La medalla de Ignacio Echeverría, el Héroe de Londres.
Son muy pocos los protagonistas de hechos memorables en la sociedad en la que vivimos… y solamente algunos deportistas que hacen juegos alabados por las masas, los futbolistas, los jugadores de baloncestos o los tenistas, entre otras muchas prácticas deportivas, llenan las páginas de los importantes medios de información…
Los deportistas profesionales exhiben valores como el esfuerzo, la ilusión, la persistencia, el entrenamiento… Y la sociedad les recompensa con la fama y especialmente con cantidades de dinero infrecuentes en la mayor parte de las dedicaciones sociales…
Pero el deporte no debería relacionarse nunca con las ganancias dinerarias, más aún el nacimiento de las actividades deportivas tenía precisamente el límite del ánimo de lucro…
El deporte es una actitud excelsa y ascendente –escribió Ortega- en la que el lucro no existía… El deporte era toda aquella conducta, que se enfrentaba al trabajo Y así se fue desarrollando el espíritu olímpico, manteniéndose incluso hasta el renacimiento de los Juegos por el propio barón de Coubertin…
Pues bien todo esto viene a relacionarse con el ejemplo apabullante y heroico de Ignacio Echeverría, el deportista español, trabajador en Londres, que sin practicar el ejercicio de deportista profesional… demostró el valor más admirado, el más valioso, esa valentía que define y eleva a los humanos…
Pues bien, el gobierno tan criticado por unos y otros, fue al principio de este enorme suceso, poco generoso… anunciando la concesión al héroe… de la medalla de Plata al Mérito Civil… (Dos días después de escribir este artículo el Consejo de Ministros ha elevado la condecoración a la Gran Cruz del Mérito Civil)
Un ejemplo tan evidente y gallardo merecía la más alta condecoración…
Mi máximo respeto para este héroe que ejerció con suprema dignidad el valor, mostrando la mejor virtud del ser humano, enfrentándose al peligro, ayudando a una mujer a la que un loco fanático asestaba mortales puñaladas, no huyendo del terror… sino ejercitando ese valor tan valioso como la valentía, la que merece el mayor aplauso social…
El ejemplo de Ignacio Echeverría es acreedor, no solo del respeto agradecido de España, sino de la eterna canción de los poetas… esos versos que nos levantan por encima de la mediocridad dominante…