Guia de Montserrat
¿Cuántos triunfos existen en los fracasos?
¿Cuántos fracasos pueden esconderse en los triunfos de los campeones?
En algunos casos el triunfador podría ocultar sus debilidades, sus temores, sus incapacidades y aún sus torpezas, mostrando una fortaleza ejemplar de espíritu y de cuerpo, mientras que la “subjetividad” del fracasado evidenciaría actitudes valiosas confesando con sinceridad sentimientos, miedos e incapacidades, dignas de ser conocidas y en muchos casos admiradas.
Podría ser más meritoria y admirable la conducta del que cuenta con honestidad su lucha y sus equivocaciones o errores, que la ostentación de facultades extraordinarias del triunfador.
“Solo los que pierden tiene algo verdadero que contarnos”
Vivimos en una sociedad dominada por los triunfadores, los grandes campeones, los que ganan a costa de que otros pierdan, exaltando exageradamente los triunfalismos, sin tratar de reconocer que muchas veces, del gran triunfo al fracaso solo media una diferencia insignificante.
Frente a esta exaltación del campeón -exceso de campeonísimo social- esta sociedad debería desarrollar paralelamente la psicología del perdedor.
Frente al campeón que ocultó sus debilidades y sensaciones interiores mostrando solo sus aptitudes, esta sociedad debería valorar los esfuerzos del “derrotado”, elaborando la filosofía del perdedor, con posibles, y en muchos casos actitudes valiosas confesando esos aspectos interiores de miedos y esfuerzos que tanto podrían enseñar a los demás..
Es muy frecuente que los perdedores tengan algo interesante o importante que contarnos
Yo que he ostentado triunfos sociales en épocas pasadas, animo a los que no triunfaron a que cuenten sus derrotas, enriqueciendo esa capacidad de adaptación que esta sociedad materialista y superficial –es más importante ser que parecer- debería comenzar a valorar y a respetar.
Si esta sociedad – y especialmente los medios de información- se ocuparan más en relatar las desventuras de los perdedores, sus experiencias, sus desvelos y esfuerzos podríamos deducir que algunas veces es más grande el fracaso que el éxito, mostrando el interior sustancial de los que no alcanzaron el éxito.
Esto solo son conjeturas que he creído adecuadas reseñar para reflexionar tras haber tratado una vez más de alcanzar la cima. Gracias