¿Cuándo te interesó la montaña?

Era el año 1955. Lo que había leído sobre alpinismo y alguna película motivaron que me inscribiese en un grupo juvenil de montaña.

¿Qué le pareció a tu familia y a tus amigos el que empezaras a escalar montañas?

Especialmente a mi padre le pareció una barbaridad la escalada, pero ante otros compañeros y amigos era una distinción.

¿Cuál es la mayor recompensa que te producido el alpinismo?

En el encuentro conmigo mismo. Saber quién eres puede ser emocionante. Me alegro haber podido conocerme algo. Gracias al reto de las montañas tengo fuerzas para enfrentarme ante la vida. El alpinismo y las montañas son el símbolo de mi  “mismicidad”.

¿De qué expedición te sientes más orgulloso?

He hecho tantas expediciones que cada una de ellas tiene un sentido distinto. Orgulloso estuve tras mi escalada de la pared norte del Eiger, en los Alpes suizos. Entonces El Eiger – Eigernorwald- era la escalada más difícil de la Tierra. Ahora mismo no habría ninguna que pudiera comparársela. También volví orgulloso del Cáucaso en 1968 tras haber escalado el Uschba, considerada entonces como una de las “diez montañas más difíciles”. Cuando logré la primera escalada invernal de la pared oeste del Naranjo de Bulnes también sentí cierto respeto por mi persona. O cuando regresé de mi expedición a Alaska en la que había escalado en solitario el pico Denali (Mc Kinley, el más alto del Artico). En cualquier caso me he sentido orgulloso tras haber podido rescatar con vida a algún compañero perdido: rescates del Naranjo de Bulnes en 1969 y 1970 y otros.

¿Cuáles son los momentos más difíciles?

Mi vida es difícil. Tengo varios libros en los que trato de relatarlos: “Horizontes Verticales” de Mondadori, “Aquella Patagonia Trágica” Edt. Desnivel, “Cinco Montañas Solo” etc… Pero estoy muy contento de no tener una vida fácil. La facilidad mata la verdadera vida que tiene que ser tensa, dura y llena de dificultades.

¿Cómo es la preparación de una expedición?

La preparación de una expedición es muy laboriosa, tanto por lo que dejas como por lo que tienes que llevar.

¿Qué se siente cuando llegas a la cumbre?

Si llegas a la cumbre, que no es siempre posible, es que has tenido mucha suerte. Desde la cumbre miras a tu vida y te prometes ser mejor con todos y hasta contigo mismo y luego mides tus fuerzas para que lleguen y puedas bajar con vida y volver a tu casa. Y prometes más aún.

¿Practicas otros deportes para prepararte?

Sí. Aunque soy muy soso y solo se hacer lo que tiene relación directa con la montaña: algo de gimnasia para mantener la agilidad y la fuerza, esquiar en montaña, en pistas y en fondo, escalar en nieve y en roca, correr, también volar en parapente desde las cumbres cuando el valor me acompaña y el viento me lo permite.

¿Han cambiado mucho los equipamientos de montaña?

Los equipamientos han cambiado mucho. Ahora las facilidades son mayores. Pero la facilidad no siempre conviene al espíritu que es quien manda en el cuerpo, que es materia, y por tanto solo desea mejores botas, mejores cuerdas, abrigos sin peso. La admirada tecnología hace que cada vez el hombre sea menos, aunque viva más cómodo.

¿Qué significa ser un alpinista metafísico?

Que no subo por mero deporte. Que quiero llegar al fondo del ser. Que lo que de verdad me interesa es analizar las vivencias y los sentimientos del animal humano en la escalada de la vida y descubrir la esencia de los deseos. La metafísica es el misterio de nosotros mismos. El amor es un sentimiento metafísico igual que el enigma de Dios.

¿Tiene pensado alguna próxima expedición?

Sí, tengo muchas expediciones esperándome, entre ellas la del Everest en abril próximo.

¿A qué teme un hombre que no tiene miedo de escalar una montaña solo?

Tengo miedo al paso de los años, a la enfermedad, tengo miedo al temor al miedo. Tengo miedo a no estar a la altura de las cimas que tanto he escalado. Tengo cada vez más miedo a no saber expresar mis experiencias en libros y en conferencias…

Además eres Licenciado en Derecho y Licenciado y Doctor en periodismo, has dado muchas conferencias y has escrito libros. ¿Te has planteado dejar el alpinismo y llevar una vida tranquila?

Mira soy abogado y después de muchos años he perdido la fe en el Derecho. Soy periodista y no me gusta nada la profesión tal y como se suele ejercer, entrometida y no siempre noble. Soy conferenciante porque me piden que cuente mis aventuras y autor de libros por propia estimación. No creo que deje ya el alpinismo. No he descubierto ninguna otra actividad que tenga su dimensión y hondura. Lo demás son normalmente juegos de niños.  Blog y pagina web:www.cesarperezdetudela.com