Lunes, 4 de Agosto de 2008
El alpinismo es una pasión peligrosa y exigente que en los últimos años se ha generalizado de forma universal.
Las grandes montañas de la Tierra son ascendidas por gran número de deportistas, unos más preparados y otros menos, que confían en sus guías y en los sherpas que contratan para que les ayuden a culminar la empresa. Las agencias que preparan las expediciones han facilitado las difíciles gestiones que llevan consigo la organización de expediciones de esta magnitud y el tema se reduce, en muchos casos, a disponer del tiempo y del dinero necesario para poder alcanzar esa indudable gloria personal que se deriva de haber llegado a las cimas más altas de la Tierra.
Hasta hoy mismo el K2 seleccionaba mucho a sus candidatos, pero la “universalización” cada vez más frecuente del alpinismo de altura, unida a las facilidades que la sociedad de consumo ofrece, contribuyen a que cada temporada sean centenares los aspirantes y se acrecienten las posibilidades de accidentes.
Y los accidentes en las grandes alturas de la Tierra, con hondos precipicios y climatología inestable, pueden convertir en un infierno lo que solo era una difícil escalada y producir una de éstas dantescas tragedias.
La noticia que comentamos tiene una extrema gravedad y bien podría ser la mayor tragedia de las muchas acaecidas en los macizos montañosos de Asia
El gran alpinista de Vitoria Gastéiz, Alberto Zerain ha contado con sencillez como fue su espléndida ascensión del K2, abriendo huella hasta la cima, después de haber partido del campamento 3 y regresando al mismo, lo que constituye una exhibición de formidables facultades.
La expedición posterior de dieciocho alpinistas de diversas nacionalidades que subieron tras él llegaron a la cima del K2 muy tarde, a eso de las 20 horas. La caída de un bloque de hielo debió de barrer el pasaje llamado “Cuello de Botella” arrasando las huellas y las cuerdas fijas; y ello unido al cansancio de los alpinistas, a la noche, y a la dificultad del terreno, ha podido propiciar la tragedia, que si se verifica la certeza de su noticia, sería una de las más graves que han tenido lugar en el Karakorum y en el mismo Himalaya.
Debemos de estar mentalizados a que éste tráfico humano por encima de los 8.000 metros será cada vez más intenso. Y con el la posibilidad de accidentes múltiples como éste que ahora nos alarma.
En el otoño volverá a llegar el turno del pos-monzón al Everest, que también podría ser motivo de nuevos dramas. Hemos de acostumbrarnos a este tipo de noticias.
El Himalaya y el Karakorum están de moda. Todos desean (deseamos) llegar a las cimas más altas, y esa moda por los “ochomiles” ha arrebatado a los grandiosos Alpes el protagonismo que siempre han ejercido. Sus incomparables escaladas a mi entender siguen siendo las mayores y mejores de todas las montañas de la Tierra.
Pero solo se habla y se escribe de los muertos del Everest y del K2, las montañas de moda; y se silencian los muertos y desaparecidos del mismo macizo del Mont Blanc, ascensión de la que he regresado la pasada semana casi cincuenta años después de mi primera ascensión a finales de los “50”. El Mont Blanc una de las grandes montañas del mundo reúne cada temporada, en el macizo franco-italiano, un saldo de perdidas humanas próximas al centenar. Pero el turismo alpino, muy veterano y profesional, no quiere nunca presumir de éste tipo de cifras.
A las mayores facilidades que los grandes macizos de Asia brindan, seguirán ineludiblemente mayores afluencias de deportistas que buscando esa última “esencia” que se respira en el ejercicio de los grandes esfuerzos.
Y ello siempre representará nuevas tragedias.
www.cesarperezdetudela.com
*César P. de Tudela es guía de alta montaña, abogado y doctor en C. de la información
4 de Agosto, 2008 a las 21:23
Creo que como todo es el efecto de la globalización. Solo importa haber subido la más dificil, ya no hay respeto por la montaña. He estado estos dias escalando por los Pirineos (ascensión a Monte Perdido) y su belleza era incalculable.
Un Saludo Don César.
5 de Agosto, 2008 a las 15:50
Muchos saludos para ti Raúl. Efectivamente se ha perdido el respeto que la montaña se merece. Felicidades por esa ascensión a Monte Perdido. Atentamente CP de Tudela