Estimados amigos:

Aquí estoy otra vez con todos vosotros para continuar con esta gran historia….

Os comentaba que Yemen es uno de los lugares más interesantesdelatierra, pues bien entre sus costumbres puedo destacar que en el mercado se vende el «qat,» unas hojas verdes que se cultivan por todas partes. Es la distracción yemenita. El «qat» es casi la misma hoja de la coca de los Andes, la que mascan incansables los indígenas del altiplano. Los yemenitas lo hacen con mayor señorío, no como ingrediente de supervivencia, sino cómodamente tumbados entre almohadones, saboreando el paso del tiempo y acariciando el puñal curvo que llevan indefectiblemente colgado a la altura del vientre – la jambia – ya que en cuanto dejan de ser adolescentes se visten de hombre y el arma decorativa y simbólica trata de evidenciarlo.

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Por la carretera bordeando él Hadur Shuayh la montaña más alta del Yemen, solo setecientos metros por encima de nosotros, vamos mirando la alta meseta semi – cubierta de plantaciones de «qat «, la hoja maravillosa cuyo cultivo sustituyó al famoso café del Yemen, el del puerto de Moka en donde se embarcaba para su exportación.
Un puesto militar nos impide el paso. No se puede seguir.
– Es por la seguridad de los extranjeros – Nos dicen –

Nuestros acompañantes yemenitas son gente sin miedo, simpáticos como todos los de esta región mesetaria de soles y piedras, e inmediatamente saben reaccionar buscando rutas alternativas de «campo a través» por donde antes nadie había pasado eludiendo controles.

El extranjero es un huésped al que hay que resguardar y ofrecerle la mejor imagen del país, y esta no es otra que la real. Así es el Yemen. Un pueblo antiguo y como tal armado y guerrero, orgulloso de sí mismo, en permanente litigio entre tribus, siendo todavía estas la base de su orden social. Y es frecuente que las tribus, dueñas de sus territorios, estén enfrentadas entre sí.

Mohsen Alí un joven yemenita del sur es nuestro acompañante. Habla español aprendido tras cinco años en Cuba – una experiencia inolvidable para un hombre del desierto, del Yemen al Caribe… del velo al desnudo… Y Mohsen se confirma cómo un excelente introductor en este mundo antiguo como la vida. Mohsen nos cuenta la historia de la Arabia Feliz, cuando Ismael hijo de Abraham, fundó el reino hace 4.000 años. Los amores entre Salomón y la reina de Saba. Las grandes tribus dominan las montañas. Los Hashids y los Bakils. Y en el oeste los Zaramiqs. Es una sociedad tribal como decíamos.

Las ciudades, las murallas, las fortalezas están situadas siempre en lo más alto. En el Yemen se vive en las cimas. Las ciudades son fortalezas y el Yemen es un país de guerreros, en las que las espadas y las gumías tienen más valor que los escudos heráldicos en la Europa renacentista.

La vida está en los pueblos, en las aldeas de montaña, en los desiertos. Por ello el Yemen es antiguo. Por ello y por la ausencia de influencia extranjera. La religión domina plenamente. Es un país islámico y como tal las mujeres cubren sus cuerpos con túnicas negras, dejando solamente una pequeña abertura para ver, que ni siquiera para enseñar sus ojos, mientras los hombres usan los vistosos turbantes enrollados en la cabeza de colores azules o negros.

La arquitectura de las casas fortalezas es admirable, hechas de piedra sin argamasa, en perfectos bloques, sirviendo tanto para la defensa como para desempeñar funciones de casas de labor con el ganado durmiendo en la planta baja.

Hemos recorrido ya una docena de preciosos lugares dispersos en las abruptas montañas: Thula, Hababa, Shibam, Kawkabam, Manakha… alcanzando los rigores del Mar Rojo buscando la vieja ciudad de Hodeida sin hallarla.

En nuestros cuadernos viajeros guardamos los dibujos de esas caras con expresión feliz – sencilla y natural conformidad con la vida – una vida antigua, en lo alto de sus picachos rocosos, mirando al horizonte del pasado, vestidos a su forma siempre con las «jambias» simbólicas sobre el vientre. Ojalá este nuevo siglo pueda respetar el pasado.

Si has viajado a Yemen, ¿cuál ha sido la anecdota más divertida?, ¿Consideras que es un país interesante?, ¿Prefieres otra ciudad árabe? ¿Cuál?, ¿Pudiste compartir con los yenemitas?

* Nota a los viajeros:

Cada país tiene sus riesgos, peligros y aventuras. Es necesario que los viajeros se informen de las posibles situaciones de riesgo de los países de destino.
Informarse bien o tener una información lo mas ajustada posible a la realidad (a veces es muy difícil) puede ser crucial en nuestra aventura.