Jorge Trías presentó su nuevo libro

Estuve la semana pasada en la presentación del libro de Jorge Trías Sagnier “La Cocina de la Justicia”, en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Los presentadores fueron el Decano del mismo, Antonio Hernández Gil, el director del ABC Angel Expósito, el editor Alejandro Pintó  y el magistrado, ex presidente del Tribunal Constitucional, José Gabaldón. Todos ellos estuvieron sencillos, ocurrentes y breves. Cerró el acto el autor, Jorge Trías, quién también estuvo a la altura de las circunstancias: simpático, ameno y sencillo, agradeciendo la asistencia de amigos y personajes de la política y de la vida que llenaron completamente el salón de actos del Colegio. El libro es actual y se lee fácilmente al ser artículos breves comentando sucesos y decisiones judiciales, unas consideradas más justas que otras. Felicito a Trías, un amigo al que deseo que llegué a muchas cimas. El libro está editado por Difusión Jurídica: cobosa@difusionjuridica.es

Más sobre la crisis

Antes de ir al Ilustre Colegios de Abogados aproveché para hacer acto de presencia en la Real Academia de Doctores, en la que Rafael Morales Arce y Juan E. Iranzo, ambos académicos y conocidos economistas, daban juntos una conferencia sobre los orígenes de la crisis que padece el mundo. Había pocos académicos y algunos alumnos de los citados conferenciantes. Estuvieron bien porque fueron breves, aunque repitieron lo que se dice una y otra vez en la radio, en las tertulias y en los artículos de prensa. Siempre lo mismo.

Hablar tanto de la crisis, tan repetidamente, traerá más crisis. Hay un programa informativo de televisión que lleva varios meses dedicado, casi íntegramente, a criticar la crisis, a repetir los miles de parados que se producen, y al fin ha desanimar más aún a la sufrida ciudadanía y hacerla perder la poca confianza que la resta.

Frente a la crisis buen humor, mucho ánimo, y menos gasto inútil de tantos que tenemos. Y ninguna confianza en los milagros del hombre.

Comidas breves y vivencias intensas

Es cada vez más evidente que el esfuerzo físico, el entrenamiento y las comidas breves, siempre con abundante sopa, son el mejor remedio para mantener la salud y encontrarse en disponibilidad de afrontar las mejores vivencias. ¿Qué seríamos sin ellas? ¿Cómo muchos seres pueden prescindir de estas y conformarse con la vulgar existencia de materialidades?

Las vivencias son las que nos sacan de la rutina existencial y nos llevan a la esencia. Las vivencias nos hacen descubrir nuevos territorios físicos, mentales y espirituales.

Y lo que para mí es extraordinario, descubrir el conocimiento de nosotros mismos, lo que ya entraña ciertos poderes psicológicos. Nuevos confines de la mente y del alma.

La vivencia es casi siempre un salto a lo desconocido, siendo el misterio del alma el último destino. En la vivencia, al meditar, se libera el ego, que tantos engaños sobre uno mismo conforma, y se conoce a la conciencia.

Un cuerpo sin alma no es más que un ser desalentado, sin valor, perezoso y débil. El alma es el contrapunto de lo físico, la que nos hace querer y sentir llevándonos a esa sobrenaturalidad que podría ser la luz.

Vuelve la mística

Según el materialismo dialéctico, todo en la vida tiene que estar respaldado por la razón. Pero mucho antes que la Ilustración, los místicos, desde Raimundo Llull a Giordano Bruno o Teilhard de Chardin, nos habían dicho que la vida estaba escrita y que el ensueño que la cobija es por lo menos tan real como los laboratorios de ensayos científicos.

Ya comienza a ser hora de que estudiemos esta rama de la existencia. ¿Cómo se curan las heridas del alma? ¿Cómo actúa la razón en la felicidad? ¿Cómo se supera el dolor? ¿Cómo se busca el consuelo?

Hay que realizar el gran esfuerzo de relacionar la mística con los más recientes hallazgos de la ciencia. La mística solo ha traído el bien al hombre dilatando su conciencia y mejorando su vida, haciendo transcender los sentidos y ennobleciéndolos. Así se está ya estudiando en Oxford o en Princepton. La Mística retorna.

Otro día trataré de entrar en las consideraciones del moderno alpinismo ¿Mística o Hecho deportivo? Me refiero a escalar en solitario y sin cuerda las paredes extremas y efectuar  luego el salto, lo que denominan “Solo base”