Viernes, 23 de Mayo de 2008
Por un lado siento envidia al ir sabiendo que algunos de los himalayistas están tenido suerte y alcanzando poco a poco sus objetivos.
En el Makalu, Juanito Oiarzabal y Carlos Soria merecen un reconocimiento sincero de admiración. Oiarzabal con sus pies más pequeños, por los dedos cortados, ha alcanzado con esta 22 montañas de más de 8.000 m. Es junto reconocer su capacidad, su saber encontrarse en la altitud y esa voluntad excepcional ante los frecuentes infortunios que una ascensión así representa.
Soria es uno de los grandes veteranos del Himalaya, que va adaptándose a ese tipo de vida y a conocerla muy bien. Al Makalú ha subido sin oxígeno, que sí utilizó por prudencia tanto en el Everest como en el K2. Tiene mérito el caso de Carlos Soria, quien había demostrado en su larga vida que era uno de los mejores alpinistas del siglo pasado, y ahora de éste. Y se ha hecho vecino del Himalaya en donde pasa varios meses al año. Para ello hay que tener, en primer lugar, lo más difícil de lograr que es el dinero suficiente (montar una expedición o comprar la plaza) siempre varios millones de pesetas ó 30.0000 o 40.000 euros; y en segundo lugar disponer de mucho tiempo libre para irte aclimatando, no perder la paciencia y aguantar las semanas que sean necesarias. Estas son las dos primeras condiciones del ochomilista. Luego mucha voluntad e ilusión, y muy buena capacidad física.
Respecto al uso del oxígeno en las alturas máximas del Himalaya, concretamente en la ascensión al Everest, se han dicho muchas incongruencias por voces que deberían o parecerían autorizadas, aunque para mi no lo estuvieran tanto. Algo distinto es ser gran montañero y también persona coherente.
Ahora en estos últimos años se ha puesto de moda subir sin oxígeno a las más altas montañas del mundo, es decir esencialmente al Everest.

Sin oxígeno se tiene más frío y se requiere una optima aclimatación aumentándose el riesgo de los temidos y mortales edemas cerebrales y pulmonares.
Sin oxígeno se evita subir las pesadas botellas del preciado elemento que son incómodas y sobre todo la mascarilla de la nariz quita mucha visibilidad cuando se baja y no se ve bien en donde se ponen los pies. Ahora incluso algunos sostienen la teoría de que con oxígeno se quita altitud a la montaña ¿Cómo será posible quitar altura a la montaña? También, y eso es peor, se plantea abrir una situación de reducir el mérito de todos cuántos en la historia del Everest han alcanzado la cumbre con oxígeno, que son la mayoría. Son incongruencias de todos aquellos que desearían que el alpinismo o el himalayismo fuera solo un hecho deportivo desprendiéndole de todo su significado trascendente. Alguien expreso por escrito la siguiente incongruencia:
“A un guía se le podría exigir responsabilidades si alguno de su cordada llevara oxígeno y pertenecieran a un país que hubiese firmado el Convenio Antidopaje”.
Que forma de interpretar tan mal unas disposiciones que solo se refieren a las competiciones olímpicas, y en donde si tiene, o puede tener competencia la Agencia Antidopaje. ¿Pero en el Himalaya, ni en ningún otro sitio, el oxígeno nunca puede ser considerado una droga, cuando su cuota en sangre disminuye a medida que se asciende? Sin oxígeno estamos perdidos y nunca mejor dicho.
El drama de Iñaki Ochoa de Alza en el Annapurna
Iñaki Ochoa de Olza es uno de los mejores ochomilistas españoles. Ahora, cuando estoy escribiendo estos comentarios, está casi sin conocimiento a 7.400 metros, en la arista SE del Annapurna, dentro de una tienda, desvanecido esperando socorros. Le acompaña Horia, un alpinista rumano que pretendía como él alcanzar la cima, cuidándole y tratando de hidratarle. Ochoa de Olza ha dado suficientes pruebas de su gran categoría como himalayista, pero a pesar de su intensa actividad o precisamente por la misma, ha sucumbido probablemente a un posible edema cerebral. Es preciso de forma urgente suministrarle oxígeno que no tiene, siempre lo despreció, o introducirle en una cámara de plástico hiperbárica que tampoco lleva. Ochoa de Alza y su compañero están esperando que lleguen hasta ellos unos alpinistas suizos: Ueli Steck y Simón Anthamattenn. A esta hora posiblemente ya esté el primero ( el otro se ha quedado más abajo) con un pequeño botiquín en el que si lo llevara estaría ya suministrándole Desamexona, un corticoide, o acetazolamida, un diurético adecuado contra el edema cerebral, o los dos medicamentos o los vez fármacos a la vez, que son drogas para combatir esa crisis que puede ser mortal y que jamás utilizaría legalmente un atleta olímpico.
