La verdad es que ahora me siento bien sentado en el pequeño jardín de mi casa al atardecer. Estoy tranquilo aunque pendiente de las noticias del rescate del alpinista lesionado a 6.300 metros en el Karakorum. Ya no me siento responsable ocurre lo que durante varios decenios me ocurría, cuando sentía la imparable necesidad de trasladarme al lugar del suceso para tratar de ser útil y ayudar en lo posible a quiénes estuvieran en peligro. Ahora yo soy bastante menos de lo que fui y son muchos los que están en su mejor momento de fuerza, técnica y entrenamiento. (más…)