sueños, haberlos “retado” y haber seguido adelante? Quizás por las condiciones, por el reto que suponía para ti… ¿no crees que habrías estado expuesto a una mayor sugestión?
Sé que es algo que conoces bien y tendrías razones de peso para abandonar… pero, desde fuera, la verdad, es la impresión que, a priori, me da. Aunque también me pueden las ganas de haberte escuchado junto a tu hijo desde lo más alto del mundo. Saludos y sigue adelante, ¡eres grande!
25 de Abril, 2009 a las 21:53
Tiene que ser duro el ver la muerte de cerca.No tienes que pedir perdon ante un desafio extremo ya que TU ya has demostrado bastante en la montaña y en esta ocasion no ibas en las mejores condicciones fisicas.Animo Cesar que seguro que tu hijo si lo conseguira y la tradicion seguira manteniendo el apellido en la cumbre.Un abrazo Carlos
26 de Abril, 2009 a las 10:02
Todos los que de verdad te admiramos hemos disfrutado con todo lo que has hecho para subir el Chomologma. Particularmente deseaba que lo consiguieses, no mas que si de otro reto se tratase, simplemente deseaba que lo consiguieses para tu felicidad.
No te considero un alpinista como el resto, aunque solo sea porque interactuamos aunque sea mediante correos electrónicos y comentarios en tu blog.
Realmente hoy, después leer esta ultima crónica sobre vuestra expedición me he sentido de alguna manera aliviado, aliviado porque volvéis de un lugar que pese a todo lo que le rodea sigue siendo peligroso y extremo y que esta es la realidad, podía haberte complicado la vida de haber ocurrido a mas altura, poniendo tu vida y la de Bruno en mayor peligro. Es posible que la cima del Everest te hiciese, nos hiciese, ilusión, es uno de los tres polos, la montaña mas alta a la que un alpinista puede subir, y de eso trata el alpinismo, pisar la cima, la mas alta posible. Pero no debemos olvidar lo mas importante del alpinismo, bajar para contárselo a los demás, disfrutar con lo que estas haciendo…
¿Por qué pedir perdón? Cuéntanos lo que has vivido estos días como otras veces.
¿Tenemos nosotros que pedirte perdón por animarte, por hacerte responsable de lograr una cima, por hacer que te sientas en el deber de que estemos orgullosos de tus logros…?Creo que no .
No pidas perdón por habernos tenido permanentemente detrás tuya esperando noticias de cómo marcha todo, por dejarnos comentar todas estas cosas contigo…pide perdón cuando nos tengas abandonados sin tus cronicas, libros etc….
El mas fuerte de los abrazos para ti y para Bruno.
26 de Abril, 2009 a las 13:57
¿Perdón? ¿Porqué? Todos temíamos perderte aunque también sabíamos que permanecerías vivo en nuestro recuerdo. Gracias, gracias por regalarnos tiempo. Tiempo para volver a caminar contigo, para charlar, para narrarnos las innumerables hazañas que en tu pródiga vida has realizado.
César, siempre lo he dicho, contigo hay un antes y un después en la Montaña y eres un claro referente de aquellos tiempos en que no había tanta tecnificación e ir a la montaña era una verdadera aventura. No tienes nada más que demostrar a nadie, ni a ti mismo. La decisión adoptada ha sido la más correcta. Gracias por compartir tus aventuras y exaltarnos filosóficamente la Montaña. Una vez más, dejándote llevar por tu pasión pero a la vez dominándote, has demostrado que eres un “Übermensch”.
Hasta muy pronto,
Javier.
26 de Abril, 2009 a las 18:14
Don César, no creo que pueda hablar de defraudar a nadie. En una aventura tan complicada, con sus circunstancias personales, el no coronar es mucho más probable que el alcanzar la cima. El reto está en enfrentarse a ello y Ud. lo ha hecho, hasta más allá del límite de lo humanamente exigible.
Me quedo con su frase de que está “estúpidamente contento”. Como opositor conozco bien esa sensación de ser feliz a pesar, o gracias, al fracaso que libera de un miedo y una presión atenazadores. Incluso aunque eso signifique no conseguir el anhelo, el objetivo buscado. Al final se alcanzará. Como decía Samuel Beckett:
“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”
Un fuerte abrazo y mucho ánimo. Jorge.
26 de Abril, 2009 a las 18:20
Ando loco de alegria por volver a verte.Cuando te fuistes pense en ir a despedirme de vosotros en el aeropuer
to.Renuncie a ello por que no me gustan
las despedidas,odio el Adios.
