Lunes, 31 de Marzo de 2008
El próximo, ya inminente día 6 de abril, el domingo, me voy hacia el Himalaya sumido en la confusión.
Tengo todo preparado a lo largo de estos últimos meses: las difíciles gestiones de búsqueda de patrocinios, los equilibrios para dejar los compromisos sociales, la reorganización de una agenda que me permita disponer de tiempo, que es lo único que para mi vale más que el dinero, los entrenamientos, la difícil superación de los temores, las puestas a punto, tras dos intervenciones, de mi corazón gastado en más de cincuenta años de alpinismo por las montañas del mundo. Aprovecho para dar las gracias a la Dra. Boraíta, excelente cardióloga del Instituto de Medicina del Deporte del CSD, así como a sus colaboradores del Clínico: las eminencias de Macaya, Fernández Ortiz, Villacastín y tantos otros excelentes estudiosos del corazón y sus problemas.
Tengo todo dispuesto para partir aceptando la inevitable incomodidad, los esfuerzos físicos de adaptación a la altitud, las asfixiantes marchas, la comida de subsistencia, el frío casi insoportable de la altura…
Pero de pronto llegó la noticia de que China impide el paso a las expediciones al Everest por la vertiente tibetana, supeditándolas todas a la ascensión de sus propios escaladores, nada menos que doscientos cincuenta, los que deberán subir la Antorcha Olímpica hasta la cima del Everest como inicio de los Juegos Olímpicos de Pekín. Las justas reivindicaciones del pueblo tibetano, han ocasionado revueltas y protestas que han producido decenas de muertos, al aprovechar la coyuntura para enviar al mundo sus mensajes sobre la opresión que padecen. China no quiere testigos que cuenten lo que ocurre en el Tíbet, y mucho menos en la ascensión al Everest, el escaparate espectacular de la inauguración de la Olimpiada.
Y también Nepal se encuentra presionada por el poderío de China, con el fin de que también retrase todos los permisos de las expediciones para la ascensión al Everest por la vertiente sur. Esta es la situación.
Me voy al Himalaya, primero a Katmandú, para ver como están las posibilidades sobre el terreno y ver como evoluciona la situación, y segundo para tratar de recorrer caminos altos y subir alguna cima e ir aclimatando mi organismo a la altitud.
Llevo el equipo necesario, y junto a él mi ordenador para tratar de enviar alguna crónica a los amigos y a mi página web: www.cesarperezdetudela.com, que tan eficazmente mantiene R&A Marketing, agradeciéndoles a ellos y a SATLINK, la empresa que tanto ayuda a quiénes quieren seguir comunicados en las lejanías remotas, el Inmarsat y el último teléfono satelital que solo es un pequeño móvil que nada se parece al que llevé hace dieciocho años (el primero que se llevó al Everest) cuya antena pesaba 70 kilos. Los tiempos han cambiado y ahora todo es más fácil, aunque quizás no del todo para mi.
Me acompaña mi hijo Bruno que estuvo conmigo en las dos expediciones anteriores al Everest, la de 1990 y la 1992, organizadas por la Universidad Complutense de Madrid, animadas por el genio de Gustavo Villapalos. Ambas desgraciadamente fueron infructuosas.
La de 1990 fue una tragedia; cinco de sus componentes, todos extraordinarios jóvenes llenos de entusiasmo y precipitación, cayeron desde lo alto del Collado Norte; tres desaparecieron en el glaciar.
En la expedición de 1992 fui yo el que estuvo a punto de morir al sufrir un infarto. Pude sobrevivir gracias a que se organizó un generoso rescate entre las expediciones de Galicia, la del Ejército y Al filo de lo Imposible y la de mis propios compañeros que me rescataron del peligroso glaciar de Khumbu. Bruno fue el primero que llegó y que en esta ocasión no quiere perderse la aventura de volver a intentar estar junto a mi en la cima de la Tierra.
Mi reconocimiento a todos ellos que me han regalado diecisiete años de vida intensa: con espléndidas escaladas y ascensiones en todas las latitudes de la Tierra, preciosos vuelos en parapente, habiendo podido escribir en estos años algunos libros de los que me siento orgulloso y de haber podido pronunciar algunas inspiradas conferencias. Gracias a todos ellos.
Así están mis tribulaciones, bajo la amenaza real de no tener posibilidad de iniciar la ascensión del Everest (para mi el Qomolagma)
Si así fuera aprovecharía mi estancia en el Himalaya para continuar mis entrenamientos y para dejar firme constancia de mi decisión de volver, quedando aplazada mi tentativa. Quizás no me venga mal esperar unos meses más.
