Viernes, 27 de Febrero de 2009
“El sufrimiento es imprescindible para poder atrevernos a lo imposible”
¿Es para mí imposible el Everest?
Ya me voy a la aventura tan temida y quizás tan deseada. ¿Por qué?
El 1 de abril estaré en Katmandu, mi querida ciudad del Himalaya.
Tantos días fuera de mi casa, de mis escritos inconclusos, de mi familia, dejando a un lado las pequeñas preocupaciones de la vida de cada día. Cambiaré las jornadas de entrenamiento en las pequeñas y preciosas montañas del Guadarrama, el esquí de fondo, esforzándome en mantener el ritmo de respiración y el elegante paso alternativo, los descensos por los caminos del bosque sobre los frágiles esquíes, las trepadas de los pasillos helados con el piolet, las subidas al Mulhacen y las soleadas escaladas por la Pedriza. No he tenido tiempo para volver al Monte Pérdido, la gran montaña del Pirineo, que en invierno es una magnífica ascensión. No he terminado ninguno de los libros pendientes.
Voy a cambiar la comodidad de mi casa por el alojamiento en una fría tienda de campaña y las comidas madrileñas por el arroz cocido con salsa picante del Himalaya. Las alturas conocidas por la asfixia de las grandes regiones entre las ventiscas.
Tengo que concienciarme que desde ahora solo el Everest debe acaparar mi atención, junto a mi hijo Bruno que ha querido acompañarme, añadiendo la preocupación por su seguridad.
¡Qué difícil es tratar de llegar a ser lo que en el fondo se es, o se quiere ser!
Tengo hacia el Everest mucho respeto, ya que he fracasado en dos intentos anteriores. En el primero tuve que rendir la expedición que dirigía después de la desaparición, en el Chang La, de tres de mis compañeros de expedición en 1990 y del auxilio a los dos supervivientes. En 1992 fue cuando escalando La Cascada de hielo del Khumbu sufrí un infarto que me dejó postrado en una repisa. Iba solo y me salvaron mis compañeros, los que tuvieron la generosidad de rescatarme, y mi hijo Bruno fue el que llegó el primero. ¿Cómo podría negarme a que me acompañase en esta ocasión, diecisiete años después?
¿Estaré a la altura de las circunstancias? Antes, en mi larga carrera de alpinista no había tenido tanta preocupación ante ninguna montaña. Ni siquiera cuando decidí escalar la pared Norte del Eiger, entonces la escalada más temida de la Tierra. En esos años curando las graves congelaciones de mis pies, creía que tras el “Eigernorwand” ninguna montaña sería para mí imposible.
Pero en aquellos años solo tenía veintiocho años y no los que tengo ahora.
¿Era en aquella época más fuerte?
¿Debemos respetar aquello en lo que hemos fracasado?
Yo mantengo la ilusión sin hacerme ilusiones
Lo más difícil de llegar al límite es regresar de él. Pero hago precisamente lo que temo.
¿El éxito tras los fracasos es más grande?
Debo liberarme y correr hacia mí mismo.
¿Tengo que seguir confiando en todo aquello que sea difícil?.
Temo sufrir por el frío, la soledad y el esfuerzo. ¿Pero?…
“Sé que el sufrimiento es imprescindible para poder atreverse a lo que parece imposible”
Aquí está la gran reflexión. En ella está el secreto. Y os la traslado a vosotros por si la queréis aceptar.
¿Pero para qué necesitas sufrir? ¿No es acaso el placer y la comodidad el horizonte de los seres vivos?
No. Creo que el placer se siente en la paz. Hay que alcanzar la redención, llegando a las profundidades del propio ser. Esa teoría la sostuvo Jünger, el gran filosofo alemán, en su “Heliópolis”
Discúlpenme amigos lectores por estas conjeturas y estas dudas filosóficas. Ya les iré contando, si se manejar el ordenador en la incomodidad de la tienda entre la actividad que se avecina para mí. Gracias a todos. Seré lo más bondadoso que pueda.