Sin embargo me apasiona el futuro que te
nemos por delante.Otra vez a empezar de
nuevo.Otra vez a buscar aquello que uno
necesita para seguir viviendo.
Los que vagamos por el mundo alienante,los
derrotados,los indignos,los que no somos
nadie,te estamos esperando para, otra vez,
cargar las ilusiones en nuestras espaldas
y empezar de nuevo la marcha.¿Hacia donde?.
Hacia lo infinitamente imposible,hacia aque
llo que nunca hemos ido.Al sitio que habita
en nuestros sueños.
A Bruno rendirle mis mas emotivos saludos.
Siempre he pensado la gran suerte que he tenido por haber conocido al que segura
mente sea la montaña mas alta del mundo.
26 de Abril, 2009 a las 19:36
No es cierto que lo hayas perdido todo, no ibas sólo, ni vuelves sólo, siempre te ha acompañado tu hijo Bruno, ni tampoco has defraudado a nadie ni a tí mismo, todos están orgullosos de tí porque lo has intentado aunque no lo hayas conseguido, era tu sueño y no siempre se pueden cumplir, pero seguro que habrás podido realizar otros (no siempre se consigue todo lo que deseamos) pero hay que seguir adelante y conseguir otros retos. Todos te apoyamos y estamos contigo.
Mucho ánimo. Un fuerte abrazo.
26 de Abril, 2009 a las 20:59
¿Fracaso? ¿Perdón?
Querido César, no sienta que ha fracasado o que ha defraudado a nadie. Lo suyo era un reto personal, pero a nosotros no tiene que demostrarnos nada, al contrario, ya podemos respirar tranquilos porque ha vuelto sano y salvo.
El temor a la muerte en esas circunstancias es un signo de prudencia , y no hacer caso de todos esos síntomas de las alturas sería suicida.
Y nosotros lo queremos “vivo”.
César, un beso muy fuerte y otro para Bruno.
No olvide el sentido del humor y relativizar la importancia de las cosas.
Un saludo, María del Mar.
Esperamos noticias.
26 de Abril, 2009 a las 21:11
¿Perdón ? a estás alturas. ¡ No hombre !. Mucho te debemos Cesar, mucho.
Eres grande. Supongo que a lo largo de estos dias habrán pasado por tu mente sentimientos encontrados, pero lo más importante es que, si quieres, vas a estar aquí para transmitirnoslos.
Hago mios esos versos que te han dedicado Miriam y Esteban - a quienes no conozco - y te los dedico al igual que han hecho ellos, porque supongo que también los conoces. Para mí representan mucho por varios motivos.
Me voy a permitir dejarte las palabras de un luchador, cuyo cumpleaños fue el 24 de abril.
” El corazón tiene sus razones, que la razón no entiende. Pero también la inteligencia tiene su manera de amar, como acaso no sabe el corazón”.
Cesar, has actuado con inteligencia. Te has amado a tí mismo y a mucha gente que te rodea.
Un saludo desde El Escorial.
26 de Abril, 2009 a las 22:35
César! Gracias por compartir una pieza memorable del Everest, desde el fondo de tu corazón, del que ya formas parte. El camino es la meta, no necesariamente la cima, estamos ilusionados de compartir más caminos contigo. Un fuerte abrazo, Markus y Till.
26 de Abril, 2009 a las 23:52
Mi querido y estimado “Quijote”. Resgresas que es muy importante, ¿que no lo has conseguido?, es igual!!, no tienes que demostrar nada, ya sabemos que eres el mejor.
Aún tenemos que disfrutar de tus charlas, tus libros y todas esas frases que nos hacen pensar sobre la vida. Me alegro que tu cuerpo te avisara a tiempo y que no haya habido ningún percance. Para mí serás y eres el campeón que me enseña a diario cada vez que leo tus libros firmados, son un tesoro para mi. Un abrazo muy grande desde Ciudad Real.
27 de Abril, 2009 a las 0:27
Cesar, te das cuenta de que ha habido mas comentarios que nunca en el dia que has
¿fracasado?. Hoy me cambiaria por ti. Me quedo perplejo ante tu persona. Admiro lo que has conseguido trasmitirnos.
En su dia comente la envidia sana que tenia hacia tu aventura en el Everest…hoy despues de lo que estoy leyendo esta envidia se ha multiplicado. Algo debes haber hecho bien para que un, repito, ¿fracaso? haga que todavia hay mas`personas apoyandote.
Conociendote un poco,. pronto haras ese autodiagnostico sobre estas experiencia. Te preguntaras si merecias el Everest…¿Merece el Everest a C. Perez de Tudela?
