Derecho y Montaña. Inevitables disquisiciones

Derecho y Montaña. Inevitables disquisiciones

“La penetración del Derecho en el ámbito de la Montaña solo puede ser un sacrilegio” dijo el jurista y alpinista francés Henry Le Bretón…

Soy un veterano alpinista, realmente el primero que comenzó a estudiar las consideraciones jurídicas…del ejercicio del montañismo, motivo de una antigua tesis doctoral, diversas publicaciones, y hace 24 años de la edición a cargo de Desnivel de mi librito Derecho de la Montaña, el primer texto aparecido en España sobre estos incidentes y accidentes de tan complicada consideración, como es el SCAN0001“redicho” mundo del Derecho.

Soy guía de alta montaña todavía ejerciente, dado de alta en la actual AEGM. He sido profesor de la antigua ENAM de Madrid y director de la misma, Responsable del programa de Seguridad en las montañas españolas de la Dirección General de Protección Civil del Ministerio del Interior. Profesor de Técnicas de Rescate y Salvamento. Fundador de los primeros cursos para los cuerpos de bomberos, en relación con los Servicios de helicópteros de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, en los que se diplomaron más de 500 profesionales entre 1984 y1988.  He acompañado como guía, o como experto, o como alpinista o escalador entrenado, a numerosos amigos, así como a grupos organizados, compañeros del ICAM, Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, en donde participan también magistrados, notarios y otros profesionales del Derecho. He sido instructor de SAR, el Príncipe de Asturias (Hoy el Rey) en los cursos diseñados en distintas montañas de España.

La suerte –creo que la bondad de Dios– siempre ha estado junto a mí, y en tantos años y en tan innumerables ocasiones nunca ha ocurrido nada que el Derecho me pudiera incriminar, y que conste que he cometido errores con frecuencia: me he equivocado de itinerarios; me ha sorprendido la tempestad; he sido arriesgadamente optimista; algunos de mis protegidos o patrocinados se han encontrado muchas veces al límite de su resistencia… pero penosa y afortunadamente he ido logrando llegar siempre a mi destino.

Mi vida es un milagro de entusiasmo, estoy vivo, yo y muchos de los que conmigo escalaron (mi compañero en la pared norte del Eiger, en 1969, o en la primera española a la pared NE del Badile, o en la tormenta, norte de la cima Grande del Lavaredo, o solo escalando el Denali (Mc Kinley) o el Aconcagua hace cuarenta años, o en numerosas expediciones). Nunca la prudencia ha sido desgraciadamente mi virtud…

¿Es que acaso el alpinismo es una actividad prudente?

En estos últimos tiempos, el Derecho, con sus numerosas normas, ha penetrado en las montañas extremando las exigencias legales: seguros, planes sanitarios, títulos específicos, permisos administrativos de los distintos parques, condicionados por la presión económica de las poderosas empresas de seguro que quieren a toda costa estar presentes.

La montaña dejó de ser la última puerta abierta a la libertad y a la aventura aplicando decretos de las comunidades autónomas de dudosa y difícil interpretación, confusos y hasta contradictorios…

 

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