Hoy he recibido la noticia de, Álvaro Ramos Roble, guía de montaña leonés, que Mariano, el guarda del pequeño refugio de los Horcados Rojos ha fallecido a consecuencia del cáncer que padecía, enfermedad que le apartó este último año de su querida cabaña Verónica de los Picos de Europa.

Mariano fue un singular personaje al que yo siempre quise dedicar algún comentario o entrevista en mis programas en Radio Nacional de España, a lo que él curiosamente siempre se negó.

Conocí a Mariano a principios de la década de 1980, siendo yo director del programa de Seguridad y Salvamento en las Montañas españolas en la Dirección General de Protección Civil, cuando instalamos en ese refugio una emisora de socorro. La radio cambió sorprendentemente a Mariano, persona callada, quién desde el primer momento sostuvo largos monólogos y conversaciones con los guardas de los refugios próximos a través de la radio (Vega de Urriello y Collado Jermoso).

La pequeña cabaña Verónica (nombre de la hija mayor del ingeniero Carlos Sentís, que instaló la torreta de un portaviones desguazado, frente a la Torre de los Horcados Rojos) fue el lugar de trabajo y el punto de trascendencia de Mariano, que tanto en invierno como en verano, se mantuvo firme en aquél lugar, dispuesto a ayudar a quién lo necesitase. Desde el Teleférico de Fuente Dé, Mariano subía, cargando a sus espaldas las pesadas cajas de bebidas y alimentos que se consumían en el refugio, siendo él solo, a veces acompañado de su hijo, el único habitante de aquellos parajes, recorridos en fines de semana y vacaciones, pero solitarios en la mayor parte de las épocas del año.
Mariano participó en numerosas operaciones de salvamento, ayudando a quién lo necesitó. Amante de la soledad y del silencio, en estos últimos casi treinta años, Mariano ha sido una institución para los montañeros en los Picos de Europa. Tenemos que agradecerle su ayuda y su dedicación, manifestando nuestro sincero pesar por su muerte.