Entrevista a César P. de Tudela, revista Ballesol.alpinismo, expediciones, montañas

Entrevista a César P. de Tudela, revista Ballesol.alpinismo, expediciones, montañas

Gracias por darme la oportunidad de estudiarme a mí mismo a tráves de esta entrevista.

1. Usted es responsable de la popularización del alpinismo en España, y referencia para varias generaciones de montañeros. ¿En cuántas montañas ha clavado su piolet?

He sido un “mentalizador” y un divulgador del alpinismo español desde hace más de 40 años a través de los medios de televisión, radio y prensa. Además de mis libros y conferencias, pero fundamentalmente mi orgullo, creo muy legítimo, debe referirse a mis numerosas escaladas y ascensiones en muchas montañas de la Tierra.

Creo que a estas alturas, tras 55 años de constante permanencia en las montañas, debo ser uno de los alpinistas y exploradores que más cimas ha podido alcanzar, repartidas por toda la geografía del mundo. No me gusta ceñirme a una sola área como en los últimos tiempos está de moda en el Himalaya. Ello ha sido un gran privilegio que agradezco a la vida, manteniéndome vivo tanto tiempo, gracias a Dios, y algo a mi entrenamiento y mi ilusión por adentrarme en el misterio de este idealismo.

2. ¿De cuantas temió no poder bajar con vida?

Efectivamente. A mayor riesgo mayor vivencia. Creo honradamente que como muchos otros alpinistas estoy, o estamos vivos, por designios de lo alto, es decir de milagro.

3. ¿Qué es para usted el alpinismo?

Una gran pasión espiritual que nos impulsa un y otra vez a saber quién somos, a ahondar en nosotros mismos y con ello en el misterio del ser. Es un afán metafísico. Está inserto, lo sé ahora, en el idealismo transcendental, y como tal tiene una extraordinaria relación con las actitudes poético-místicas. Soy un modesto investigador de la filosofía transcendental, la que ya presentía cuando comencé esta actividad que siempre se la incluyó como deporte en el catalogo de actividades sociales.

4. ¿Cuáles son las montañas “malditas” para los alpinistas?

No existen montañas malditas. Las hay más peligrosas, más difíciles, más técnicas, más altas, más verticales o más extenuantes. Las montañas que usted se refiere son las que cuentan con más tragedias, tales como la famosa pared norte del Eiger, el Aconcagua, el Nanga Parbat, el K2, o el mismo Annapurna. Pero eso se debe a que todos los humanos sentimos una veneración por superar situaciones en las que otros compañeros de pasión han muerto. Las muertes animan a los vivos a tratar de repetir esas vivencias extremas.

5. ¿Qué le parece la desenfrenada carrera de los “ochomiles” en las que están envueltos algunos alpinistas?

Las carreras no son para mí el modo adecuado de hacer alpinismo. Sinceramente creo que es cómo una “moda” perniciosa, en la que se refleja la insana competitividad de la sociedad actual, muy materializada y superficial. Se practica con mucha asiduidad gracias a los presupuestos fáciles de distintas administraciones públicas y a los patrocinios económicos de grandes empresas que buscan un marketing lógico: La cima siempre es lo más alto.

El alpinismo de los “ochomiles” a mi parecer no es lo “más” del alpinismo, si no solo una derivación del auténtico alpinismo: el difícil alpinismo de soledad y cordada, el que se realiza en vertientes desconocidas o paredes verticales de tantos otros sistemas montañosos del mundo, ese sí que puede llegar a ser verdaderamente difícil.

Esta derivación del alpinismo, que es el “ochomilismo”, siempre a las mismas montañas, que aunque sean las más altas son las más conocidas y encontrándose preparadas por los sherpas con cuerdas fijas y hasta con las huellas y marcas en la nieve para colocar los pies.

El “ochomilismo” ha logrado la atención social, gracias a la fácil lógica de que se refiere a las montañas más altas, contando con el importante apoyo de los medios de información, que siempre son poco dados a la investigación de fondo de lo que es menos o es más.

Es una moda que se ha impuesto. Para practicar esta dura y también peligrosa “carrera” se precisa disponer de mucho tiempo libre, estar sin trabajo, y además lograr interesar a los poderes públicos (ayuntamientos, presupuestos deportivos de las distintas administraciones) para lograr importantes ayudas económicas a cambio de poner la bandera de la comunidad regional o del ayuntamiento. En España estas actividades han estado muy favorecidas por el Estado de las Autonomías, en disposición de generosos presupuestos.

Para ser un buen “ochomilista” con las debidas excepciones, hay que tener buena preparación física, mucha paciencia, no hace falta gran experiencia alpina, tener poco que hacer y desear fervientemente alcanzar la notoriedad pública. Por ello ahora existen unos alpinistas profesionales que se dedican casi exclusivamente al “ochomilismo” y así evitan efectuar el alpinismo tradicional, con menos transcendencia, mayor dificultad y sin ayudas de ningún tipo.

