Y en estos días tristes de congoja y de miedo, rodeado de las extraordinarias montañas, me resigné ante el dolor, el de las heridas de la vida y de la muerte: “con tres heridas yo, la de la vida, la de la muerte y la del amor”
“¿Era necesario morir?”

Me incliné sobre la Tierra, como 45 años atrás escalando el Annapurna, postrado ante la vida y el amor. Y dialogué con Dios buscando los versos en los altivos glaciares. Renuncié a la comodidad y busqué nuevamente el peligro y el cansancio, solo en las noches frías y negras, pidiendo perdón a Dios por estar allí.
Las más anheladas ideas y los deseos más preciados no se pueden nunca poseer; solo se pueden tener perdiéndolos. Las noches se sucedían largas y solas. El amor y la cima eran la vida y la muerte.
César Pérez de Tudela

Feria. Foto Dario 2Era Necesario MorirEra Necesario Morir