¿Es una moda para los ricos? Ciertamente algo así es.

Para los españoles hay que disponer de dinero suficiente o tener la suerte de estar “sponsorizado” por alguna empresa importante, o por algún organismo de la Administración regional para poder irte a escalar en el Himalaya.
Si no eres un alpinista todo será aún más dificultoso. Y si tienes una economía normal, que es lo frecuente tendrás que solicitar un préstamo bancario para irlo pagando durante los años siguientes.

Pero además deberás tener tiempo suficiente para permanecer alrededor de dos meses en aquellas preciosas regiones, a veces muy incómodamente, en campamentos altos, con frío y con una despensa poco apetecible. Aun así, si la climatología no nos es favorable, o falla nuestra estrategia, o la temporada es mala es muy posible que no alcances la cima

Alpinistas de mucho renombre han ido al Everest en tres, cuatro o cinco expediciones, fracasando por algunas de las causas antes planteadas. Desde luego hay quien tiene suerte y sin ser un alpinista famoso sube en la primera ocasión. Pero repito lo más difícil no es escalar la montaña, sino conseguir el dinero y disponer de dos meses para dedicarlos íntegramente a vivir la experiencia.

Por estos motivos yo siempre he preferido no depender de estas circunstancias y aprovechar el tiempo recorriendo otras cordilleras y montañas que no tuvieran éstas exigencias. Además a mi no me gusta gastar los meses de la vida, que son tan valiosos siempre y más cuando la cronología aumenta.
Por eso he podido subir y espero seguir subiendo, a muchas montañas más esparcidas por todos los rincones de la Tierra.

Everest

Pero ahora, en estos últimos diez o quince años, para la gente en general parece solo existir el Himalaya, restándose importancia a las otras grandes cordilleras y macizos de la Tierra, aunque a ellas acudan escaladores y alpinistas extraordinarios, en cualquier caso nunca inferiores a los que acuden a los “ochomiles”. No hay quien pueda luchar contra la moda, la que impone sus gustos, que suelen arrollar lo que encuentran, aunque esto sea más meritorio o selectos. Para la gente, incluso para los informadores, ahora solo existe el Himalaya y el “ochomilismo”. Con la excepción de estos días por la muerte del alpinista navarro Ochoa de Olza, en el Annapurna, solo interesa el Everest.

Yuichiro Miura en la cima del Everest

En esta primavera, en la que yo no he querido esperar a que cesaran las restricciones impuestas por China para intentar vivir la experiencia de subir al Everest, están siendo muchos los que alcanzan la cima por Nepal. Entre ellos un viejo soldado nepalí que declara tener 77 años, Bahadur Sherchan, que ha reclamado el record de ser el más mayor que llegó a la cima. Claro que Sherchan no presenta documentación alguna, y es hasta posible que sus años no sean los de nuestro calendario.
Pero no es cuestión de investigar. Le sigue en edad un japonés excepcional que yo conocí en el Festival de Cine de San Sebastián en 1971 al que fui invitado de honor para ver una película extraordinaria sobre el Everest: “Everest Sinfoni”.
Su protagonista era Yuichiro Miura, uno de los más famosos esquiadores de lo imposible de la época. En la película, la mejor filmada en 70 mm. sobre el Himalaya, se recorría el fantástico camino por territorio sherpa hasta el mismo collado sur a 8.000 metros, desde donde Miura se lanzaba hacia la vertiente del Lhotse en esquís, frenando su velocidad -enseguida vertiginosa- dos pequeños paracaídas.

Calleja

Miura salvó la vida milagrosamente ya que a pesar de su indudable destreza como esquiador no pudo controlar los esquís por la dura pendiente helada, cayendo. La suerte y los paracaídas le salvaron, siendo filmado por varias cámaras además de la que llevaba en el caso y en los esquís.
En aquella ocasión no pudo llegar a la cima del Everest, lo que logró de forma admirable en el año 2003, con 70 años, aunque fuera criticado injustamente por periodistas no conocedores de su persona que le pretendían restar méritos por subir acompañado por dos serpas, lo que es casi normal en la mayor parte de los “ochomiles”.
Ahora, esta primavera, ha regresado a la cima este admirable personaje que tampoco ha logrado record de ser el más veterano en la cumbre, si es que se comprobara la edad real del viejo soldado nepalí.

Esta singular noticia pone de manifiesto el coraje humano y el sentido trascendente de la ilusión y el entusiasmo por la vida.
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