¿Querer ser bondadoso es acercarse a la sabiduría, como dijo Descartes?
En estas jornadas que se aproximan, ustedes me disculparan si me repito en mis reflexiones preferidas.
“La verdadera aventura es intentar aquello que crees que no podrás hacer”
Y yo voy a intentar alcanzar la verdadera percepción de mí mismo. ¿Una nueva dimensión?
Les prometo que antes de partir solo escribiré relatos sensatos y corrientes, del día a día.
Del esquí en Sierra Nevada, de mi conferencia a los escolares de Castro Urdiales que me están esperando para hablarles de las aventuras de mi personaje literario, el barón de Cotopaxi, de mi ascensión al Yelmo con unas decenas de amigos del Barclays, de la preparación de una expedición con mis compañeros del Colegio de Abogados a las montañas del Tien Chan y Kuen Lum, para el mes de agosto ¿Podré? O del curso que tengo que dar, antes de marcharme en la Universidad Juan Carlos Primero ¿Seré capaz de decir algo interesante?
27 de Febrero, 2009 a las 14:22
Suerte a la expedición , buen viaje y sobre todo …volved para contárnos detalle a detalle
Con el deseo de que hagáis cima y que, por supuesto, el domingo os toméis algo en el barrio de Tahmel.
Jorge Alfaro
27 de Febrero, 2009 a las 23:48
Don César, cuando cita a los filósofos (Descartes, Jünger, Rilke, etc.) confieso que sigo leyendo su texto, sin detenerme en ellos y sin preocuparme de seguir las citas; paso esos nombres de largo y le sigo leyendo a Usted. A mí no me interesan esos filósofos, que encuentro enrevesados, pero sí que me interesa Usted. Usted es una filosofía viviente, y nos lo demuestra con su ejemplo.
Yo deseo que tenga éxito en alcanzar el Chumolungma. Significará un gran logro para Usted a todos los niveles, incluyendo el metafísico. Usted ha sufrido mucho por ascender al Sagarmatha. Si alcanza la cumbre del Everest, y todos sus admiradores lo deseamos vehementemente, sentirá su vida justificada. Volverá a España exultante, “realizado” (como se decía hace unas décadas). Es como si la montaña más alta del mundo, con su triple nombre, fuera Dios, y arribar a su cima simbolizara que Dios le acepta; será como alcanzar su redención.
Es su última oportunidad y lo sabe. También lo sabe el Barón de Cotopaxi, que debe estar excitado ante la proximidad de acometer tamaña empresa, la más importante de su vida.
Cuando se sufre se vive de verdad, sin sufrimiento uno parece dormido. La vida con excesivo color de rosa no es vida; es tranquila, cierto, pero es como estar durmiendo la siesta. Sin embargo, cuando se sufre, el sufrimiento te hace aparecer, te hace creador. El sufrimiento te llama, es como una alerta, y evoca tu naturaleza creadora; el devenir un ser creador debe ser una defensa natural para superar el sufrimiento. Señal de que el hombre es de naturaleza creadora, pero si no sufre se tumba a dormir la siesta, y entonces no crea nada, solo vegeta.
Pero ni Usted ni el Barón de Cotopaxi vegetan; Ustedes sufren y viven. Por ello, al interpretar el simbolismo de lo que para Usted representa el Chumolungma/Sagarmatha/Everest, ya sé que conseguirá conquistar su cima.
Así de fácil.
1 de Marzo, 2009 a las 21:15
Podrás; y si no puedes, ¿que mas da?.
Siempre has estado escalando tu Everest, asi que lo de menos, como siempre, es hacer cumbre, lo importante es el camino hasta ella, y la reflexión personal que nos acompaña.
Verá como puedes.
13 de Marzo, 2009 a las 18:47
Para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir como si nunca se hubiera que morir.