En cualquier caso llevaré, como siempre, unas pequeñas banderas: la de España, la de la Comunidad de Madrid y la de Torrelodones, las instituciones que me han ayudado. Y que no sea solo China, quien exhiba sus símbolos.
31 de Marzo, 2008 a las 17:33
Estimado César:
Os deseo lo mejor a Bruno y a tí. Se que nos tendrás informados, es uno de tus múltiples objetivos. Dicen que la envidia no puede ser sana así que te diré que tengo cierta envidia noble de no poder estár con vosotros. No importa el no poder estár allí, tenéis todo my empuje moral como el del resto de mucha gente que ve el blog y que después de este post espero que os escriban para animar la expedición.
Jorge
3 de Abril, 2008 a las 11:38
Hola Cesar. Jorge dice que la envidia no puede ser sana, pero todo lo que se trasmita desde una mente y un corazón noble nunca es insano. Envidio muchas aventuras que pasaste, muchas situaciones incluso malas, porque de esas salio el personaje y por que no, el mito C.P.de Tudela.
Dejando a un lado el tema político entre el Tibet y China, creo que el encanto y posibilidades de aventura es máximo y lo aprovechareis. Me imagino además lo que debes sentir por llevar contigo a tu hijo en una aventura de esta magnitud, disfrutando de compartir con el la lucha, trabajo y cima y irremediablemente la tensión por los peligros a los que os enfrentareis, fácil de asumir para uno mismo pero complicado para un ser querido, sobre todo alguien tan cercano.
Me ha sorprendido el comentario en el que crees que dentro de algunos meses en caso de retrasar la expedición, tendrás mejor preparación. Todos pensamos siempre que nos falta preparación cuando tenemos un reto por delante, sobre todo cuando el reto va a exigir el máximo de nuestro esfuerzo, nos exprimirá física y psicológicamente. Cuando corría en ciclismo, por mas y mejor que entrenaba, el día anterior a una prueba que había preparado desde hacia un tiempo, siempre estaba inseguro Nunca pensamos que tenemos la suficiente preparación, pero la realidad es que, si pensamos que estamos por encima del reto estropearemos la aventura, dejará de ser un reto.
Por cierto, desde que Pablo, que vive emocionado con los volcanes, se enteró que “Sezar de Tudela” los escala, has conseguido un fan de 1ª fila especial, desbancando a los pitufos, y Robin Hood.
Me despido no sin antes desearos buen viaje, disfrutona aproximación al Qomologma, y que la montaña, sin crueldad, no os lo ponga fácil, que lo que allí paséis sea digno de ser escrito por ti en uno de tus próximos libros .
Como dijo Leonidas: “Cuanto mas sudeis ahora, menos sangrareis en el campo de batalla.”
3 de Abril, 2008 a las 22:44
Hola César:
Quiero felicitarte por toda tu trayectoria y animarte en la nueva aventura que vas a llevar a cabo. En especial te felicito por llevar nuestra bandera, la bandera española a la cima. Siento rabia cuando al ver los programas de “Al filo de lo Imposible” siempre sacan en la cumbre el banderín de TVE, mientras el resto de montañeros del mundo llevan con orgullo su bandera. También aprovecho para expresar mi admiración por tus libros, tu magnífico programa en RNE “la aventura de la montaña” y en fin por todos tus logros. Gracias
5 de Abril, 2008 a las 21:16
Gracias una vez más a Jorge Alfaro y a Juan Carlos Domínguez sus comentarios inteligentes y amigables. Si puedo entraré a la aventura. Si así no fuera me entrenaré y dejaré lo más firme que pueda mi deseo de volver inmediatamente. Ojala, como me ha dicho algún amable lector el sufrimiento sea menor de lo que espero. Siempre la cima y la vida satisfecha requiere una alta dósis de dolor. Creo que es inevitable. Y hay que asumirlo. Abrazos
César P. de Tudela
14 de Abril, 2008 a las 9:26
Hola Cesar:
mandarte animo, suerte, y desearte lo mejor, soy una amante de los Himalayas, y de Tibet, disfruta por nosotros, y por ti.
suerte.
buen viaje.
estefi.
14 de Abril, 2008 a las 9:27
hola migo Cesar:
buen viaje y buena suerte.
en este maravailloso, pais, en las maravilloss montañas….
disfrutalo.
gracias.
estefi.
22 de Abril, 2008 a las 18:27
Gracias Estefi por tus ánimos. Gracias.
A Eduardo Expósito mis mejores recuerdos y también Gracias por haber leído algunos de mis libros. En cuanto pueda y me dejen reanudaré el programa de la “Aventura de la Montaña” en RNE.
Cuando regrese del Himalaya volveré a entrenarme, como siempre, para seguir en la fascinante vida del esfuerzo y la belleza. CP. de Tudela