Además tengo que añadir, que subir alguna vez a una cima de ocho mil metros, aunque sea con gente, con cuerdas puestas y con ayuda o no de sherpas, es también una gran aventura y una vivencia inolvidable.

6. Da la sensación de que los deseos de récord y competición se han adueñado del viejo espíritu del alpinismo.

El alpinismo tradicional, el de la cordada, el que no practica carreras, el de ayuda al compañero sigue muy vivo pero fuera del interés social. Sólo existe lo que dicen los medios de información. Si no estás en televisiones, o en revistas importantes, o en medios radiofónicos no estás vivo. Es así. Estamos en una sociedad mediática. Los medios crean la polémica y dan la actividad que estiman oportuna. ¿Dictadura de los medios?

7. El alpinismo se ha modernizado. Hay mejores materiales y menos cimas por conquistar. ¿Se ha perdido parte de su romántica belleza?

No. El alpinismo sigue siendo una vivencia incomparable, plena de idealismo y belleza. Pocas actividades en la vida, además del arte y la persecución del saber, tienen su consistencia. El alpinismo es una persecución del conocimiento, en el que entremezcla el arte y la filosofía, la técnica y el ejercicio físico, el deporte y la poesía. Ya hablaremos más despacio de estos temas tan complejos e interesantes.

8. ¿Se puede tener prisas en la montaña?

Es mejor no tener prisa. Pero hay circunstancias en las que hay que ir rápido para evitar riesgos. Ante la tormenta, ante la noche… En fin hay que ser razonable en esta “sinrazón” del alpinismo.

9. ¿No hay “overbooking” en los “ochomiles”?

Sí. Cada vez van más alpinistas a ellos. Es la moda y contra la moda no hay nada. El Annapurna ha vuelto a ganar prestigio este año gracias a la muerte de Calafat y a los medios, como le ha ocurrido al K2 años antes. El Everest al ser el más alto está siempre de moda, por ello es la montaña con más muertes y esto sigue contribuyendo a aumentar su prestigio, a pesar de la instalación de anclajes para las cuerdas fijas y la reciente cobertura para los teléfonos móviles. El Everest es un “París-Dakar” para los alpinistas “ochomilistas”.

10. ¿Se pudo evitar la muerte de Tolo Calafat? ¿Quiénes son los responsables?

Creo que no se pudo evitar. Nadie estaba en condiciones de bajarle por aquellas alturas cargándose un cuerpo a las espaldas o haciendo una improvisada camilla, en donde hay grietas que cruzar, hundiéndose en la nieve, rodeando “seracs”. Creo que alguien que no puede andar está necesariamente perdido, salvo casos excepcionales.

Creo que nadie es responsable de su muerte.

Quizás en otros tiempos cuando el Himalaya era una excepcionalidad en el alpinismo tradicional, las expediciones estaban más estructuradas, con gentes muy seleccionadas y en ellas podía darse esa posibilidad de sacrificio romántico de exponer la vida por un compañero –como ocurre en el alpinismo tradicional- Y hay varios casos en la historia, en la que algún compañero se quedó tratando de salvar al amigo que no podía más, muriendo juntos.

11. Usted lleva más de 50 años viviendo situaciones de riesgo. ¿No se cansa? ¿Qué le han aportado esas vivencias?

Estoy cansado, pero estoy siempre dispuesto a la aventura.

El reto es un resplandor en la vida de los hombres. Las vivencias, según Ortega, definen al ser humano. Cuanto más vivencia más vida. Y yo optimistamente digo que también más juventud. Desgraciadamente mis infartos, primero en el Everest y luego en una montaña en el Tíbet, me han apartado algo de las montañas de máxima altura, pero realizó una actividad muy variada y de gran interés. Escalo para obtener reflexiones y estudiar las reacciones ante el miedo, ante el agotamiento, ante el peligro. El alpinismo es uno de los mejores observatorios del comportamiento humano.

12. ¿Qué debe tenerse en cuenta a la hora de enfrentarse a una montaña?

Deberemos saber si esa lucha que nos espera es la que deseamos fervientemente. Si de verdad estamos preparados para ella. Sí vamos acompañados verdaderamente por personas capaces. Sí llevamos el equipamiento adecuado. Sí es la mejor época desde el punto de vista del tiempo y la climatología.

13. Cuando se está al límite, como usted ha estado ¿qué tipos de pensamientos nos ayudan?

Entonces estas inserto en la lucha por sobrevivir, cuidando los detalles que son definitivos para salvarte y al final siempre pido a Dios ayuda, ya que en los últimos años, cada vez más, mis investigaciones y mis sensaciones coinciden.

14. ¿Qué le ha enseñado la montaña que se pueda aplicar a la vida?

Desde el principio me di cuenta de que la escalada, las ascensiones de montaña y el difícil alpinismo era algo que había que ir traspasando a la vida de cada día.

