Yo conocí a este gran deportista del alpinismo cuando realizó el primer record de la pared norte del Eiger… Y quedé impresionado sin saber interpretar tan inmensa y peligrosa “carrera pedestre” como si estuviera en un estadio de atletismo… Luego llegó ese otro record todavía más rápido, y un tercero en el que los videos grabados desde helicóptero nos mostraban a un atleta corriendo peligrosamente por el hielo, y escalando rocas, ayudándose de dos piolet curvos que empotraba en la nieve y en las fisuras…
¡¡Claro!! Él no tenía como los de mi generación, esos fantasmas del temor pegados a la conciencia, especialmente ante una pared como la del  Eiger, muerte de tantos grandes de la montaña, por agotamiento, por caída… o simplemente impresionados por la emoción de estar escalando la pared norte del Eiger.
Muchos de nosotros nos preguntábamos en aquellos lejanos tiempos:
¿Cómo estará el “Tubo de hielo”? …  ¿Y el Tercer Nevero? ¿La Rampa?
    ¿Y las Fisuras de salida?… O la Travesía de los dioses, o la Araña… ¿Tendré fuerzas para seguir?… ¿Y si la tempestad me sorprendiera?
Allí muchos grandes habían fracasado y habían muerto, No vamos a mencionar a tantos ilustres campeones…
La llegada de Steck al escenario de la “Nortwand” había dejado a figuras del alpinismo internacional, en una situación de manifiesta inferioridad y sin ninguna explicación convincente… ¿Cómo otros grandes del alpinismo tardaban tanto?…
¿En qué situación quedaban para la verdadera historia, Terray,  Lachenal,  Rebufatt, Hermann Büll, y los mejores alpinistas de tantas generaciones?
Steck, cómo muchos de los escaladores y alpinistas de hoy, ya no son esos exploradores del pasado que emprendían con cada escalada, la búsqueda del camino de sí mismos, una escalada que nunca se veía… Hoy muchos escaladores y alpinistas son perseguidores de records y su vida es la velocidad, meticulosos atletas sobre elEra-Necesario-Morir estadio natural de los Alpes, o del Himalaya…
El alpinismo y la escalada se están desvinculado del ayer y ahora cada vez se parece más a las grandes pruebas del olimpismo… y en las montañas, muchas veces…  como cuento en mi libro “¿Era necesario morir?” Desnivel 2016