Al margen de otras consideraciones yo creo que efectivamente somos cada día menos capaces. Si se salta más es gracias a la técnica, al equipo y a otros factores que nos separan de lo real. ¿Es válido un salto para caer de espaldas y lesionarse gravemente si no hay colchones? Es prioritario caer de pie para que el salto sea un salto aprovechable.
El hombre es menos creador, no tiene ideas, se esfuerza menos, es más especialista, más cómodo y los conocimientos basados en la intuición, van diluyéndose en la nada.
Sin el ordenador y el teléfono móvil los ciudadanos de hoy estamos todos perdidos. La técnica y el desarrollo nos separa de nuestro verdadero ser. Esta idea es una constante en la filosofía metafísica.
Para organizar una reunión de ejecutivos, comerciales o directivos, precisamos de la colaboración de una empresa especializada en “eventos”, palabra que en español puede tener diversos significados. Y esta oficina y otras son las que proponen ideas y personas que pueden dar sentido a la reunión. Nos ofertan a Butragueño para que cuente algo de fútbol, o a Oiarzabal que tendrá que hablar de la Isla de los Famosos o de sus ascensos en el Himalaya. Y esas experiencias, las de quien se elija, habrán de ser convertidas en ejemplares para que esos ejecutivos, o directivos se sientan estimulados por el esfuerzo ajeno. 

El Rescate de Al Filo de lo Imposible

Al Filo de lo Imposible, los colaboradores del programa de televisión española han estado a punto de sucumbir cómo expedición. El teniente Expósito, admirado amigo, y sus compañeros de expedición, entre los que se encontraban otros militares de montaña chilenos, han vivido una dura experiencia en la Patagonia, camino del cerro San Valentín, que yo recuerdo era también objetivo de la primera expedición española al famoso cerro Torre en 1971. Y entonces creíamos que el San Valentín era una montaña relativamente fácil de solo 4.000 metros.

Pero estábamos equivocados. En la Patagonia 4.000 son muchos metros; más que en el Himalaya 8.000. Y además, llegar hasta la base del San Valentín es más cansado y más difícil también que hacerlo a cualquier cima del Himalaya. Allí no hay caminos, ni porteadores, ni sherpas que te ayuden, ni poblados en los que guarecerte. En esos terrenos difíciles tienes que cargar con la pesada mochila a la espalda llevando en ella cuerdas, crampones, comida, saco, tiendas y todo lo imprescindible para sobrevivir. Por eso son tan pocas las expediciones que allí van. Son más fáciles y tienen más nombre las montañas del Himalaya.

La Patagonia es verdadera aventura, siendo normal que no se tenga posibilidad de recibir a tiempo ningún tipo de socorro.
En mi última expedición a esta misma zona, hace seis años, junto al Pedro A. Ortega, el Ardilla, mi hijo Bruno y Ángel Ortiz, el Murciano, traté de recabar ayuda del Ejército, pero me dijeron que no disponían de helicópteros en la zona, ni tampoco tenían la suficiente autonomía. Fue una dura experiencia de la que salimos por nuestro pie, muy cansados, y eso que yo ya había sufrido la dura crisis cardíaca del Everest de 1992.
Estos pasados días, en esta primavera andina, el equipo de al Filo de lo Imposible ha tenido allí un duro revés.
Y han dicho públicamente: “Nos salvó nuestra experiencia”.
Experiencia la tienen pero siempre rodeada de las grandes ayudas que la tecnología les ofrece: helicópteros, teléfonos satelitales, GPS, grandes presupuestos, excelente material… A los compañeros del Filo de lo Imposible nos les ha salvado la experiencia sino el socorro del Ejercito Chileno al rescatarles a tiempo. 

El ir siempre bajo el nombre de Televisión de España, además de contar con sus presupuestos, que es lo más complicado de la expediciones de aventura, y que no las tiene ningún otro alpinista, es una garantía de seguridad en la que la aventura se diluye.

La escalada del Ama Dablam.

La escalada de Jonás Cruces al Ama Dablam ha sido muy audaz y brillante, aunque contaba con la ayuda de los tendidos de cuerdas fijas en los pasajes claves, sin los cuales no habría podido ser tan rápida. El Ama Dablam es una de las montañas de perfil más atractivo de la Tierra y su escalada es difícil; es decir es verdadera escalada en muchos de sus tramos más espectaculares. Jonás Cruces la ha escalado en solitario, dejando a su compañero en el campamento base haciéndole fotografías.

Las propinas del Kilimanjaro.

La célebre montaña africana sigue siendo, a pesar de que el glaciar cimero está desapareciendo, la montaña del mundo más ambicionada por turistas, alpinistas, viajeros, deportistas y curiosos. Decididamente los humanos somos primates imitadores y muy poco originales. Y por ello los precios son altos. Cada vez más. Hay que pagar por entrar en el Parque y por ser atendidos en la caminata de varios días, acompañados de un guía y de los porteadores que suben el equipo y preparan las comidas. 

He ascendido muchas veces ésta montaña. No motivado por mi mismo, si no acompañando a amigos como guía.
Hace muchos no existía ningún control, pero tampoco ayuda y estaba libre de pago.
En 1970 subí por la vía Machame como un verdadero explorador alpinista, sin ayuda de ningún tipo, cargando con mi tienda y todo mi equipo.

Años después ya había que pagar para entrar por la ruta normal. Te presentaban un guía que pagabas y que nunca veías.
Años más tarde había que pagar aún más, te porteaban todo el equipo y preparaban y servían la comida.

En 1980 me pidieron propina los porteadores y yo les di unos dólares.
En 1990 tuve que pagar una propina impuesta para los porteadores de 5 dólares por cada persona de mi expedición.
En el 2000 la propina por cada persona ascendía ya a los 90 dólares.

Y en estos días del año 2007 me dicen que una expedición ha pagado por cada uno de sus componentes la propina obligatoria de 340 dólares. Este tema habrá que tratarlo con seriedad o dejar de ir al Kilimanjaro. 

Indudablemente cada día somos más torpes.