Ahora, en estos diez últimos años, se están dando cuenta las universidades y las grandes empresas, de que el alpinismo es una de las grandes escuelas de la vida, válido para enseñar a afrontar con sus enseñanzas las crisis de las empresas y de las personas. El alpinismo en mucha mayor medida que otros deportes espectaculares, como el futbol, el tenis o el automovilismo es transcendental. Y Juega con las verdaderas situaciones extremas. El alpinismo no es un juego en el que se gana o se pierde. En el gran alpinismo no perdemos el partido, perdemos la vida, y estas experiencias enseñan mucho a distinguir lo necesario de lo superfluo.

15. ¿Es la montaña es lo más parecido a la felicidad para usted?

No la montaña solo es lucha, incomodidad, esfuerzo, belleza, miedo, provocación o reto. La montaña es un duro peregrinaje a la cima de la vida. La felicidad es estar de acuerdo con uno mismo cuando desciende a la tierra.

16. ¿Cuáles han sido sus mejores y sus peores momentos?

Ser alpinista es estar preparado para las tragedias.

Mi vida es ya muy larga y ojalá se prolongue aún mucho más. He tenido en ella mucha suerte y mucha ayuda de Dios.

He vivido muchas tragedias y muchos momentos de exaltación por el éxito alcanzado que nunca me ha hecho soberbio o arrogante.

Estoy escribiendo ahora mis memorias y yo mismo me encuentro abrumado de tantos momentos gloriosos para mi espíritu y de tantos otros terribles sobrellevados. Creo sinceramente que no es posible ser solo feliz, sin haber sido antes desgraciado, esperando siempre que la vida se apiade de nosotros.

17. ¿Cómo recuerda sus inicios de alpinista? ¿El alpinismo depende de los patrocinadores? ¿Qué le parecen las expediciones comerciales?

Fueron duros pero entusiasmantes. Me tuve que hacer fuerte haciendo mucha gimnasia. Yo era débil y miedoso. Fue una transformación portentosa, gracias a la ilusión y al entrenamiento.

Mucha gente quiere practicar ahora el montañismo y las ascensiones en cualquier macizo de la Tierra incluido el Himalaya. Hay una Asociación española de guías de montaña y alta montaña titulados y con verdadera profesionalidad, y yo mismo pertenezco a ella como guía de alta montaña. No la gente se gasta el dinero en practicar alpinismo, aunque en el mencionado anteriormente “ochomilismo” sea necesaria y muy frecuente el patrocinio.

18. ¿El montañismo es ecologismo por definición?

No. No tiene nada que ver. Hay alpinistas que no saben cuidar el paisaje.

19. ¿Tiene algún desafío pendiente?

Sí, así es. Mi espíritu es muy poco conformista. Quiero seguir viviendo la aventura y el peligro, aunque cada vez me dé más miedo. Este mes de julio querría estar sobre la cima del Khan Tengri, en el Tien Shan, unas montañas muy altas y frías al norte del Himalaya. Ojalá lo consiga sin demasiados esfuerzos. También tengo otras cimas pendientes, libros por terminar y conferencias por pronunciar.

20. ¿Cuáles son los picos emblemáticos del mundo y de España?

Tengo que reconocer que el Everest lo es, junto al K2, el Annapurna y el Nanga Parbat, pero nunca podemos olvidar al Mont Blanc, ni al Cervino, ni al Eiger, o la Verte, a las Dolomitas, o el Cáucaso, a la preciosa cordillera Blanca del Perú, los picos de la Patagonia, el Ararat, el monte Sarmiento, el Usbha.

Y en España están unas cimas extraordinarias: el Monte Pérdido, el Naranjo de Bulnes, el Tozal del Mallo, el Torreón de los Galayos en Gredos, Montserrat y tantas esbeltas montañas más que nos enriquecen el horizonte de la vida.

21. ¿Cómo es César Pérez de Tudela escritor?
Soy poco conocido como escritor. Es cierto que me han editado muchos libros, unos 35, pero nadie me considera escritor, y eso que algunos de mis títulos de literatura juvenil tuvieron mucho éxito y he sido muy reclamado por colegios con renombre.

Efectivamente tengo mucha ilusión por mis libros. Es mi herencia a esta sociedad, que a veces me desprecia, pero lo considero un deber. Estoy siendo y he sido un privilegiado que está llevando una vida extraordinaria y debo de hacer algo por devolver a los demás esa oportunidad que nunca he desaprovechado.

Se lee poco, esa es la verdad, pero yo escribo para el futuro. Tengo pendientes de editar varios libros que estoy tratando de terminar.

Me apasiona hacer bien especialmente, con la debida arquitectura, uno que dedico a reconsiderar los valores del alpinismo y su tremenda filosofía. Es casi una modesta investigación, una epistemología fenomenológica sobre los alpinistas, espero que profunda y amena, relatando grandes y trágicos sucesos del alpinismo contemporáneo, que creo que llamaré “Las Montañas del Alma”.

Tengo concluido uno que es para jóvenes sobre el Naranjo de Bulnes, contando por mi personaje el barón de Cotopaxi. En fin he de seguir trabajando mucho, escalar lo que pueda, seguir volando en parapente y no defraudar a mis seguidores, que son pocos.

Un cordial saludo y gracias por darme la oportunidad de estudiarme a mí mismo a través de esta larga entrevista.

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