El mas sincero de los abrazos, Juan carlos.
27 de Abril, 2009 a las 3:29
Cesar, mucho animo y muchas felicidades, nos demuestras la humanidad y el fair play del que siempre haces gala. Poquisima gente seria capaz de escribir una cronica tan sincera y desgarradora como tu lo has hecho. Espero poder pronto darte un abrazo.
Jose (Mi Everst Personal)
27 de Abril, 2009 a las 9:13
César
Tu no defraudas a nadie.
Has cumplido y seguirás cumpliendo como montañero entusiasta y emprendedor.
Pedirte que sigas en la brecha, creando ilusiones a otros como nosotros para que, siguiendo tus pasos, podamos sentir la emoción del reto constante de superación personal.
Deja a la montaña su protagonismo. Tiene que darse importancia, demostrar que es difícil para que siga siendo un reto interesante para todos.
No lo has perdido todo. Tienes lo que necesitas: TIEMPO y ESPACIO.
Un abrazo muy fuerte de Fernando y Mª Ángeles
27 de Abril, 2009 a las 15:22
No hay fracaso alguno ni perdon que darte, solo existe tu ejemplo de amor a la montaña al viejo estilo,mas romantico que ahora, pero desde luego verdadero, y para mi el triunfo es que hayas sabido encontrar el cámino acertado para el regreso.
No podemos prescindir de ti.
Animo y un abrazo.
27 de Abril, 2009 a las 18:08
César,
Me encanta la decisión tan inteligente que has podido tomar sobre tu retorno. Que sepas que estaba preocupada sobre tu ida hacia el Everest. Ya que… imagínate… después de haber conseguido poder localizar después de 20 años de mi accidente… no poder volver a contactarte.
Que sepas que a mí me has hecho un favor volviendo!!!
Muchas gracias!!
Eres MUY GRANDE y no es necesario que te tengas que demostrar que puedes alcanzar el Everest… ya lo has alcanzado en muchas otras ocasiones.
Repito MUCHAS GRACIAS por tu vuelta.
Nuria.
27 de Abril, 2009 a las 19:22
Querido amigo Bruno: Sabes bien el impacto que el conocer a tu padre me produjo elplacer que me produce oirle hablar con sus vivencias y su enorme coraje y entusiasmo por la vida y por la montaña. Sabes bien que te admiro como persona y como hijo.
Pues bien Bruno,ser como sois los dos, el poder contar con vosotros y con vuestra amistad, nos hace sentirnos mejores y sabedores de que tenemos el privilegio de contar con dos personas de una talla enorme. Siempre contaremos con vosotros. Un fuerte abrazo y hasta pronto. Sois unos valientes defendiendo vuestras vidas y vuestros principios.
Diego Lopez. Gestoria Diego Lopez.
28 de Abril, 2009 a las 13:07
Un único actor con distintos ropajes son éxito y fracaso: apenas nada. Damos las gracias al Everest por permitir vuestro regreso, porque lo que cuenta, lo que contará para siempre es que durante muchas noches cargadas de estrellas, nos habeís enseñado a amar las montañas: Su rigor, su dureza, su silencio infinito, la soledad del viento que aúlla entre las cimas.
A menudo habeís dicho que la vida comienza en las montañas, donde inevitablemente, la belleza proyecta la sombra de la muerte.¿ Esas mismas montañas son también las que forjan el alma de un poeta?
La alegría de vuestra vuelta, es mayor, que la más alta cumbre del mundo.
Un fuerte abrazo a los dos. Esperamos poder veros muy pronto. Ana M. B.
28 de Abril, 2009 a las 14:44
QUERIDO CESAR , GRACIAS POR VOLVER LOS DOS .
QUERER VIVIR ES DE VALIENTES Y SUICIDARSE ES DE COBARDES Y TU ESTAS INCLUIDO EN PRIMER GRUPO .
NO NOS HAS DEFRAUDADO A NADIE , ESTAMOS ENCANTADOS DE SEGUIR CONTANDO CON TU MARAVILLOSA PRESENCIA POR MUCHOS AÑOS Y SIEMPRE APRENDIENDO DE TU ENORME ESPIRITU .
! GRACIAS POR VOLVER !
UN ENORME ABRAZO PARA TI Y PARA BRUNO .