Ojalá Ochoa de Olza pueda bajar por sí mismo, o ser bajado hasta el campamento base. Bajando el peligro mortal desaparece, pero uno de los síntomas del edema cerebral es la ataxia, es decir inestabilidad y la perdida de equilibrio, visión defectuosa, dos incapacidades muy inoportunas en un terreno difícil como el que están.
Hablábamos del oxígeno que es parte de la vida real y es la sustancia imprescindible para los enfermos de la altitud, y para los que sufren trastornos respiratorios. ¿Cómo puede considerarse entonces que el oxígeno no coadyuva, y puede ser muy necesario en las grandes ascensiones?
El que quiere subir sin él estará demostrando que está en una excelente forma, física, pero también que acepta, entre otros muchos riesgos, los derivados de un inesperado edema cerebral o pulmonar que se presenta tanto en los más experimentados como en los principiantes, tras los grandes esfuerzos propios del alpinismo en el Himalaya.
Esta primavera, si vuelvo, como deseo fervientemente, al Everest, cuando solucione todos los problemas que acompañan a una expedición: presupuestos, tiempo disponible, además de aceptar los fríos, las malas comidas y los intensos esfuerzos, y de estar entrenado debidamente, llevaré oxígeno al Everest, por si acaso me hace falta que seguro que me convendrá tras los desasosiegos de mi gastado corazón.
Yo creo firmemente que las cuerdas fijadas por sherpas y otros expedicionarios y las huellas abriendo camino en la ascensión de las montañas, si son algo que verdaderamente facilita en lo esencial las ascensiones, mucho más que la utilización del oxígeno, que puede utilizarse de forma muy comedida, y que para eso está el regulador, desde un litro por minuto a cinco litros que tampoco es lo mismo. Llevar la botella es un peso que también influye en la altura y no ver donde has puesto tus pies bajando es una dura compensación a la de recibir ese aire que tan fundamental resulta para oxigenar la sangre en las grandes alturas de la Tierra.
Que Dios y lo Alto ayuden a Ochoa de Olza a bajar sin lesiones al campamento base y pueda montarse al helicóptero que lo lleve a Katmandú. Gracias y pido excusas por reabrir una necia polémica juvenil y algo presuntuosa.
cesarperezdetudela.com
23 de Mayo, 2008 a las 19:14
Hola Cesar, he preferido hacer mi comentario primero sobre el tema de Iñaki, una lamentable perdida. Leí algunas opiniones tuyas sobre el oxigeno y ahora este comentario. He leído otras opiniones de, como tu persona, grandes alpinistas.
Una parte que mi romántica manera de ver la montaña no entiende en que momento y que persona tiene derecho a opinar sobre la manera de ascender otro individuo a la montaña.. Podríamos hacer un balance de estilo y compromiso a titulo personal, pero poco mas. Divagamos sobre el tema, un tema muy sencillo y a su vez complicado. No es el oxigeno en si, es la persona, es un tema sobre si la manera en que proyectó, efectuó y acabó esta actividad , me hace feliz, nos hace ver esa luz una vez sentado en la cima, o de nuevo en la tienda de campaña ,pues es valida. En mi caso posiblemente no tenga acceso nunca a intentar una montaña en la que necesite ayuda del oxigeno, pero si así fuera lo llevaría conmigo, precisamente para que no ocurra lo que le ha ocurrido a Iñaki. Siempre estamos con el tema, el que usa cuerda fija, porque la usa, el que tiene sherpas porque los tiene, etc. Esto ya cansa. La montaña no es esto. La montaña es lo que nos han enseñado estos días en la cara sur del Annapurna.
Un saludo, Juan Carlos.
P:D: Por cierto si se pueden hacer peticiones me gustaría que alguien me hiciese entender porque si subo el Cervino me dan un justificante como que lo he ascendido, como el justificante del camino de Santiago y para subir un ocho mil, y en caso de que lo hiciese totalmente de manera autónoma, aun asi tengo que pagar semejante monstruosidad de dinero.