He regresado hace solo unos días de Etiopía y me ha parecido un país muy interesante en distintos aspectos: humano, religioso, y especialmente, para mi, en lo referente a sus volcanes, además por supuesto de esa queconstituye las Iglesias de Lalibela.
Allí, muy cerca de Lalibela, está la montaña de Abume Yosef de alrededor de 4.000 metros y que constituye una curiosa travesía de varios días.
Subí al volcán Zuqualla, sin demasiado interés para mi, con excepción de encontrarme en su cima un poblado, ya que las laderas son muy feraces para el cultivo de cereales. Es decir, se vive en la cima de este volcán apagado. La subida tiene un desnivel de alrededor de 800 metros, siguiendo un camino. Además de esta curiosidad, el volcán es simplemente una excursión. Al llegar a la cima, un personaje de la zona armado con un fusil ametrallador me dijo, que no podía bajar al cráter, en donde se había formado un lago. Ví su cara y no discutí, ya que me parecía inútil cualquier razonamiento, el entendimiento mutuo era muy difícil.

Addis Abeba es una ciudad sin ningún interés, aunque se nota el del turismo que se acrecienta en los últimos años. Ha sido solo por tanto una primera prospección del país para ver el interés relativo de sus montañas que todavía no son muy conocidas y permiten realizar ese siempre relativo de lo que se llama Ya contaré más detalladamente mis experiencias como viajero solitario.