Me parece una de la frases mas acertadas para el alpinismo.
Te felicito por la capacidad que siempre has tenido de emprender desafios, luego, el final del mismo sera marcado por el resto de factores no solo por tu capacidad Cesar.
Un abrazo, Juan Carlos.
14 de Marzo, 2009 a las 21:52
Gracias una vez más amigos. A Jorge Benaul y a Jose Luis, por animarme y escalar conmigo. Un afectuoso abrazo. CP de Tudela
22 de Marzo, 2009 a las 15:15
Mucha suerte Cesar en el Everest, ya iras explicando tus aventuras, me gustan tus comentarios y tus frases que voy leyendo amenudo . Y por donde subireis? por la parte tibetana o nepalesa. Saludos.
28 de Marzo, 2009 a las 11:19
Mucha suerte de una alumna del master de Radio de la URJC.
Estaré muy atenta a esta aventura y deseo de corazón que culmine con éxito.
1 de Abril, 2009 a las 16:03
Querido Bruno y Cesar: En primer lugar deciros que hablo en mi propio nombre y en el de todos los integrantes de este Despacho,Gestoria Diego López de Granada, donde tenemos el placer y el honor de asesorar a esa gran persona y gran empresario que es Bruno y Granada Aventura.
A Cesar ya le agredecí personalmente que viniera a dar una charla sobre su enorme experiencia en el Colegio de Gestores de Granada, Jaen y Almeria en mi etapa como Presidente de dicho Colegio, seguro que lo recordarás.
Bruno, ya sabes lo liados que estamos, pero no por eso quiero dejar pasar la ocasion de desearos lo mejor que no es otra cosa que culmineis vuestra gran y hermosa aventura con todo el exito y sobre todo que no os pase nada y nos veamos pronto por Granada. Os mereceis lo mejor. U n fuerte abrazo de todos nosotros. Fdo. Diego Lopez Ruiz Gestoria Diego Lopez, Granada.
8 de Abril, 2009 a las 19:40
Cesar : Es una de las reflexiones mas hermosas que he escuchado de ti. Suerte, vista y al toro. Un gran abrazo de tu amigo, Jorge Trias
9 de Abril, 2009 a las 14:03
Amigo Cesar. Tu has sido siempre nuestro guia en la montaña y tambien a algunos de nosotros has ayudado de alguna manera a orientarnos en nuestras vidas. Ahora, pedimos a Dios que te ayude en ese gran reto que vas a afrontar y pido a los que me leen una oración no solo por tu exito deportivo, sino porque alli en lo alto, estes ciertamente mas cerca del cielo. Suerte amigo…
14 de Abril, 2009 a las 15:59
Mucha suerte amigo, para mi eres como un Quijote, tú siempre a la conquista de los Gigantes. Estaré esperando que regreses para que escribas tú próximo libro “MI VICTORIA A LA CUMBRE DEL EVEREST”. Un abrazo muy fuerte que seguro que os hará falta el calorcito allí arriba.
17 de Abril, 2009 a las 10:21
Mucha suerte Don Cesar, para usted y para su hijo.Les esperamos pronto de vuelta, habiendo triunfado sanos y salvos en su aventura al punto final.ANIMO!!”Donde está la vida feliz, siempre arriba.”
22 de Abril, 2010 a las 15:55
Señor Perez de Tudela. Yo compartí piso y amistad en Andorra con Francisco Dalmases i Cunill. El primer Español que hizo la Norte del Eiger en solitario aparte de hacerla en Verano en cordada normal y posteriormente en Invernal. Me gustaría que hablase Vd. de el ya qye pienso que con lo que supuso para Vd. la eperien cia del Eiger, sabra valorar mejor que nadie los testículos que poseía este Catalán. Busque en Internet ” La Muntanya de un somniador ” Es la narración de su SOLITARIA al Monstruo. Saludos.