FAMILIA MESAS
28 de Abril, 2009 a las 20:27
Querido César: no hables de decepción ni de derrota. Eso déjaselo para quienes tienen un sueño y ni siquiera intentan dar el primer paso para alcanzarlo. Tú lo has hecho y eso es lo que cuenta. El Everest no es la única montaña; muchas otras te están esperando si es que no las has escalado ya. Todos estamos orgullosos de que sigas manteniendo ese espíritu ilusionado y emprendedor que te caracteriza y sobre todo agradecidos por tus enseñanzas. Tú nos has mostrado el alma del camino y ahora todos lo seguimos, con entusiasmo y ganas de alcanzar la cima.
Mucho ánimo, César. Vuelves con nosotros y vuelves vivo. Si el destino no ha querido que subieses esa montaña, algún motivo tendrá.
Un fuerte abrazo.
29 de Abril, 2009 a las 8:40
César, querido César:
Sólo los héroes son capaces de sentir miedo. Lo demás es nada. César o nada.Tu siempre serás César. La montaña blanca y negra aún no ha sido escalada por nadie. Mi más fuerte abrazo y ¡hasta la próxima expedición que hagamos juntos!
Jorge Trias
29 de Abril, 2009 a las 10:28
Hola, sr. Perez de Tudela. No se tiene que venirse moralmente abajo, con lo que usted ha demostrado hasta ahora en sus numerosas ascensiones, esto quedara en una “pequeña anecdota”. Usted ya lo ha dicho el alpinismo, deberia de verse como un esfuerzo fisico y mental, nunca una competicion. A partir de los 5000 m. el cuerpo humano deja de estar en su habitad. Otra vez sera, estas a salvo y tienes que contar tus numerosas vivencias…
un saludo desde Aragon
29 de Abril, 2009 a las 14:39
No creo que te haya vencido el miedo, más bien el sentido de la responsabilidad. Cuando uno es padre deja de ser, en cieto modo dueño de su propia vida y se debe a sus hijos.
Seguro que la eseñanza del Everest, en cierto modo, ha sido el del amor a la vida y a compartirla con los suyos.
un abrazo
29 de Abril, 2009 a las 19:38
Muchas Gracias amigos por tanta comprensión hacia mi persona. Gracias. Estoy reconociéndome y espero que pronto volveré a la acción. Me habéis ayudado mucho a comprender que el fracaso forma parte de la vida y hay que asimilarlo. Y yo lo entiendo también así, pues en mi larga vida he tenido al menos tantos grandes fracasos como algunos pequeños exitos, pero este me ha cogido en mal momento y en edad critica. Gracias CP de Tudela
30 de Abril, 2009 a las 0:07
Estimado César: Aunque sea estúpidamente, me reconforta saber que estás contento!! Del fracaso en tu sueño al que aludes…prefiero pensar que aún te encuentras bajo los efectos de la hipoxia,porque creo que no es lo más importante conseguir un sueño , es decir, llegar a la meta, sino lo que vas recogiendo en el camino hacia ella.
Así es que , si Dios quiere, espero verte en la próxima marcha de abogados ,en junio, haciendo alguna subida a alguna montaña con menos altura pero no por ello menos grande!!
ENHORABUENA , César !
Yolanda
30 de Abril, 2009 a las 19:11
Querido César,
gracias, escuetamente gracias.
cuando pasen unos días te darás cuenta que sí has estado en la Cima….. aunque no de esa mítica montaña.
mi padre a quien tú llamas “el Olímpico” y el “Zana” te esepran para un cochinillo en Candeleda, en mi finca.
un fuerte abrazo.Familia Blanco
4 de Mayo, 2009 a las 11:24
Hola César y Bruno
Pues nosotros nos alegramos de que estéis sanos y salvos, con una gran experiencia más en vuestro haber. Alguien dijo que “La vida no son las cosas que nos pasan, sino lo que hacemos con las cosas que nos pasan” seguro que sabréis extraer lo positivo de esta experiencia maravillosa y estamos deseando que lo compartáis de esa manera que solo vosotros sabéis hacer; el inconfundible, intimista y profundo “estilo Tudela” que tantas y tantas veces nos ha cautivado.
Una abrazo fuerte, os esperamos en las montañas cercanas con una sonrisa y casi seguro una “cerve” celebrando la tarea bien hecha, como la vuestra, ¡¡¡bien hecho!!!
Eduardo y Juanma
5 de Mayo, 2009 a las 13:10
querido cesar, mi maximo apoyo para ti, por ser como eres, por tu siceridad y realismo. gracias por conocerte y tenerte como amigo, y lo de tu reto y prueba en el everest pues es lo de menos, estas de nuevo aqui eso es lo que importa, un cariñoso saludo de lucia (compañera de montaña.)