Hay que reconocer que Movistar sabe bien lo que hace. De todas sus estrellas deportivas Edurne Pasaban es la que está alcanzando la mayor dimensión pública. Es una mujer alta y guapa, además de una extraordinaria deportista que practica una actividad dura y sufrida que la “moda” actual resume, lamentablemente solo, en la ascensión de las 14 montañas de 8.000 metros.

A Edurne Pasaban todas las circunstancias le son ahora favorables para el triunfo total. Tiene a un gran “sponsor” que cubre con generosidad los cuantiosos gastos de sus expediciones, y gracias a ellos y a su coraje, está dejando atrás a sus rivales: Gerlinde Kalterbrunnen, austriaca y Nives Meroi, italiana, esta última de gran valor personal por su forma de subir las montañas, apenas sin equipo que la acompañe y en condiciones muy sobrias. En este juego cada uno lleva sus propias reglas lo que no sería justo sí se quisiera darle una valoración ejemplar.

Ser la primera mujer del mundo en alzarse sobre las cimas de las catorce montañas de 8.000 metros es algo absoluto y rotundo. Hay que reconocerlo. Y tratar de matizarlo resultaría difícil, complejo y por ello inútil.
Cuando Edurne Pasaban en el año 2009, lo consiga, los medios de información que crean la opinión pública y la gente que la hace suya, la elevaran al “pódium de la popularidad”

El mismo Oiarzabal será arrollado por el éxito de Edurne, que tiene todas las características a su favor para obtener el triunfo social: físico adecuado, ambición de estrellato y “marketing” a su medida.

Sin el “marketing” probablemente no habría podido Edurne estar donde está, terminando con tan buenas expectativas su carrera por alcanzar el “record” femenino en el Himalaya, pero ha sido la habilidad de “Movistar”, patrocinándola, quién lo está haciendo posible, superado los medios que le prestaba el programa “Al Filo de lo Imposible” (espero que la sigan acompañando sus expertos alpinistas, de lo que no estoy seguro y que en caso contrario necesitara la ayuda de otros que no le resten protagonismo) y aumentando las noticias, fundamentales para el esperado éxito popular (Edurne-Movistar)

El poner helicópteros a su servicio, tanto para llegar a los campamentos base, como para bajar de ellos, reduce el valor absoluto de sus ascensiones, ya que evita el esfuerzo adicional que el montañismo comporta. Subir montañas es subirlas desde abajo del todo, y descenderlas, es decir andando: una estrella del montañismo lo es más si cumple la lógica del montañismo puro, sin ayudas externas, aunque se esté al límite del cansancio, ya que por muchos podría calificarse de fraude. Y aunque pueda demorar su comparecencia ante los “medios” para que trasmitan el éxito en las planteadas acciones de prensa.

Ninguno de los grandes del alpinismo mundial de la primera mitad del siglo XX, alcanzaron nunca ningún 8.000.
NI Bonatti, ni Cassin, ni Rebufatt, ni Wiessner, ni tantas figuras extraordinarias del pasado y moderno alpinismo de grandes gestas llegaron jamás a ningún “ocho mil”. Y este dato debe conocerse.

También es correcto decir que una importante mayoría de los alpinistas del mundo no practica habitualmente el “ochomilismo”, y que éste no debiera ser considerado lo “más”, como parecería fácil creer, en el ejercicio del alpinismo total, sino solo un rutilante y valioso ejemplo de la “moda imperante”.

Toda ésta historia comenzó cuando en 1986, Reinhold Messner, el extraordinario alpinista austriaco, impelido por circunstancias excepcionales, criticas poderosas por la muerte de su hermano Günter, y otras motivaciones singulares, decidió subir a todas las montañas de 8.000 metros.

Su ejemplo hizo que muchos decidieran seguir su camino, hasta entonces sorprendente, por ser repetitivo, de completa dedicación exclusiva y de elevado coste económico: Tiempo y Dinero en definitiva.

La “carrera de los 8.000 metros” es perseguir un “Record”, empleando muchos años y disponiendo de patrocinadores dispuestos a costear el millonario proyecto, muy propio de esta sociedad competitiva, por tanto de compleja consideración, que quizás por su mismo carácter competitivo se ha constituido en “moda” muy bien aceptada por los medios de información, tanto por su valor innegable, como por su brillo mediático, lo que ha representado que muchos alpinistas decidieran intentar realizarlo para conseguir la fama y sus derivados materiales, logrando así en muchos casos subvenciones de las marcas, o de los presupuestos oficiales, a cargo de regiones o países que querían promocionar sus virtudes etnológicas y diferenciales, a costa de grandes esfuerzos y accidentes mortales. En España lo ha logrado: Oiarzabal, nombrado vasco universal y Alberto Iñurrategui, (su hermano Félix murió en el empeño) Dos vascos que con Edurne Pasaban serán tres.

Ahora, la “moda” ha dicho lo que es el alpinismo.

Y los alpinistas no saben o no quieren discutirlo enfrentándose a la “moda”.

La “moda” es al fin la que se impone. La mayoría está de acuerdo con la “moda”, aunque no lo estén todas las opiniones y otras áreas del conocimiento. La “moda” reluce y no entra nunca a efectuar análisis complejos o descripciones profundas. ¿Solo es la moda?

Pero la “moda” la vieron y estudiaron claramente los encargados de “marketing” de Movistar.

Edurne es guapa, alta y tiene buena imagen. Y camina segura hacia el estrellato social. Es ingeniero, tiene un MBA, y practica una actividad deportiva limpia, en la que el mensaje por medio de la telefonía y sus derivados forma parte del entramado de la aventura. Ella escribe sus impresiones cada día que llegan a los medios dirigidos por prensa Movistar que está haciendo de ella una “start” una estrella del himalayismo a través de un excelente y caro “marketing” que tanto hubiéramos deseado el mismo Oirzabal y yo mismo.

Ya querrían muchos alpinistas de vanguardia haber dispuesto de este “marketing Movistar”. En mi caso hace muchos años, yo estaba subiendo montañas por el mundo, solo frente a muchos, incluyendo también a los poderes fácticos, diseñando mis estrategias y colaborando como sabía con esa prensa (los medios) que pueden levantarte, silenciarte o destruirte.

Edurne Pasaban superará a Juanito Oiarzabal (aunque este tenga ascendidas 21 montañas de 8.000 metros, el primero en el “ochomilismo”, además de un alpinista completo (escaladas en roca, paredes y cimas en muchas cordilleras y montañas del mundo).

Y no digamos a este modesto explorador y periodista que esto escribe, que a su manera, hace 30/40 años, tuvo éxitos populares seguidos por muchedumbres entusiastas y criticas acervas de envidiosos justicieros. El mismo que a éstas alturas de la vida sueña todavía con estar aún en la cima de alguna montaña, solo para seguir siendo y poder sentir, que ser, es mucho más que tener más y así poder trasmitir sus emociones y sus reflexiones a quiénes pudieran necesitarlas.
*César Pérez de Tudela es explorador alpino, periodista y guía de alta montaña. También es abogado y doctor en C. de la Información. Académico de la Real Academia de doctores de España.www.cesarperezdetudela.com