Jueves, 10 de Julio de 2008
¿El alpinismo es ya solo deporte?
Yo sé que la velocidad puede ser seguridad en las grandes ascensiones y escaladas de la alta montaña. Lo sé.
Pero también sé que hemos llegado a extremos absurdos aunque en algún sentido puedan ser admirables.
El ir a prisa. El vivir pendiente del record, contribuye a simplificar la vivencia, lo que a mi juicio puede desvirtuar este juego trascendente que llamamos alpinismo, en el que yo creo como filosofía, como idealismo, como escuela de vida y en último lugar como hecho deportivo.
Y que conste que el fenómeno no es nuevo en la historia de las montañas. No es ahora el momento de buscar elocuentes antecedentes.
Cuando leí que el gran alpinista suizo, Ueli Steck, había escalado en invierno la mítica pared norte del Eiger en 2 horas, 47 minutos y 33 segundos, pensé que esta increíble ascensión correspondía a una nueva época que ya no me interesaba. Steck había rebajado su anterior record en 67 minutos. Mil ochocientos metros de difíciles y arriesgados pasos en ese tiempo, en óptimas condiciones, con neveros duros y roca seca sin utilizar la cuerda. Ya solamente la contabilidad de los segundos me produjo cierta hilaridad, pensando en los record del ciclismo.
Estos record de velocidad en la montaña tienen para mi poca significación.
Está muy claro que Steck se había preparado físicamente para la ocasión: condiciones meteorológicas, estado de la pared, equipo muy medido y ligero, perfecto dominio psicológico de la pared, la que Steck conoce posiblemente como ningún otro alpinista de la actualidad, repetición del itinerario…
Yo no se si ésta realización puede enmarcarse en el mismo alpinismo tradicional, de hace setenta años, cuando la pared era un misterio, sin conocimientos de la vía, sin cronómetros, con cuerdas de cáñamo y el recuerdo en la mente de los grandes alpinistas muertos, que se cargaban la mochila con un peso sobrecogedor… Había que abrir vía, buscar el camino, superar tantos obstáculos… sorprendidos ante la llegada de las tormentas que entonces no se podían prevenir, con crampones y piolets artesanales…
La vivencia de aquellas vicisitudes, propias de la epopeya son el alpinismo en el que yo siempre he creído.
Este correr por las rocas conocidas, aunque sean las de la pared norte del Eiger, merece todo tipo de felicitaciones, pero ya no son el gran alpinismo del pasado.
Record de velocidad en carrera cronometrada por pasajes conocidos en las mejores condiciones climáticas (roca seca y nieve dura), solo es puro y esencial deporte. Que ciertamente es mucho, pero que no es aquello.
La orientación, el temor, la suerte… el sentir tantos otros aspectos vivenciales que de ninguna manera me niego a creer que hayan pasado a la historia.
www.cesarperezdetudela.com. Guía de alta montaña. Explorador y periodista.
17 de Julio, 2008 a las 0:48
Hola Cesar. Comparto contigo que esta no es la esencia del alpinismo.
Esta claro que el dinero de los patrocinadores se siente atraído por estos “retos”, y sus héroes. Es cierto que estas “hazañas” licuadas por el conocimiento extremo de la vía y como bien indicas las condiciones optimas de la pared se parecen mas a gestas del ciclismo que al alpinismo en si, pero lo cierto es que esto ha ocurrido en todos los deportes y actividades.
Separar el alpinismo del deporte es complicado. La ventaja que tiene el alpinismo sobre el resto de actividades es que realmente se puede practicar sin necesidad de comparación. Puedo, y de hecho lo hago, admirar la forma y condiciones en las que escalaste el Pájaro, el Eiger, o muchas otras paredes, pero en el momento de disponerme a escalarlas no hay animo de comparación. Sin embargo, yo me he dedicado al ciclismo, y siempre que entrenaba en algún puerto era inevitable la comparación con el resto de ciclistas. Es inevitable cuando existe la competición. En la actividad de Ueli Steck, admirable por el arrojo o descerebramiento necesario para su desarrollo, no hay competición posible, mas que la de cuatro descerebrados como el. Cuidado, respeto mucho a ese alpinista porque realmente creo que se encuentra entre lo mas alto de al elite alpina actual, pero su actividad en el Eiger no es épica, es sorprendente.
Si se permite, una pregunta. ¿Consideras menos importantes, épicas, meritorias, tus escaladas a medida que el material que has tenido a tu alcance a mejorado?
Para mi el compromiso marca la diferencia en el alpinismo.
Gracias por tus artículos. Un abrazo, Juan Carlos.