Os quiero relatar una de las expediciones más interesantes que he realizado. Me gustaría destacar que antes de viajar es importante informarse acerca del país que deseamos visitar. Es nuestra obligación tomar precaucionesdetodo tipo, ya que es la forma más inteligente de disfrutar los diferentes rincones que nos ofrece esta tierra.

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El Yemen permaneció oculto a pesar de las exploraciones del alemán Niebuhr en el siglo XVIII y del francés Botta en el XIX. El Yemen mantuvo el secreto de sus costumbres y paisajes, permaneciendo inmóvil en la historia, alejado por sus imanes del influjo del mundo moderno.

Algún viajero me había hablado del Yemen como uno de los lugares más exóticos e interesantes de la Tierra. «Es un país casi increíble, lleno de gentes armadas, castillos y torres medievales sobre inaccesibles precipicios…» Este cronista recordaba haber leído un libro lleno de interés – En el país de las sombras cortas – de Hans Ruesch, en el que se relataban noveladas las guerras entre el Yemen del norte y el Yemen del sur: Ejércitos a caballo, oasis, campos de leprosos, montañas inaccesibles…

La paz llegó por fin, después de guerras medievales a finales del siglo XX entre príncipes de ayer y jóvenes revolucionarios de hoy. En 1990 tras una amarga lucha fratricida entre el Yemen del Norte y el Yemen del Sur, el país se unió constituyendo la República del Yemen.

En cuanto pude, entre expedición y expedición, buscando un hueco en mi agenda viajera – cada año que pasa es un año menos y la actividad hay que incrementarla para frenar el declive inexorable – decidí ir a recorrerlo ayudado por el italiano Marco Livadiotti de Universal Travel, y las líneas aéreas Yemenia.

Mi pretensión como siempre era volver a la aventura del camino sin andar, y poder llegar hasta la máxima altura del país, la cima del Hadur Shuayh de 3.700 metros, cruzando tierras y valles para desde allí contemplar el misterio de un país bíblico.

He regresado entusiasmado del paisaje contemplado, a pesar de no haber llegado a la cima de Arabia, lugar destinado al Ejército y lugar prohibido. Decía que hemos vuelto intrigados por sus viejas y vivas costumbres, impresionados por la simpatía de sus gentes. Hemos recorrido en un agotador viaje cientos de kilómetros en búsqueda constante de valles y fortalezas. Mis expertos compañeros el periodista Vicente Martinez Marquez, logísta y explorador, junto a Santiago Campo, productor de reportajes espléndidos en la televisión española.

La sorpresa comienza cuando el viajero llega a Sana` a capital del país, ciudad de curiosos barrios rodeada de viejas murallas, con altas casas de piedra curiosamente decoradas. Sana`a representa el pasado vivo, cómo casi todo el Yemen, con excepción de Hodeida, el puerto del Mar Rojo y quizás de Adén, la ciudad que fue dominio inglés a lo largo de los dos siglos pasados. El Yemen es ayer. Y en virtud de esto constituye un tesoro para los viajeros – todavía no para simples turistas – que por desgracia lo será enseguida, aún cuando la distancia entre ambas formas de viajar – dos conceptos de vida – se está acortando extraordinariamente en los últimos quince años.

Sana ´a, capital de Yemen

El territorio yemenita es la región costera meridional de la Península Arábiga, que puede dividirse en zona llana y arenosa en el golfo de Adén, una zona de cordillera marítima quesepara esta de la zona ultramontana y mesetaria, en donde se alcanzan alturas muy superiores a los 3000 metros de altitud. En la transición de territorios – entre montaña y planicie – se encuentran valles profundos, de privilegiado clima, con frecuentes lluvias, entre montañas con vertientes abruptas y rocosas. La costa es cálida y húmeda, siendo el interior fresco y lluvioso, sorprendentemente verde en muchos valles durante el estío.

Sana`a es como decíamos una preciosa ciudad, cuyo esplendor se encuentra en las callujas estrechas y vivas, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Muchos viajeros han dicho que es la ciudad más bonita del mundo árabe. No sé yo si tanto, ya que tendríamos que recordar a Marrakech, y a Fes en el reino de Marruecos. Sana ´a tiene sello de autenticidad, casi tanto como lo tiene – más lo tuvo 30 años atrás naturalmente – Khatmandu en Nepal o Peshawar en Pakistán. Sana`a es un paisaje urbano para pasearlo, entretenerse en sus mercados, hablar con la gente, preguntar en las tiendas, oír en el atardecer las llamadas de la oración largas y penetrantes como letanías antiguas. Sana`a es volver al pasado con historias de desiertos, oasis y princesas con la cara cubierta. Yemen es este país que llamaron feliz y que efectivamente lo parece.

Nuestro viaje comenzó visitando Sana`a atravesando la vieja muralla e internándonos en el misterio de sus callejuelas, mirando aquí y allá, descubriendo que en el interior de sus tiendas cuidadas y oscuras está el viejo secreto de la vida: la contemplación de la belleza en los colores naturales, la mirada, la charla tranquila, allí se esconde precisamente la vida sencilla, que es y será siempre igual. Los coches comienzan a circular por las calles, rompiendo el murmullo tradicional de las voces y los ruidos.

Desde la terraza alfombrada de un séptimo piso, en los viejos edificios de piedra y adobe, el viajero fotografía la vieja ciudad edificada bajo la efigie seca de la montaña, mientras unos simpáticos yemenitas mastican las hojas verdes y tersas de «qat » medio tumbados en el suelo.

– Las cimas están prohibidas – Nadie puede subir. Es territorio militar. Desde lo más alto se domina la tierra.

¿Conoces Yemen? ¿Podrías destacar lo que más te gustó? ¿Qué tal la experiencia?

Mañana os seguiré contando mi experiencia en Yemen ….

* Nota a los viajeros

Cada país tiene sus riesgos, peligros y aventuras. Es necesario que los viajeros se informen de las posibles situaciones de riesgo de los países de destino.
Informarse bien o tener una información lo mas ajustada posible a la realidad (a veces es muy difícil) puede ser crucial en nuestra aventura.