Que… ¿que estoy pensando?

 

En cuestiones muy distintas. Me preocupa el tema de Cataluña, que es tan grave y tan desagradable, ya que se siente el odio y el rencor de los independentistas hacia el resto de los españoles… Un tema difícil que traerá consecuencias…

En el plano personal pienso en mi hijo pequeño, César, trabajador con ideas e iniciativa en el mundo de la imagen que está persiguiendo que SONY le pague unos trabajos que hizo adelantando él los presupuestos… Ha debido existir ahí algún malentendido…

También me preocupa el tráfico de carretera, el que tienen que hacer mis otros hijos diariamente y en concreto Lola – mi mujer- que acude desde hace decenas de años al INTA en donde dirige -creo que con mucho acierto y mucho trabajo- esa parcela del saber que se refiere al Espacio…

Silvia Vidal, la escaladora solitaria

También pienso en esa escaladora que lleva muchos años abriendo vías difíciles -y muy difíciles- en lugares perdidos de las montañas del mundo. Silvia Vidal, sobre quién querría hablar hoy en el espacio que me cede mi amigo el excelente Juanma Rodríguez (ponente muy cotizado del Futbol –como periodista podría adentrarse en muchos otros temas- en esa radio que cada día se escucha más: Es Radio de Libertad Digital… Pues bien… Silvia Vidal, siempre en solitario, se dedica a ir a zonas inaccesibles, en donde alguna avioneta la deja bajo esas paredes que quiere escalar (lo debe desear apasionadamente) y ella primero tiene que transportar sobre su hombros muchos fardos de 25 o 30 kilos (ella pesa 45) que contienen la comida para varias semanas, así como el equipamiento de escalada (cuerdas, clavijas vestimentas de abrigo, hamaca para pasar docenas de noche colgada del precipicio de cientos de metros) y tiene que hacerlo varios kilómetros montaña arriba, hasta donde empieza verdaderamente la escalada… El porteo de esas cargas constituye por sí solo un esfuerzo extraordinario… y la ocupó, en éste última experiencia, 36 días porteando y 17 días abriendo la ruta en la pared de la escalada, vivaqueando en la hamaca que se mece a 100, 300 o 500 metros de la base…

Esta ultima vez, su meritoria escalada ha sido en Alaska, en la cara oeste de Xanadu (Arrigech  Peaks) y  ella la ha titulado “Un paso más “y sube más 500 metros  verticales, con dificultades técnicas de A4 y 6ª…  ¡¡ Increíble !! …

No lleva ni radio ni teléfono, ni ningún apoyo exterior, tampoco GPS y además sorprende que aunque es conocida en los ámbitos de la escalada y del alpinismo… no goza de un especial prestigio…

El caso de Silvia Vidal es digno de darse a conocer, ya que ha abierto decenas de vías de escalada en importantes macizos montañosos de la Tierra. Debe tener algunos buenos patrocinadores, que pasan desapercibidos, lo mismo que ella… y yo pienso… y ello me interesa mucho más que las líneas o rutas de escalada que abre –normalmente en escalada artificial- en la hondura de su singular ser ¿Cuál son sus motivos? ¿De que huye? ¿Cuál es el motivo que la impele a enfrentarse… y superar tantas veces la tremenda soledad, la experiencia de ver el amanecer colgada de la vertiginosa hamaca, incómoda para dormir, cargando esos bultos imposibles…Y recuerdo aquella conclusión mía de humilde estudioso del alma “Solo con la razón no se puede penetrar  en el ámbito de lo transcendente”
¡¡  Adíos Silvia Vidal !!  Estoy seguro que alguna vez sabremos esos profundos secretos de tu vida inverosímil, llena de momentos extraordinarios, en la que la pasión por la aventura se esconde en el núcleo del alma… Silvia debe ser maestra en sensaciones… y ha ampliado su conciencia en múltiples veces, viendo al sol desaparecer cada día en los que ella ha rozado infinitos peligros…DSC02602P1010677Ref. Urriello 2016